Personajes / 23 de Noviembre de 2016

Martina Gusmán: “Me gusta la actuación con contenido social”

Actriz y productora, es una de las “Falladas” de Muscari. Militancia social, escenas eróticas y su paso como jurado en Cannes.

Brenda busca el amor de su vida y no lo encuentra. Sueña y se ilusiona con cada cita que la realidad se encarga de desintegrar, sin perder la casi inocente esperanza de que algún día su destino cambiará. Esta Brenda aniñada y sensible es una de las “Falladas”, personaje que Martina Gusmán interpreta en el escenario del Multiteatro junto a Cecilia Dopazo, Laura Novoa, Andrea Politti y Patricia Palmer, elenco y temática estrogénicas para la comedia de José María Muscari que seguirá, por lo menos, hasta el verano 2017 en avenida Corrientes.

Personaje que poco tiene que ver con los que la actriz asume desde el comienzo de su carrera ni con el perfil decidido de la Martina Gusmán terrenal: “Me entusiasmó muchísimo la posibilidad de construir con José María Muscari un personaje que fuera mi antítesis de mujer. Igual hay cositas de Brenda que me identifican como la hipersensibilidad con el mundo, pero que enfoco desde un lugar más social, una postura más masculina, de la acción. En cambio a Brenda todo la supera. Era un desafío componer este personaje y en el teatro, la antítesis del registro en cine donde menos es más”, dice la protagonista de “Nacido y criado”, “Leonera”, “Carancho” y “Elefante blanco”, cuatro películas dirigidas por Pablo Trapero, marido y padre de sus dos hijos, Mateo (14 años) y Lucero (9 meses).

Noticias: ¡Qué rápido se recuperó del embarazo!

Martina Gusmán: Sí. Engordé 20 kilos en el embarazo, pero empecé al toque a trabajar, me cuidé un poco y el amamantar ayuda muchísimo.

Noticias: ¿Cómo se arregla con la beba y el teatro?

Gusmán: Muy bien. Muchas veces la llevo, otras se queda con la niñera, la misma que tuvo Mateo y ya es parte de la familia. Pablo también está presente cuando no está de viaje y Mateo colabora. Todos juntos es superllevadero, distinto de como fue con Mateo: iba con él para todos lados, era mamá canguro. Y el teatro, a diferencia del cine o la tele, tiene un horario más acotado en horas.

Noticias: ¿Por qué esperaron tanto entre un hijo y otro?

Gusmán: Cuando nació Mateo, tenía 23 y Pablo, 30, y la energía estaba en el armado de la familia, la productora Matanza Cine y las películas. Viajábamos muchísimo, éramos una familia rodante y no es lo mismo uno que dos hijos. Primero dijimos “Esperemos que Mateo termine la primaria”; después, “Esperemos terminar ‘El clan’”; y el verano antes de que me convocara Underground para “El marginal”, nos relajamos para que fuera cuando tuviera que ser. Y quedé enseguida. Tanto planificar y se dio así.

Noticias: Llegó en un momento más consolidado profesionalmente para ustedes.

Gusmán: Sí y con la conciencia de que el tiempo pasa tan rápido. Con Lucero queremos disfrutar cada momento y nos permitimos más cosas, como que duerma con nosotros. Con Mateo estaba esa inconsciencia, en el buen sentido, de que siempre iba a ser chiquito y de repente te encontrás diciendo lo mismo que tus papás: “Pero cuándo creció, qué pasó, qué me perdí”.

Noticias: ¿Cómo se arregló para grabar “El marginal” con el embarazo?

Gusmán: Grabamos desde septiembre a diciembre del año pasado y me cuidaron muchísimo. Me entero del embarazo en la preproducción del proyecto, faltaba bastante para arrancar el rodaje. Lo primero que hice fue hablar con Sebastián Ortega y Pablo Culell (directores de la productora Underground) para liberarlos. Y se coparon con la idea porque enriqueció al personaje por la forma en que se vinculaba con el personaje de Juan Minujin: ambos con un nivel grande de orfandad, padres solteros y una connotación de mayor vitalidad en un ámbito supersórdido.

Noticias: Su papel fue el de una trabajadora social en una cárcel de hombres, personaje cercano a los que hizo en las películas.

Gusmán: Me interesa la combinación de la actuación con algo de la connotación social. En “Leonera” investigué un año con entrevistas a mujeres presas; en “Carancho”, seis meses en las guardias de los hospitales; en “Elefante blanco”, visité villas. Busco involucrarme con los personajes de esa forma y desde ese lugar. Para “El marginal” me entrevisté con asistentes sociales. Me gusta la posibilidad del actor de vivir un montón de vidas en una, poder experimentar un montón de historias. Hace dos años, empecé a estudiar Psicología como una necesidad de trabajar lo social en la vida real y no sólo en la ficción.

Noticias: ¿Había desarrollado algún tipo de militancia social?

Gusmán: Sí, desde los 13 a los 19 milité en la villa 1-11-14 en un comedor infantil para dar apoyo escolar a los chicos. Siempre me interesó y mi idea de estudiar Psicología es armar en un futuro una ONG. Mis padres militaban en los ‘70: papá, que es docente de Teatro, en Montoneros, y mamá estudiaba y militaba en la facultad, en Sociología. Después mamá se dedicó al vestuario de cine y teatro. Hay mucha militancia en mi familia. Por parte de mi papá, tengo dos hermanos mayores y una más chica, de 17 años, que está en el Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires.

Noticias: ¿Cómo surge su deseo de actuar?

Gusmán: Estudio actuación desde los siete años en el Labardén (Instituto Vocacional de Arte). Después hice la carrera con Carlos Gandolfo y empecé Artes Combinadas en la UBA. Pero entré en crisis cuando me di cuenta de que aparte de lo lúdico, tenía que buscarme un representante. Pensé si lo mío no venía por mandato familiar, con mi papá profesor de Teatro y mi mamá vestuarista. Entonces me fui a Europa, estuve casi dos años viajando. Cuando volví, mi mamá me cuenta que estaban buscando un meritorio de producción en publicidad y arranqué en producción y descubrí una parte mía que no tiene que ver con lo creativo sino con la construcción organizativa. Pasó el tiempo y a través de una persona en común, conocí a Pablo que buscaba alguien que lo ayudara en producción.

Noticias: Y empezó otra historia.

Gusmán: Empezamos a trabajar juntos, armamos Matanza Cine y él me incentivó a volver a actuar. En “Nacido y criado” probé algo chico y se me despertó algo de la actuación que sentí mío, que no tenía que ver con el mandato familiar. Por ahí necesitaba dar toda esa vuelta para encontrar a mi propia actriz. Ser productora de mi propia actriz, de la actriz que a mí me interesaba ser, quizá más relacionada con este tipo de cuestiones sociales. Así es como pensamos una película donde fuera la protagonista, hicimos “Leonera” y le fue muy bien. A partir de ahí, me volqué cada vez más a la actuación.

Noticias: ¿Le gusta que la dirija su marido?

Gusmán: Me encanta porque lo admiro muchísimo. La pregunta sería cómo no trabajar con Pablo porque así nos conocimos. Me encanta cómo dirige a los actores, cómo saca lo mejor de vos y te deja participar. Los dos disfrutamos mucho trabajando juntos. Cuando te apasiona tanto lo que hacés no tenés un corte, está todo mezclado en el desayuno y en la cena. Él me comenta un guión, le leo un personaje para ver qué piensa: es un estilo y una elección de vida. Pero también está bueno trabajar con otros directores y otros registros y él, como director, necesita probar otras actrices y ver qué pasa con eso.

Noticias: ¿Qué le pasa a usted con otros directores? ¿Cómo le fue con Luis Ortega en “El marginal”?

Gusmán: Cada director te aporta una forma distinta y parte del trabajo del actor tiene que ver con entender qué quiso crear ese director. Con Luis (Ortega) me llevé bárbaro, es un director talentoso, un rebelde creativo al que tenés que seguir en su mundo, un intuitivo que tiene muy en claro lo que quiere y que se mete en su propio universo; te encontrás por momentos haciendo cosas sin saber para dónde quiere ir. Pero desde el minuto uno te da confianza y si te dejás llevar, te abrís.

Noticias: ¿Es incómodo filmar escenas eróticas cuando Pablo Trapero dirige?

Gusmán: Me siento más cómoda cuando está él que con otros directores. Uno se expone cuando tiene que tocar ciertos puntos de vulnerabilidad que no solo tienen que ver con mostrar el cuerpo: escenas de mucha angustia y de mucha violencia. Fue más difícil en “Leonera” la escena en que ella empieza a golpearse la panza porque quiere deshacerse de ese hijo. Siempre es mejor cuando estás con un equipo que te contiene. Y una escena de sexo es la antítesis de lo que uno podría imaginarse como erótico: hay millones de personas, todo es mecánico, es más lo que se ve después, cuando le agregás la voz en off y la editás.

Noticias: En 2011 fue jurado en el Festival de Cannes junto a Robert De Niro, Uma Thurman y Jude Law. ¿Siguen intercambiándose mails?

Gusmán: (Risas). No, no. Nos hemos visto en otros festivales en otras partes del mundo con muy buena onda y nos pasamos contactos. Cuando volvimos de Cannes, sí hubo una cadena donde todos nos escribimos y mandamos fotos, como suele pasar, pero después no.

Noticias: ¿Los Trapero se irían a trabajar al exterior?

Gusmán: Después de “Leonera”, aparecieron varios proyectos pero los rechacé porque Mateo era chiquito y no me sentía para salir. A Pablo desde siempre, pero recién ahora está decidido a hacer una película afuera y está leyendo proyectos para los Estados Unidos y Europa. Seguramente su próxima película la filme afuera. Y a mí me están empezando a dar más ganas. Pero todo será juntos, habrá que encontrar la forma de hacerlo sin separar a la familia.

 

Leni González

@LenideEscalada

 

 

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