Personajes / 7 de Noviembre de 2016

Jean Paul Gaultier: “Crear cosas nuevas me mantiene joven”

Leyenda viviente del mundo de la moda, pasó por la Argentina para relanzar sus perfumes. Transgresión, Madonna y elogio a la vejez.

“Te ricordo, estabas anoche en la fiesta, ¿no?”, dispara sonriente en un español misturado de otras lenguas, el hombre que fuera ungido como el “enfant” terrible de la moda. Imprevisible, Jean Paul Gaultier, ese inconformista diseñador francés de la remera a rayas y creador del corpiño cónico e icónico de Madonna que delineó las tendencias mundiales por casi cinco décadas, es un hombre de carne y hueso. Aquí no hay diablos vestidos de Prada ni vedetismos. Cercano, afable, sencillo y ajeno a la enorme troupe que lo rodea, uno intuye que la genialidad del hombre que acaba de afeitarse a puro deleite en la barbería Berlín de Palermo, le viene de esa mirada de niño curioso que jamás perdió. Un hijo único de padre contador y madre secretaria que soñó con ser pastelero hasta que se apasionó por la moda y las chicas de Folie (famoso cabaret parisino), gracias a esas visitas cotidianas a lo de Marie, su abuela materna. Ella lo sumergió en ese mundo femenino de corsets, medias de red y sensibilidad creando un cordón umbilical con las mujeres empoderadas y la multiplicidad de la belleza.
Su forma de ser es como sus diseños, extravagante pero accesible. Pero en su visita a la Argentina para relanzar sus fragancias no faltaron algunas exigencias: una master class abierta en una universidad pública que congregó a casi mil alumnos, un recorrido por el Museo Evita o una noche de tango con comida autóctona, acompañado por musas y amigas (Cecilia Roth y Milagros Schmoll) y “con ese conjunto de cumbia (Ráfaga) que tocó en el casamiento de ‘Chufi’” (Sánchez Barrenechea, la “it girl” argentina con proyección internacional). A puro disfrute y sin negar ni una selfie, Gaultier estuvo suelto por Buenos Aires. Con la sonrisa en el ojal y los ojos bien abiertos.
NOTICIAS: Salió de la barbería diciendo que se sentía tan rejuvenecido como si se hubiese hecho botox. ¿El “enfant” terrible le tiene miedo a envejecer?
Jean Paul Gaultier: ¡Nunca me sentí más lindo que ahora! Mi miedo es convertirme en uno de esos viejos cargados de dolores. Admito que me cuido con las comidas porque enseguida engordo, pero excepto porque mis rodillas no son las de antes, la llevo bien. A través de mis diseños, siento que me reinvento años tras año. Crear cosas nuevas me mantiene joven.
NOTICIAS: ¿Imaginó que el corset que diseñó para su osito de felpa y recreó para Madonna se convertiría en una pieza icónica de la moda?
Gaultier: Jamás. Siempre me gustó diseñar lo adecuado para el momento. Creía que la mujer quería ser sexy en sus propios términos y así apareció el corset. Pero es verdad que Madonna no fue la primera que usó mi corpiño cónico sino mi osito Nana. Mis padres me lo dieron a los tres años. Quería una muñeca para vestirla, pero pensaban que no era correcto así que le hice ese corpiño. ¡El primer osito travestido!
NOTICIAS: Acaba de estar en Berlín, en el épico Friedrichstadt-Palast, donde se estrenó “The One”, espectáculo de vodevil para el que diseñó 500 trajes.
Gaultier: ¡Fue emocionante! Siempre fue mi sueño hacer un espectáculo de vodevil desde que vi a las Folies Bergère en la televisión de la casa de mi abuela. Lo hice en Berlín por ese sabor especial de las estrellas del antiguo cabaret y el encanto del viejo Friedrichstadt-Palast.
NOTICIAS: ¿Cómo hizo para crear 500 trajes diferentes?
Gaultier: No fue un problema. ¡Lo peor es elegir el que más me gusta! Comencé a hacer los bocetos hace dos años. Busqué armarlo por grupos de impacto visual. Amo los extremos y me encanta conectar realidades diferentes. Esto lo tenía guardado en mi corazón. Diseñar vestuarios para este tipo de shows era algo que soñaba antes de hacer moda. Había visto de chico una película sobre la guerra y los cabarets y me enamoré del teatro.
NOTICIAS: El día que cumplió 18 recibió una llamada de Pierre Cardin para ser asistente. Sin educación formal, pero con perseverancia (le envió sus dibujos a más de 27 diseñadores) consiguió el trabajo soñado. ¿Qué vale más: la educación formal o el aprendizaje del trabajo?
Gaultier: Había enviado más de 200 dibujos a Courrèges hasta Yves Saint Laurent. Algunos dijeron que mis colores no eran atractivos, otros los amaron, como Cardin. Esto venía de mi abuela, que creía que era tímido y me fomentaba mi arte. Con el dibujo me abrí muchas puertas y gané confianza. Podés venir del Amazonas y ser un diseñador genial o ser el primero de la clase de diseño y fracasar. Lo que importa es trabajar, trabajar y trabajar.
NOTICIAS: ¿Qué aprendió de la moda en su carrera?
Gaultier: Con mi primera colección, cuarenta años atrás, vivía la moda como una película. Todo tenía que ver con la persona que llevaba mis prendas, quería proyectar su belleza interior. No tenía dinero pero sí libertad. Hago esto no por la plata ni la fama sino por la emoción. Hoy la plata, los egos y la publicidad son lo que importan. No trabajé para Hermès por el dinero ni la diversión, me movía otra cosa.
NOTICIAS: Fueron ocho años en Hermès.
Gaultier: Me habían ofrecido Givenchy, pero no me convencía. Quería una casa con historia y estilo como Chanel, Saint Laurent y Hermès. Era un desafió. Yo era el niño terrible de la moda, un punk, y Hermès era lo opuesto a mí y eso me atraía. ¿Qué podía hacer yo en ese lugar?
NOTICIAS: Siempre rompió con los códigos de la moda.
Gaultier: Lo mío es pasión. Observo lo que pasa a mi alrededor. Es una forma de educarme, ver lo que no me gusta, lo que amo, el cuestionarme: qué es bueno, qué es elegante, qué es malo. En lo de Jean Patou todo el mundo pensaba que el dorado y el beige eran elegantes… ¡y para mí eran tan aburridos! Prefería el negro. Siempre me gustó la diferencia y hacer mis propias conclusiones.
NOTICIAS: Una muestra de su credo a la diversidad se ve en la pasarela, con sus modelos tan distintas.
Gaultier: Amo mostrar la variedad de la mujer. Mujeres hermosas con curvas, de etnias diferentes, andrógenos. Nunca quise una imagen específica de mujer en mis desfiles. Quiero mostrar lo que existe.
NOTICIAS: Este año decidió dar de baja su línea de prêt-à-porter y continuar con la alta costura y los perfumes, la realeza y la democracia de un diseñador. ¿Es una buena estrategia?
Gaultier: Es lo que funciona para mí. Desarrollé una línea de prêt-à-porter por casi 40 años y era tiempo de parar. La moda cambió. La publicidad y el marketing se convirtieron en el eje del negocio. Hoy se hacen ocho colecciones por temporada. Estamos haciendo ropa que no está destinada a ser usada. ¡Demasiada ropa mata a la moda! Cuando comencé no tenía plata pero siempre tuve la libertad de hacer lo que quería y no quiero perder esa libertad. Así que prefiero hacer alta costura y tener tiempo para dedicarme a otros proyectos, como el vestuario para este show en Berlín o para mis fragancias.
NOTICIAS: En su visita a la Argentina hubo una masiva manifestación de las mujeres en contra de la violencia de género. Usted que siempre buscó empoderar al llamado sexo débil, ¿qué sintió frente a este reclamo?
Gaultier: Estamos pasando por una etapa rara en todo el planeta. Parece que hay confusión y agresividad en todo el mundo. A diferencia de lo que se dice, siempre creí que la mujer es el sexo fuerte y que son más inteligentes y sensibles que los hombres. Aunque pasen los años y no se lo reconozca o se lo ataque, mantengo esa creencia.
NOTICIAS: Las mujeres fuertes influyeron en su carrera, ¿cómo llegó Madonna a su vida?
Gaultier: La vi por primera vez en un video y pensé que era europea por su forma de vestirse. Su look se parecía al mío, muy underground. Me fascinó que sin un estilista creara su propio look. Cuando nos conocimos, ella sabía perfectamente lo que quería y yo, que era su fan, sabía cómo hacerlo, así que fue un match perfecto. Fue una de las colaboraciones más increíbles de mi carrera.
NOTICIAS: Sin embargo, el prototipo de la mujer Gaultier viene de su abuela materna. ¿Qué aprendió de ella?
Gaultier: Mi abuela me dio esta relación amigable con el paso del tiempo porque me demostró que se puede envejecer sin miedos. Ella era una mujer bella, llena de hermosos corsets, vestidos, plumas de colores y cartas de tarot. Era una persona con una energía hipnotizante. Me enseñó que muchas mujeres se vuelven más hermosas con la edad. Me hizo creer que envejecer no era tan malo, pero cuando quiero bailar y mis rodillas no responden… ¡Oh lala!!
NOTICIAS: Una apología a la vejez en un mundo que se obsesiona con la juventud eterna.
Gaultier: Es verdad. Pero sería bueno educar a la gente para que aprenda no sólo a aceptar a sus mayores sino a considerar lo que tienen para aportar. Antes se les rendía tributo a los mayores pero ahora hay una idealización perversa de la juventud. Tiene que haber una reivindicación de la gente mayor, por su experiencia, por lo que pueden aportar y porque te dejan volar la imaginación: soy quien soy gracias a mi abuela.

 

Gabriela Picasso

 

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