Cultura / 10 de noviembre de 2016

Claudia Piñeiro y Rosa Montero, un diálogo de amistad y libros

Son estrellas del mundo literario y además, comparten el humor, confidencias y lecturas. NOTICIAS las reunió en Buenos Aires.

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No necesitan presentación. Todos saben que Claudia Piñeiro y Rosa Montero son dos de las escritoras más populares y exitosas de la actualidad, en lengua española. Lo que pocos conocen es la relación de amistad y afecto que ambas mantienen desde 2005, el año en que Piñeiro ganó el premio Clarín de Novela con una historia inolvidable, “Las viudas de los jueves”, convertida ya en un clásico de la literatura nacional de las últimas décadas.
Aprovechando la visita de Rosa Montero a Buenos Aires para presentar “La carne” (Alfaguara), su último libro; NOTICIAS les propuso reunirse y charlar, como todas las amigas, de los temas que más les interesan: la literatura, la profesión, la edad, el amor. Un diálogo imperdible, sin pelos en la lengua.
Noticias: ¿Por qué no nos cuentan cómo se conocieron?
Rosa Montero: La primera vez que fui jurado del premio Clarín le dimos el premio a Claudia, por “Las viudas de los jueves”. Tengo la foto de ese momento (la muestra). Fue muy bonito. Y ahí nos hicimos amigas.
Claudia Piñeiro: En el momento de recibir el premio no podía hablar, entonces ella me iba reemplazando.
Montero: De la emoción. Yo hablaba mientras ella se recuperaba. Fue muy divertido. En los premios Clarín nunca jamás, ni antes ni después, ha habido una novela que llegara a la altura de lo que fue “Las viudas de los jueves”.
Piñeiro: Me pareció muy generoso de parte de Rosa y de Saramago, otro de los jurados (N. de la R.: el tercero fue Eduardo Belgrano Rawson) que me hicieran indicaciones acerca del final de la novela para mejorarlo. Ellos consideraban que tenía que terminarla un poquito antes, porque después sobreexplicaba las cosas. Y tenían razón. Tomé lo que me dijeron y me parece que la novela quedó mejor.
Montero: ¡Qué bien! Se me había olvidado (risas).
Noticias: ¿Cómo siguió la relación después del premio? ¿Se ven cada vez que viajan?
Montero: Sí. Creo que he venido a Buenos Aires 40 veces en mi vida. Es como mi segunda ciudad. Yo me siento aquí como en mi casa.
Piñeiro: Cuando voy a España nos encontramos. Pero más allá de los encuentros, siempre hay una conexión que tiene que ver con el humor. Yo le mando un mensaje de WhatsApp de dos líneas y ella entiende y responde en el mismo sentido.
Noticias: ¿Y de qué conversan cuando se encuentran?
Montero: De todo.
Piñeiro: De hombres, amigas, hijos, madre, perros.
Noticias: Rosa, en su último libro, “La carne”; habla de una generación de mujeres que han llegado a la madurez muy lindas y activas pero, ¿la sociedad es benévola con ellas?
Montero: En ese libro mi protagonista es una mujer, pero yo estoy escribiendo sobre mujeres y hombres. De lo que el tiempo nos hace. Y ese es uno de los temas esenciales de toda mi literatura. Todas mis novelas, desde “Crónica del desamor” que publiqué con 28 años, están obsesionadas por la muerte, por el paso del tiempo y por lo que el tiempo nos hace. Y el tiempo nos va deshaciendo desde la cuna, a hombres y a mujeres. Todos los miedos que te han impedido hacer las cosas que querías, las traiciones que te has hecho, el daño que te han hecho, el daño que tú has hecho, los sueños rotos, las personas perdidas, las oportunidades desperdiciadas. Eso es exactamente igual para hombres y para mujeres.
Noticias: ¿La edad las afecta? Porque en la literatura se da la paradoja de que cuando uno se vuelve más grande es cuando más trabaja.
Montero: La narrativa es un género de madurez. No tiene ninguna gracia envejecer porque vas perdiendo la vida, que es maravillosa; pero una de las pocas compensaciones es que puedes aprender a hacer tu trabajo mejor, sobre todo si somos novelistas. Puedes ser un poco más sabia en general. Si te lo trabajas. Porque mucha gente envejece y se petrifica. Además tengo la teoría de que los novelistas somos gente más obsesionada por el paso del tiempo y por la muerte que la media.
Piñeiro: A mí no me afecta tanto la vejez como la muerte. Me aterra pensar que mi mamá se murió sólo con 10 años más que los que tengo yo ahora. Entonces ¿cuánto queda por delante? No es que me importa una arruga más o menos. Me importa que cada vez hay menos años por delante.
Montero: Nosotras tenemos mil proyectos y además, 16 años por dentro. Yo con los de mi edad no me identifico.
Piñeiro: Me parece también que nosotras, por el hecho de ser escritoras tenemos la cabeza muy actualizada permanentemente. Estamos todo el tiempo leyendo.
Montero: Yo creo que los novelistas somos personas que no hemos madurado. Seguimos teniendo el niño muy vivo y es el niño el que crea. Eso nos hace todavía como una separación mayor con la realidad. Y al mismo tiempo te hace muy “disfrutón” (sic) de la vida. Sigues jugando. Escribir es jugar.
Noticias: ¿Cómo es el amor en la etapa madura?
Montero: No le veo ninguna diferencia, cero diferencia, en absoluto.
Piñeiro: La única diferencia que le encuentro es que salgo más rápidamente de situaciones de peligro. Cuando uno es más joven a lo mejor se embarca en una relación que sabe que no va a funcionar, pero la pelea y la pelea. Ahora sabés que tenés menos tiempo para perder, que no tenés años para pelear una relación, entonces si no va, no va.
Montero: A mí la edad no me pone más frenos. Cuando tenía 20 años, estúpidamente, porque estaba buenísima y era guapísima, me sentía feísima. Entonces tenía muchísimos más complejos que ahora.
Piñeiro: A mí el freno me lo pone más la vida pública. Uno ya tiene portación de nombre y de cara. Y esto te impide ciertas cosas. Una vez le pregunté a Rosa: “¿A vos te gusta más salir con alguien que sabe quién sos o que no sabe quién sos?”. Y ella me dijo: “yo prefiero que no sepa quién soy, pero que esa noche lea toda mi obra completa y que al día siguiente me diga que es maravillosa”.
Noticias: ¿Cómo se siente tener un éxito constante como el que ustedes tienen?
Montero: Como un regalo. La escritora argentina Clara Obligado hace una cuenta que es sencillísima: si una persona lee un libro por semana desde los 8 hasta los 80 años solamente lee 3.000 libros en su vida. Que entre esos libros escoja uno tuyo, me parece un acto de magia que me dan ganas de ponerme de rodillas para agradecerlo de verdad. Yo me siento bendecida.
Noticias: Ambas tienen una presencia permanente en los medios. ¿Es placentero trabajar en ellos o el libro es más gratificante?
Montero: Me he quedado solo con el columnismo porque creo que no se debe vivir de la novela. Siempre el periodismo ha sido algo exterior a mí, pertenece a mi ser social. Me parece un trabajo estupendo que durante muchos años he disfrutado un montón. Pero la novela es algo estructural, esencial. Desde que me recuerdo como persona me recuerdo escribiendo. Es mi manera de estar en el mundo. No hay comparación posible entre el periodismo, que es un trabajo, y la novela que es lo que soy. No sé cómo se las arregla la gente para vivir sin escribir.
Piñeiro: Me gusta participar en los medios. También comprometerme con determinadas causas. Pero lo que es sustancial para mí es escribir novelas. Todo lo demás gira alrededor de eso. En su momento trabajé como guionista de televisión. Pero es un oficio. No es esa pulsión y esa necesidad de escribir que tiene para mí la novela. El único lugar en donde hay libertad absoluta es en la novela.
Noticias: ¿Siguen escribiendo a mano?
Montero: Sí, en cuaderno, con cuadros, cartulinas de colores y después, paso todo al ordenador.
Piñeiro: Voy anotando algunas cosas en libretas. Tengo muchas porque me encantan, pero después nunca me acuerdo en dónde anoté qué. Pero escribo directamente en la computadora.
Noticias: ¿Qué están escribiendo ahora?
Montero: Yo estoy preparando la tercera novela que tiene a la detective Bruna Husky como protagonista, Me faltan unos dos años. Se me ha ocurrido un final espectacular y estoy deseando escribir la novela para llegar a ese final.
Piñeiro: Yo estoy avanzada en una novela para lanzar el año que viene.
Noticias: ¿Suelen mostrarse lo que están escribiendo?
Montero: Sí. Debo decir que soy una fan total de la obra de Claudia, me encanta leer lo que escribe. Es un placer leer las obras de los amigos de los que te gusta lo que escriben. No todos los escritores tienen a alguien que les haga una lectura, pero deberían. Yo soy capaz de notar en un libro si realmente el autor le ha dado el borrador a leer a alguien y luego ha oído las criticas.
Piñeiro: Hay dos cosas que a veces dicen los escritores que me llaman mucho la atención: una es que no dan a leer a nadie su manuscrito –me da envidia la seguridad de esas personas–; y la otra es que mientras escriben no leen, porque no quieren que la lectura los invada. ¿Cómo hacés para escribir si no leés? ¿Cómo estás dos años sin leer?

 

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