Economía / 1 de Diciembre de 2016

Industriales vs. unicornios tecnológicos, la nueva rivalidad de los empresarios

Los empresarios fabriles recelan de los preferidos del Gobierno, los tecnológicos, que a su vez les dan consejos.

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Pablo Larguía, CEO de la Red Innova.

Un Boca-River se ha desatado entre industriales y unicornios (empresarios de tecnología de la información) por la atención del Gobierno. Al mismo tiempo que se reunía la UIA, los unicornios se concentraban en un evento de la Red Innova, al que asistió el jefe de Gabinete, Marcos Peña. El CEO de la red, Pablo Larguía (foto), defiende los beneficios tributarios de la ley de software y recomienda a los industriales “que inviertan en start-ups para mejorar los procesos en sus fábricas”.

“La tecnología es servicio, pero también hace posible que se ‘eficienticen’ procesos en empresas”, expone Larguía. “Es poner sensores en contenedores de basura, así no pasa el camión por todos los cubos”, cita como ejemplo a la empresa local Quadminds, que diseña los sensores, los ensambla en la Argentina y los conecta a su software. “La tecnología se implementa en procesos de grandes industrias como Arcor, en las finanzas, como los pagos por celular,  la financiación colectiva, los préstamos persona a persona. La industria que va a cambiar es la salud: estarán en digital las historias clínicas, cada paciente la tendrá en su ‘app'”, ejemplifica Larguía, cofundador del portal Bumeran y practicante de yoga.

El CEO de Red Innova destaca que la Argentina lidera en inversión tecnológica extranjera en Latinoamérica: “Somos los que más salimos a abrir oficinas en los países de la región. Además en California tercerizan la producción de software en Buenos Aires, Córdoba”. Cita las fortalezas del sector: “El gran incentivo del Gobierno con el proyecto de ley de emprendedores, la ley pyme, el estímulo a la creación de empresas, el plan de ‘matching funds’ para que los inversores extranjeros inviertan con beneficios en talento argentino. Hay incentivos fiscales, un marco claro, trabajo de los ministerios de Producción y Ciencia, hay aceleradoras como Wayra o las de Quilmes, y Banco Galicia. Hay un dinamismo que ayuda a la creación de nuevas empresas. Se mejora poco a poco el e-commerce, la logística, pero se verán los resultados en 2017, las obras de infraestructura, como el tren de Buenos Aires a Tucumán, que estuvo parado 34 años, las rutas. El transporte más económico beneficiará a las start-up, porque con la tecnología los camiones no volverán vacíos a su origen”.

Larguía reconoce, no obstante, que quedan “desafíos” por superarse: “La falta de logística, que a su vez hay que abaratar. Si bien hay incentivos a la inversión, deberían llegar más fondos de capital de riesgo internacional, que los grandes grupos industriales de la Argentina inviertan en start-ups e innovaciçon. Los más tradicionales no tienen planes con start-ups. Y también está el tipo de cambio, es otro de los desafíos, porque para seguir exportando tenemos que ser más competitivos, volver a ganar competitividad con precio. La inflación es un punto, se está controlando, pero, aunque hagas bytes en lugar de átomos, también te afecta el tipo de cambio”.

Los industriales critican a los unicornios recordándoles las rebajas del impuesto a las ganancias y contribuciones patronales de las que gozan por la ley de software, de 2004.  “La ley de software es una forma de impulsar la economía del talento, que es adonde va el mundo, es natural que se la estimule. Mi única recomendación a los industriales es que inviertan en tecnología, que es casi como la magia, podés mejorar con software, eficientizar los procesos, se puede crear, la tecnología es un aliada”, concluyó Larguía.

 

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