Restaurantes / 16 de Diciembre de 2016

Ureña Restaurante: una apuesta sin red

Ureña Restaurante. Humboldt 1920, Palermo. 4771-3593. Cocina mediterránea. Martes a domingos de 20:30 a 24. Reservas. Tarjetas. Precio promedio: $600.

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Hace un par de semanas, en la feria gastronómica mendocina ConBoca, se presentó el exitoso cocinero y empresario peruano Gastón Acurio. Un joven de la concurrencia le pidió un consejo para abrir su primer restaurante y el consejo de Acurio fue: “Empieza pequeñito”. Enseguida pensé en esa frase al visitar “Ureña”, un restaurante de reciente apertura con 90 cubiertos en pleno Palermo, puesto a todo trapo, con individuales de lino y sillas de terciopelo. Sus dueños son dos odontólogos –uno de ellos el doctor Ureña– que decidieron hacer esta enorme inversión en su primer emprendimiento gastronómico.
A la ambiciosa propuesta le hacía falta un buen chef, y los doctores lo contrataron. Su nombre es Damián Giammarino González, ex Sarasanegro (Mar del Plata), quien además trabajó durante siete años en cocinas de España. Su especialidad son los pescados y mariscos, productos que los argentinos no consumen habitualmente, pero que Giammarino, al menos en algunos casos, sabe manejar.
El abreboca fue una refrescante sopa de tomate con jibias y pickles de pepino y rabanito; luego llegó una fideuá, clásico plato valenciano (una paella con fideos en vez de arroz) que en “Ureña” se sirve en cazuela de hierro, para no privarnos del placer de raspar el fondo. Por último probamos una corvina negra asada con su piel, de bastante contenido graso, acompañada de manteca de lima e hinojos glaseados, también con manteca, lo cual hizo de un plato nacido para ser liviano, un plato muy pesado.
Una de las creaciones de Giammarino son los churros de langostinos con mayonesa de algas. Se elaboran mezclando la tradicional masa de churros con un caldo con cabezas de langostinos muy concentrado, más una masa de langostinos triturados. ¿El resultado? Imagine morder un churro dulzón y crocante, y que sea de pescado.
La coctelería, diseñada por Lucas López Dávalos, es lo mejor de la casa, al igual que el sector de la barra. Hubieran empezado por allí, pequeñito.

 

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