Sociedad / 10 de diciembre de 2016

Resistencia académiKa en la facultad de Periodismo de La Plata

Los panelistas de “678” se trasladaron a estas aulas como docentes. Periodismo militante, Laclau de cabecera y Esteche en la mira.

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El edificio de la facultad fue bautizado "Néstor Carlos Kirchner"en 2012.

Parece que 678 no dejó de existir. El contenido del emblemático programa K, sus panelistas y sus invitados estrella dejaron de ocupar la grilla de Canal 7 para trasladarse a las aulas de la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Y, si bien desde el 2013 había comenzado un proceso de incorporación de periodistas militantes a las cátedras, en los últimos meses todas las actividades promovidas por las autoridades replican la lógica de la “resistencia con aguante”. En el edificio “Néstor Carlos Kirchner” (como se lo bautizó en el 2012), el modelo nac&pop del kirchnerismo, sigue más vigente que nunca.
La lista de militantes K al frente de las aulas creció de manera considerable durante el segundo mandato de Cristina Fernández. En ese período, periodistas como Cynthia García, Pablo Llonto, Gabriela Cerruti y Cynthia Ottaviano, entre otros, se pusieron al frente de las clases para marcar su impronta. Sin embargo, el profesor que ahora volvió a poner en el centro de la polémica a la facultad es el líder de Quebracho, Fernando Esteche, titular de “Relaciones Internacionales y Comunicación” y docente de “Historia de América Latina”.
Esteche declaró que si algún juez ordena la detención de la ex presidenta “podría aparecer muerto”, lo que le valió una denuncia penal por intimidación pública y la apertura de un debate caliente hacia el interior de la UNLP. Franja Morada presentó un requerimiento para que se inicie un juicio académico contra el dirigente de Quebracho y se lo desplace de sus cargos. Bernardo Weber, integrante de la mesa de conducción de la agrupación afirmó que “es inadmisible que un docente no esté comprometido con la democracia”. Sin embargo, desde la organización universitaria insisten en que “hay pocas probabilidades de que esto avance porque la facultad de Periodismo está cooptada por el kirchnerismo y no hay voluntad política”. De hecho, la decana Florencia Saintout, concejala en La Plata por el Frente Para la Victoria, puede decidir la suerte de este juicio académico.
Actividades K. Los periodistas militantes del gobierno K hoy se convirtieron en referentes de esta facultad, algunos dando clases y otros como expertos invitados a mesas de debates. De hecho, en septiembre se produjo una especie de reedición de “678”. En el “Precongreso Periodismo y Comunicación”, que tuvo como oradora de cierre a Hebe de Bonafini, hubo un panel en la que se reencontraron Carlos Barragán, Roberto Caballero, Luciano Galende, Nora Veiras, Juan Agosto, Edgardo Mocca, Jorge Halperín, Ari Lijalad, Mariana Moyano y Cynthia García, todos panelistas o invitados estrella del programa.
En la mesa de debate, que se denominó “El gobierno y el periodismo: la búsqueda del control total”, los periodistas reflexionaron sobre la libertad de expresión en el gobierno de Mauricio Macri y señalaron que todos habían sido despedidos por la actual gestión. “Todos los que estamos acá hemos trabajado en el Estado kirchnerista y, de alguna manera, nos hemos sentido perseguidos por eso”, afirmó Barragán y añadió: “La derecha tiene que acallar voces para gobernar”.
En diálogo con NOTICIAS, Cynthia García insistió en que “no hay nada de malo con que una facultad tome una posición política. Todas las facultades lo hacen. ¿Acaso alguno de estos periodistas es invitado, por ejemplo, por la Universidad de San Andrés”. La periodista y docente de la facultad insiste en que en esta institución sí hay pluralidad de voces aunque “esta es una posición que entiende que el periodista tiene un rol político inherente y no se tiene por qué ocultar”.
Sin embargo, lo que el ala dura del kirchnerismo define como lógico es visto por los opositores como una “confusión entre militancia y apropiación de una facultad”. Algunos periodistas y alumnos críticos a la gestión insisten en que en los últimos meses, “las aulas se convirtieron en espacios de provocación” y ponen como ejemplo la invitación a Amado Boudou.
El ex vicepresidente fue convocado para dar una clase magistral llamada “Reconfiguración de Estrategias de dominación imperial en América Latina”. El organizador del evento fue su amigo Esteche, en conjunto con la Asociación Madres de Plaza de Mayo y la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.
Cambio de paradigma. El giro que fue teniendo la facultad en los últimos años se traduce, en muchas cátedras, en el contenido. La bibliografía de Ernesto Laclau es indispensable en sus clases teóricas y, en la práctica, se rechaza el “estilo de periodismo” de los grupos que fueron críticos al kirchnerismo. De hecho, en la charla frente a los alumnos en el 2012, Florencia Saintout fue tajante: “Acá no formamos periodistas para Clarín”.
El cambio de paradigma es defendido por un sector de los docentes. Cynthia García, quien está al frente del Taller de Periodismo de Investigación, explicó que en su cátedra “se dejó de mirar al Estado como único factor de poder. En nuestras clases se investiga a las corporaciones económicas, periodísticas, etcétera”. En este espacio, que en el pasado tenía como libro obligado el “Manual de investigación” de Daniel Santoro, ahora se “realizaron investigaciones sobre el método de investigación de Jorge Lanata, del diario El Día, se analizó la escena mediática del caso Nisman y se hizo un mapa de poder de las empresas de la provincia del el 76 a la actualidad”.
Los detractores de este cambio de paradigma teórico subrayan que la facultad se encargó, durante los últimos años, de crear cátedras paralelas a las que no estaban alineadas políticamente y se realizaron movimientos de horarios para desalentar la inscripción de los alumnos en las clases críticas. Desde el rectorado de la UNLP afirmaron que no existe ninguna denuncia al respecto y que se respeta la autonomía de cada unidad académica.
“La facultad siempre fue desprolija y durante décadas hubo docentes que nunca habían concursado o que no tenían todos los papeles en regla. Entonces, si esos docentes eran críticos en público, les abrían el concurso y lo perdían. Así es como fueron llegando los periodistas militantes”, cuenta un docente.
Las agrupaciones universitarias y los alumnos de la facultad “Néstor Carlos Kirchner” continúan divididos por la grieta y mientras que para algunos esta casa de altos estudios cumple un rol social al defender el modelo nacional y popular del kirchnerimo, para otros se trata de una preocupante manipulación académica.

 

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