Personajes / 12 de Noviembre de 2016

Roberto Peloni: “No fui el bicho raro, nunca me sentí excluido”

Actor de musicales, protagoniza “The Rocky Horror Show” entre otras obras y participa en “Morfi”. Realities vs. camino largo, pero seguro.

Foto: Juan Ferrari

No eligió seudónimos. No es hijo de, hermano de, pareja de. No nació en cuna de oro ni fue al colegio selecto. No subió porque vio luz ni casualmente acompañaba a un amigo. No se anotó en un concurso de talentos, nunca fue groupie ni mediático accidental, no se tatuó la cara del ídolo ni se abrazó a las piernas de políticos. Tampoco eligió ser tanguero, aunque su nombre levantara polvo de arrabal más que de estrellas. Se llama Roberto Peloni, de Lanús, porque el talento no conoce de geografía, a la voluntad no le hacen cosquillas los viajes en colectivo y las madres solas se pasan por las axilas escuchar que no se puede.
Bastaría con mencionar que fue el enano Lord Farquaad en “Shrek”, que ganó el Oro de los Premios Hugo 2015 por ese papel que hacía arrodillado; que es Juanito en “Morfi, todos a la mesa”; y que es el fundador junto con Diego Corán Oria, Facundo Rubiño y Seku Faillace del grupo Random Creativos que cambió la escena del musical con obras de culto como “La Parka”. La lista es larga para el incansable señor Peloni que ahora protagoniza “The Rocky Horror Show” en el Maipo y “La ofi” en el Picadero, además de su propia versión de “El pato salvaje”, de Henrik Ibsen, que adaptó con el título “Cuando el bosque se nos venga encima” y que lo tiene como director, en el teatro Border.
“Vengo trabajando hace dos años en la versión, un año que ensayamos de manera esporádica y tres meses con continuidad para llegar al estreno. Estuvimos un año en la búsqueda del lenguaje y la estética… Me rodeo de actores que conozco”, dice.
Noticias: No es un musical, su especialidad.
Roberto Peloni: No, es de texto, que hacía rato quería hacer. Aprovecho la autogestión para hacer lo que no viene por la vía comercial. Cuando trabajaba en los musicales de Broadway (“El fantasma de la ópera” o “La bella y la bestia”) era en la autogestión donde mostraba lo que sentía y no tenía la oportunidad de hacer; de golpe eso se empezó a equiparar y el trabajo independiente y el comercial se volvieron de igual a igual.
Noticias: Trabaja mucho.
Peloni: Lo más tedioso son los ensayos porque son muchas horas y la búsqueda es angustiante. En la función uno tiene una estructura que te contiene, te salga mejor o peor. Los ensayos te desequilibran porque te llenan de preguntas, de inseguridades. A veces hay materiales que se comprenden más rápido, cuando hay alguna referencia. Por ejemplo, en “The Rocky Horror Show” están las obras, hay una película. Pero en el caso de “El pato salvaje” no hay tantas referencias sino un texto que adaptado y lo que planteás son hipótesis.
Noticias: ¿No se cansa de ir de un lado al otro toda la semana en proyectos diferentes?
Peloni: Heredé de mi vieja “la cultura del trabajo”. Mi vieja trabajaba en el departamento de limpieza del hospital Evita. La vi siempre peleándola y me lo inculcó. Me dijo: “No quiero que trabajes, formate, estudiá lo que quieras pero estudiá mucho y tratá de tener buenas notas”. Mi vocación me salvó porque me contiene y me hace conocerme cada vez más. Cualquier rama del arte es un profundo autoconocimiento, cada cosa que hago me hace crecer. Me gusta la diversidad y en esa locura del movimiento me es más fácil entregarme al trabajo que cuando estoy sedentario, como un engranaje que está en continuo movimiento y no la bici que la agarrás en el verano y está toda oxidada.
Noticias: ¿Participó alguna vez de un reality como algunos de sus colegas?
Peloni: No, no me parece. Los realities son una especie de espejismo. Creo en el trabajo lento y constante más que en esas ráfagas de fama.
Los cimientos. Mientras Roberto Peloni cursaba el secundario, ingresó a la Escuela Municipal de Teatro de Lanús donde cursó los tres años de la carrera. La primera oportunidad se la dio el director de la escuela, Ricardo Miguelez, para una coproducción con el San Martín: hicieron “Víctimas del deber” de Eugène Ionesco. Después continuó los estudios en la Escuela de Julio Bocca y Ricky Pashkus. Pagaba la cuota con los mismos 200 pesos que ganaba en su trabajo en famosa hamburguesería. Los viáticos los ponía mamá: la línea 20, por el Bajo, a la una de la mañana, “un colectivo que se rompía dos o tres veces por noche seguro”.
Noticias: ¿Y su papá? ¿Se llama como él?
Peloni: Sí, igual. Falleció cuando yo era chico. Soy único hijo. Él se dedicaba a recolectar cachivaches, como el botellero o el cartonero. Era muy tanguero, radio AM y mate amargo, el de calabacita.
Noticias: ¿Qué le aportó a lo artístico su vida en el Gran Buenos Aires?
Peloni: Tiene eso lindo del barrio, sabés quién vive en cada casa; o en las fiestas salías a la puerta a tirar cohetes con los amigos y entrabas a saludar. Acá, en Capital, somos tantos que pasás de largo. Lo primero que se me vino a la cabeza son las siestas en Lanús. Acá hay una polución de sonidos al que uno se acostumbra pero no es igual.
Noticias: ¿Era el “bicho raro” del barrio?
Peloni: No, no, nunca me sentí excluido. Mantengo contacto con mis amigos de la primaria en un grupo de chat. Dos veces por comemos un asado y seguimos siendo los mismos nenes. Como que el tiempo no pasó, sólo estamos más grandes.
Noticias: ¿Cuál fue su primer trabajo profesional?
Peloni: “Las mil y una noches” con Cibrián y Mahler, la segunda versión que se hizo en el Ópera. Después vino lo que me reconfirmó que podía trabajar de esto, “Los productores”, con Pinti y Francella, un éxito demoledor. Soñaba con estar en un escenario donde hubiera cambios de escenografía porque son como juguetes. Con las obras de Broadway más porque la escenografía se movía con un botón. Hoy disfruto de otras cosas.
Noticias: ¿Se siente parte del mundo de los famosos?
Peloni: En el musical siento que crecí y hay reconocimiento de los pares, mucho cariño y buena onda. Cuando empecé con la tele sentí que entraba a otro círculo porque están los famosos y los famosos por lo que sea. Es un gran circo, todos aportan algo. Nunca me molestaron los mediáticos porque lo importante es que uno pueda elegir, mientras el entretenimiento no sea degradante. No me gusta cuando veo que alguien es famoso porque se degrada a sí mismo o a los demás. Pero cuando veo un personaje colorido, me parece atractivo.
Noticias: Enrique Pinti lo ha elogiado mucho y lo fue a ver al teatro.
Peloni: Enrique da mucho. Me vio en La ratonera, una sala donde hacía 50° bajo cero en invierno, subiendo dos pisos para sentarse en un taburete sin respaldo. Después pensé: cómo lo hice pasar por eso. Pero él lo hizo con amor y no me dijo ni mu.
Noticias: Larga trayectoria la de Pinti, como parece será la suya.
Peloni: No creo en el camino corto. Hay que ocuparse del cimiento, la formación, los valores y construir tranquilo. Porque si te salteás alguna columna, al primer temblor…
Noticias: ¿Nunca dudó?
Peloni: Nunca. Hace más de un año y medio que no descanso. No hago nada que no me guste.
Noticias: ¿Su mamá lo ve en teatro?
Peloni: Siempre.
Noticias: ¿Y lo critica?
Peloni: No. Es mi fan.

 

Leni González

@LenideEscalada

 

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