Política, Sitios Externos / 29 de noviembre de 2016

Superchicas de Mauricio: ¿más problemas que soluciones?

Michetti, Carrió, Bullrich, Malcorra, Majdalani, Laura Alonso… Por qué las integrantes del staff femenino del PRO le traen dolores de cabeza al Presidente.

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Carrió, Michetti y Vidal, la delantera femenina de Cambiemos.

Las tres mujeres que ilustran la foto principal de esta nota le dieron al presidente Mauricio Macri muchos éxitos y algunos problemas. Ahí está el ejemplo de Gabriela Michetti, con quien él conquistó la jefatura de Gobierno porteño en el 2007 y la Presidencia en el 2015. Pero la actualidad judicial de la vicepresidenta generó cortocircuitos hacia dentro de Cambiemos. Uno de los más recientes enojos con ella es que por culpa de la causa derivada del robo de los 50.000 dólares y 245.000 pesos en su casa hace un año dejó a la intemperie a las fundaciones que rodean al PRO. El juez Ariel Lijo imputó a los titulares de esas fundaciones por lavado de dinero. Las complicadas son: Pericles, del asesor presidencial Fabián “Pepín” Rodríguez Simón; Fundar Seguridad y Justicia, del secretario de Seguridad Eugenio Burzaco; Creer y Crecer, del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y Formar, del ministro de Transporte Guillermo Dietrich.
Tsunami. Cada vez que Elisa “Lilita” Carrió habla, es imposible medir las consecuencias que puede generar. Es la única integrante del gobierno de Cambiemos que tiene la dualidad de legitimar la gestión del Presidente y a la vez generarle conflictos institucionales. Lo último que hizo tras su regreso a la escena pública fue denunciar a Luis Barile, Pablo Popik y Luis Sureda, tres funcionarios del Ministerio de Energía, por negociaciones incompatibles con la función pública. Los funcionarios habrían eximido a empresas de su aporte para garrafas sociales. Esta movida de Carrió dejó mal parada a otra chica PRO, Laura Alonso, la titular de la Oficina Anticorrupción, quien tiene a más de 30 funcionarios en la mira por irregularidades, pero aún no denunció a ninguno. El paso al oficialismo aplacó la belicosidad que tenía cuando era opositora.
La última semana de Carrió fue intensa. Tuvo reuniones con Macri en la Quinta de Olivos y con ministros. Cenó con María Eugenia Vidal y hasta se tomó un café con Gustavo Arribas, el director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el organismo que hace unos meses ella pidió disolver. Allí hablaron de la mirada de “Lilita” sobre los servicios de Inteligencia e incluso de Silvia Majdalani, la subdirectora de los espías, a quien Carrió le enrostra, cada vez que puede, su relación con Francisco Larcher, el ex subsecretario de Inteligencia K, íntimo amigo de la espía PRO. Al parecer, antes de terminar la reunión, fumaron la pipa de la paz.
Heidi. En la cena de Carrió con Vidal se habló del reemplazo de María del Carmen Falbo por Julio Conte Grand –el anfitrión de la comida– en la procuración provincial. Allí Carrió y Vidal coincidieron en que la salida de Falbo es el hecho más relevante de la gestión de la provincia de Buenos Aires. Carrió, quien conoce a Falbo desde que ambas fueron convencionales constituyentes en 1994, afirmó en esa reunión que la procuradora era una mujer honesta, pero que el sistema la corrompió y los problemas de impunidad en la Justicia provincial tienen base en la procuración.
Este año, tras la segunda visita de Macri al Papa Francisco, Vidal fue uno de los temas de conversación con el Sumo Pontífice, quien la elogió junto con Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social. El rol de Stanley fue decisivo a la hora de negociar con las organizaciones sociales. Tanto Stanley como Vidal tienen el mismo padrino: Horacio Rodríguez Larreta, quien las reclutó a fines de la década del ‘90 en el semillero PRO Fundación “Grupo Sophía”.
Internas. Las funcionaria que más peso perdió desde que asumió es la canciller Susana Malcorra. La dedicación que le puso a su fallida candidatura a la ONU desgastó su imagen. Sus detractores la llamaban “canciller part-time”. El punto de enojo máximo en Cambiemos fue cuando Carrió la citó en Diputados. Malcorra no acudió porque estaba de campaña. La reemplazó el saliente vicecanciller Carlos Foradori. El mes que viene asumirán los nuevos funcionarios. El vicecanciller será Pedro Villagra Delgado y como secretario de Relaciones Económicas Internacionales irá Horacio Reyser, hoy asesor personal de Macri.
Las demás mujeres que rodean al Presidente son Patricia Bullrich, quien todavía trata de encontrar respuesta al drama del narcotráfico en la Argentina; Paula Bertol, la espada macrista en el Congreso, e Isela Constantini, la presidenta de Aerolíneas Argentinas, quien aún tiene problemas para bajar los gastos de la empresa. Pero su drama más inmediato es que los representantes del sindicato de Pilotos presentaron sus renuncias a cargos administrativos. Si no lo resuelve, a mediados de diciembre tendrá la empresa parada.
Jaime Durán Barba sostiene que las mujeres humanizan a Macri, le dan ese toque de bondad que le falta. Pero no todas le sientan bien. Algunas le dan dolores de cabeza.

 

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