Política / 30 de Octubre de 2016

Gils Carbó: los dramáticos días de la última K en el Gobierno

La Procuradora recibe amenazas de muerte todos los viernes, denuncia préstamos trabados y falta de presupuesto. Como le cambió la vida pasar de tener un Gobierno a favor a uno en contra.

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Alejandra Gils Carbó. Foto: Néstor Gussi.

Primera escena. Un altísimo ministro del Gobierno nacional llama al Ministerio Público Fiscal. Exige hablar con la procuradora. Luego de casi diez meses de rosqueo y movimientos subterráneos, incluyendo almuerzos y cafés, no logró acercarse ni un centímetro a su cometido. Está agotado. Entonces, se deja llevar por la furia: “Si no renunciás va a correr sangre. Y no sólo la tuya, también la de tu segunda, tercera y hasta cuarta línea”.
Segunda escena. Viernes. Lo que para algunos resulta el día más esperado de la semana es un momento temido en el despacho de Alejandra Gils Carbó. Sin falta, desde que comenzó el año, las horas que anteceden al fin de semana se viven leyendo y releyendo una misma intimidación que se repite y llega siempre ese día. “Te vamos a matar”, le juran a la última sobreviviente de la era kirchnerista. “Tenemos el doble o más amenazas que las que recibe Vidal”, se quejan en el ministerio.
Tercera escena. El miércoles 26 de septiembre, sin previo aviso, Julio Piumato, titular de la Unión de Empleados Judiciales y aliado de Hugo Moyano, aparece en la Procuración junto a un trabajador del Ministerio de Trabajo. “Queremos ver el patrón de empleados”, ordena. Luego de intentar dar vuelta el lugar, retroceden ante la queja formal de Gils Carbó y los suyos: sólo pueden hacer una visita sorpresa por cuestiones de salubridad o una denuncia puntual. Al día siguiente el Gobierno le quita un edificio y lo devuelve a su antiguo dueño, el gremialista oficialista Gerardo Venegas. “No vamos a tener lugar físico para trabajar”, dicen.
Así vive hoy la única funcionaria nombrada en el gobierno anterior que todavía mantiene su puesto: como en el infierno dantesco. Aunque les jura a los suyos que “ni por un segundo se le ocurrió renunciar”, estos bien podrían ser los últimos tiempos de ella como la jefa de los fiscales. El Gobierno, que estuvo a punto de promulgar una polémica ley que iba a hacer terminar su mandato en agosto del 2017, estableció como prioridad de Estado echarla y en su trabajo se siente: este año, aseguran, no aumentaron lo suficiente el presupuesto destinado a su ministerio y trabaron un importante préstamo del BID. “Por impedir que llegaran créditos Macri se quejaba de CFK”, se lamenta Gils Carbó en la intimidad. Parece que el que ríe último ríe mejor.
El aguante. La ajetreada vida de Alejandra, como la llaman sus subordinados en el ministerio, se aceleró desde diciembre. Abandonó el tenis, deporte que practicaba con frecuencia, y ahora sólo hace natación un par de veces por semana, en las mañanas: aunque para ella esta actividad es “como hacer terapia”, poco queda de la esgrimista que a los 18 años fue campeona nacional y que tenía un futuro prometedor, pero tuvo que abandonar el deporte por su primer embarazo. Pasa casi todo el día en el ministerio, al que llegó en el 2012 con el aval de CFK y Carlos Zannini: entra alrededor de las 9 al edificio de Perón al 667 y se va a las 6 de la tarde. Cuando abandona el lugar, el grupo de WhatsApp que tiene con sus colaboradores más cercanos arde por los mensajes.
Tiene poco tiempo para sus tres hijos, producto de su antiguo matrimonio con el empresario Héctor Alonso, quien fue investigado por un supuesto fraude a Aerolíneas Argentinas, donde trabajó. Alexia, la del medio que tiene 25 años, no se amedrantó ante el embate del oficialismo y parece decidida a seguir los pasos de su madre: está en el tercer año de abogacía en la UBA. Allí se cruzó con su hermana Damiana, de 32 años, quien hasta hace poco militaba en una agrupación universitaria llamada “Colectivo por la Justicia Social”, que pasó a la historia por el escrache que le organizó a Domingo Cavallo en la Facultad de Derecho en el 2014. Sin embargo, sus miembros aseguran que fueron a “interpelar intelectualmente” al ex ministro de Menem y que las agresiones vinieron por parte de un sospechoso desconocido. Aunque Damiana no esté más, dejó su huella: la agrupación defiende a la madre de su ex compañera en las redes.

 

7 comentarios de “Gils Carbó: los dramáticos días de la última K en el Gobierno”

  1. Debería tener más dignidad y renunciar. Por el país y su propia dignidad. Consiguió el cargo por acomodo y sirvió al gno. Kirchnerista pero al no ser imparcial ya dejó de ser idónea para el cargo. Tiempo cumplidoí

  2. No te creo nada, no te creo nada.Es una canción de un ultra k q le queda al dedillo a la sra gils Carbo… q no es ninguna gil

    1. YO TAMPOCO TE CREO NADA A VOS, SALVO QUE EL SENADO LA VOTO EN MAS DE 2/3 POR LEJOS Y NO HAY CAUSAS PARA JUICIO POLITICO, A VER SI SE LES OCURRE ALGO

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