Personajes / 13 de Noviembre de 2016

Raquel Pacheco: “Nunca hice apología de la prostitución”

Fue la escort más conocida de San Pablo, se transformó en best seller e inspiró la serie “#Llamame Bruna”. Drogas y espiritualidad.

A los 17 años, la brasileña Raquel Pacheco huyó del control agobiante de la casa de sus padres y se armó una nueva identidad: tenía obsesión por ganar dinero y decidió hacerlo mediante la prostitución. Su derrotero parece escrito por un guionista de finales felices: se bautizó como Bruna Surfistinha, trabajó para otros casi como una esclava sexual, se las ingenió para escapar y hacerlo por su cuenta. Fue adicta a las drogas hasta que dejó de consumir tras quedar al borde de la muerte. Limpia de sustancias y aún prostituta activa, se le ocurrió escribir un blog con esas experiencias. Fue tanto el éxito que en 2005 publicó el libro “El dulce veneno del escorpión, confesión de una prostituta brasileña”, best seller que se tradujo en más de veinte idiomas. Hizo público su verdadero nombre, se retiró del mercado sexual y consolidó su pareja por diez años con quien había sido un cliente.
Su vida dio origen al film “Bruna Surfistinha” en 2011 y ahora, a la serie de Fox “#Llamame Bruna”, cuyos capítulos estreno se pueden ver en la App de FOX y en FOX1 todos los domingos. Está al frente de Bruna Sex Store, donde vende productos y ofrece consultoría sexual, es DJ y se convirtió al Umbanda.
NOTICIAS: ¿Cómo hay que llamarla, Raquel o Bruna?
Raquel Pacheco: Raquel es mi nombre, pero Bruna es parte de mí.
NOTICIAS: Hace once años que se sacó el traje de Bruna pero terminó siendo más Bruna que nunca, ¿no?
Pacheco: ¡Sí! Bruna fue el nombre con el que trabajé como prostituta de 2002 a 2005 pero después se transformó en una marca fuerte con el blog, la película y el libro. Pero pasé por una etapa en la que quise ser sólo Raquel.
NOTICIAS: ¿Cuándo fue eso?
Pacheco: En 2012, cuando supe del fallecimiento de mi papá. Tuve un período de depresión y la intención de dejar atrás a Bruna pero me di cuenta de que no hay forma.
NOTICIAS: De hecho, en el estreno de la película dijo que pretendía que fuera el final de su pseudónimo.
Pacheco: Sí, pensé que el film sería un punto final, el modo de cerrar la trayectoria de Bruna. ¡Pero hasta hoy Bruna paga mis cuentas! (Se ríe). Es como si fuera mi marido.
NOTICIAS: ¿Ganó más dinero como prostituta o después?
Pacheco: Con los derechos autorales del libro, que estuvo varios meses dentro de los más vendidos y fue traducido a más de veinte idiomas, gané más dinero que con la prostitución.
Cuenta que durante un año y medio trabajó para cafishios desde las 8 hasta las 3 de la mañana, no existían los fines de semana ni las excusas que le permitieran dejar de atender. Tampoco podía salir del lugar donde trabajaba y vivía. “Era una esclava, estaba presa en la casa y no pensaba en la satisfacción o insatisfacción de mis padres sino en la del cafishio. Hasta que conocí a una chica que trabajaba por cuenta propia en un departamento, no sabía que existía esa posibilidad. Así que inventé que tenía dolores fuertes, pedí ir al ginecólogo y me escapé. Ganaba más dinero porque el cafishio se quedaba con el 60%, pero financieramente sacaba lo mismo porque tenía que pagar los gastos del departamento”.
NOTICIAS: ¿Cuál fue el disparador para dejar la prostitución, la relación con quien fue su marido?
Pacheco: No dejé de prostituirme por mi ex marido. Él me ayudó a comenzar mi nueva vida pero antes de conocerlo, ya había decidido que serían los últimos meses.
NOTICIAS: ¿Por qué?
Pacheco: Porque estaba muy cansada. Desde el comienzo supe que no sería por mucho tiempo.
NOTICIAS: ¿Había ahorrado lo suficiente?
Pacheco: No tanto como hubiera querido porque durante un período fui adicta a la cocaína y gastaba la plata para mantener el vicio.
NOTICIAS: ¿En qué momento empezó a escribir el blog?
Pacheco: En 2004, cuando trabajaba por mi cuenta y había dejado la cocaína.
NOTICIAS: ¿Cómo hizo para dejar las drogas?
Pacheco: Pasé por un susto grande. Terminé en el hospital, entre la vida y la muerte. No sé si fue un delirio, un sueño o algo espiritual pero recuerdo que mientras estaba internada, una persona me hablaba y me dejó en claro: o no sales del hospital viva o prometes que nunca más usarás ninguna droga y el día que quiebres la promesa, morirás. Cuando salí del hospital, dije: “Quiero vivir”.
NOTICIAS: Los sueños con mensajes también le pasaron respecto de la muerte de su padre, ¿no?
Pacheco: Sí, con mi padre fue un sueño muy real: mi mamá estaba sentada en el piso del living con varias cajas de papeles y me miraba. Queríamos hablar y no podíamos, ella lloraba y yo sentía que me quería contar algo. Desperté sabiendo que algo había pasado, tenía la intuición de que mi papá había muerto. Hacía siete años que no sabía nada de mis padres. Con la angustia que tenía, fui a una casa Umbanda que frecuentaba una amiga y conversé con un guía espiritual que me aconsejó que viera a mi madre. Pasé días sin tener el coraje de llamarla, hasta que lo hice y me confirmó que mi padre había muerto la semana anterior. Mi padre falleció un lunes y el martes tuve aquel sueño.
NOTICIAS: Eso le disparó una crisis muy fuerte.
Pacheco: Sí, mi batalla siempre fue por reconciliarme con mi familia, cargué la culpa de no haber sido una buena hija. Quise agradecerle a mi padre todo lo que había hecho por mí. Nunca más me fui del Umbanda pero sigo cargando esa culpa.
NOTICIAS: ¿Cómo conviven en usted la espiritualidad y su sitio web donde promociona desde sus conferencias sobre sexo hasta la venta de juguetes?
Pacheco: El Umbanda no tiene preconceptos, acepta a las personas independientemente de lo que hagan. Pero son energías opuestas. La única conexión es que el sexo es un intercambio de energías de la pareja.
NOTICIAS: ¿Qué es para usted el sexo?
Pacheco: Es una entrega entre dos personas, ligado al respeto, amor, cariño. Hay personas que sólo lo hacen por el placer carnal.
NOTICIAS: ¿Sigue deseando ser madre, como decía en 2011?
Pacheco: En aquel momento no lo logré y hoy agradezco que haya sido así porque un hijo es un vínculo que une a la pareja para siempre. Habiéndome separado el año pasado, después de una década de convivencia, lo agradezco.
NOTICIAS: ¿Está sola?
Pacheco: (Risas). No estoy sola pero no lo quiero exponer.
NOTICIAS: ¿Cuándo fue que quiso exponerse usted? Porque podría haber alimentado el blog y lanzado el libro con su pseudónimo pero decidió presentarse con su identidad real.
Pacheco: Sí, en el comienzo del blog, no me identificaba con fotos. No quería exponerme porque me preocupaba por mis padres y por la sociedad, porque en Brasil es muy machista y prejuiciosa.
NOTICIAS: En la Argentina se la ve como una sociedad más relajada.
Pacheco: El mundo entero piensa que el Brasil es de mente abierta pero no es así. En un momento, comencé a recibir muchos mensajes de gente que no me creía, que me decía que escribía demasiado bien para ser prostituta y eso me molestó. O me mandaban mensajes diciendo que yo era un hombre. Por eso mostré que existía y quién era. Sentí que mi misión era lograr que la sociedad tenga respeto por la prostitución, terminar el preconcepto de que la prostituta es pobre y sin estudios. Quise mostrar que cualquier mujer puede ser prostituta. Trabajé con mujeres casadas y madres de familia de las que sus maridos no sabían que se prostituían. Para muchas es su gran secreto.
NOTICIAS: Y usted lo hizo su carta de presentación.
Pacheco: Sí, tuve el coraje de exponerme.
NOTICIAS: Y terminó convertida en una marca atractiva y respetada.
Pacheco: Sí, en cierta manera soy respetada. Creí que la reacción sería negativa y estaba preparada para eso, pensé que iría por la calle y la gente me apedrearía como María Magdalena, pero no pasó.
NOTICIAS: ¿Cuál es su objetivo profesional?
Pacheco: Nunca hice planes, todo sucedió de una manera natural. Quiero continuar con mi sex store, por ahora es un negocio on line y tengo el sueño de hacer un local físico en Brasil. Soy DJ y espero que la serie de Fox tenga otras temporadas. Estoy contenta con la serie porque tiene la parte erótica pero también muestra el lado humano.
NOTICIAS: ¿Tiene conciencia de que su historia con final feliz puede parecer tentadora para alguna chica que intente copiar el camino y caer en las redes de trata de personas, cada vez más expandidas en todo el mundo?
Pacheco: Sí, tengo esa conciencia. Siempre tuve la preocupación de no incentivar y de no hacer apología. Dejé en claro que la prostitución tiene cosas buenas y malas. Si esa vida fuese tan buena, hubiera seguido como prostituta hasta que me diera el cuerpo.
NOTICIAS: La entrevista empezó preguntándole cómo había que llamarla, para terminar: ¿cómo se define?
Pacheco: Soy compleja y difícil de definir. Rompo las reglas que la sociedad impone. Siempre sentí que el ser humano se limita y nunca quise limitarme. Soy una persona sin límites en el buen sentido, una mujer llena de sueños que lucha por su verdad. Busco la felicidad, no la encontré en la prostitución ni en una relación estable pero la sigo buscando.

 

Valeria García Testa

 

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