Cultura / 20 de diciembre de 2016

John Irving: “Me encanta Relatos salvajes”

Es uno de los grandes escritores norteamericanos, autor de guiones y novelas inolvidables. NOTICIAS lo entrevistó en la Feria del Libro de Guadalajara.

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John Irving en Guadalajara. Michel Amado / Grupo Planeta.

Para conceder una entrevista a NOTICIAS, John Irving estableció un par de condiciones. La primera, prescindir del traductor y encarar la charla en su lengua natal, el inglés. La segunda, haber leído de cabo a rabo su última novela -”Avenida de los Misterios”-, cuyo lanzamiento lo convocaba a la Feria del Libro de Guadalajara, en México. Horas antes del encuentro, el autor sumó un nuevo requisito: la lectura de un artículo recién publicado en el diario El País de España, con el título “La gran bestia ha hablado”, adonde resumía sus principales posturas respecto del triunfo de Donald Trump. “Para no abundar en el tema”, explicaba el mail de su encargada de prensa.
Tantas condiciones previas no suelen ser habituales en reportajes con escritores. Y, generalmente, auguran una conversación difícil. Pero también es cierto que sólo un escritor del tamaño de John Irving puede permitirse, como ningún otro, imponer sus propias reglas de juego.
Es que este novelista y guionista de 74 años nacido en New Hampshire, es uno de los grandes autores vivos de la literatura norteamericana. Candidato constante al Premio Nobel, ganó un Oscar por su guión de “Las reglas de la vida”, una adaptación de su libro “Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”. Entre sus historias inolvidables está -primera y principal- “El mundo según Garp” y, luego, “Oración por Owen”, “Una mujer difícil”, “Personas como yo” (Tusquets) y muchas más. Creció sin saber nada de su padre biológico, hasta que hace algunos años un medio hermano lo contactó para conocerlo. Fue jugador olímpico de lucha libre, deporte al que dedicó casi toda su vida como árbitro y couch. Casado dos veces, tiene tres hijos, nietos y residencia fija en Canadá, pero participa fuertemente en los debates sociales y políticos de su país.
¿Qué sucedió finalmente durante el encuentro? Ninguno de los desastres que esta cronista temió, se concretaron. Irving demostró ser un hombre de diálogo. Vestido con zapatillas, jeans, remera roja y campera, contestó todas nuestras preguntas, se indignó al hablar Trump y se entusiasmó con Juan Diego, el “chico de la basura” mexicano que protagoniza su última novela. Para terminar, ya apagado el grabador, nos ennumeró todas las lesiones que sufrió a causa de la lucha libre. Rodillas, oídos, costillas, ningún lugar de su cuerpo quedó a salvo. “Mi mujer me mata si sigo con ese deporte. Ahora voy al gimnasio”, confesó. A partir de aquí, los mejores momentos de una charla inolvidable.
NOTICIAS: ¿Ha estado alguna vez en la Argentina?
John Irving: No. Cada tanto me lo proponen pero no logramos concertar la visita. Un amigo de mi hijo menor, que vive con él, es argentino. Mi hijo fue a la Argentina y le gustó muchísimo. Otra conexión con la Argentina: he estado escribiendo para HBO una adaptación de mi libro “El mundo según Garp”. Cuando me propusieron por primera vez escribir la serie, les dije: “Tienen que llamar a alguien más joven, que todavía tenga ganas de escribir”. “¿Y a quién llamaría?”, me preguntaron. “A Damián Szifron. El resolvería muy bien este tipo de historia”, les dije. A mí me encantó “Relatos salvajes”. Szifron fue muy amable. Dijo que no podía, que tenía otras cosas que hacer. Y el proyecto volvió a mí.
NOTICIAS: ¿Cuán avanzado está el proyecto?
Irving: Recién terminé de escribir el primer episodio. Así que, como dicen ustedes en español: “Vamos a ver”. El hecho de que me pidan escribirlo no quiere decir que lo vayan a realizar. En las películas y la televisión todo es: “vamos a ver”.
NOTICIAS: Cuando la gente habla de usted siempre sonríe. Como si su nombre y sus libros fueran sinónimos de cosas positivas. Sus personajes suelen ser buenos, tiernos.
Irving: En mis novelas las cosas malas le pasan a gente joven, gente que nos gusta porque son todavía son inocentes. Juan Diego, el protagonista de “Avenida de los Misterios” tiene 14 cuando empieza la historia y su hermana Lupe, 13. Es habitual en mí elegir personajes de esa edad y hacer que les sucedan cosas que no sólo les cambiarán la vida sino también lo que serán como adultos. Es parte de mi trabajo que usted sienta simpatía por mis personajes pero que además sienta miedo por ellos, que piense inmediatamente en sus propios chicos y que desee que nada de lo que sucede en la historia le pase a las personas que ama. Tal vez por esto mucha gente se identifica con mis historias. Una amiga una vez me dijo, no sé si es verdad, que la gente a la que no le gustaban mis libros, jamás habían tenido miedo de perder a alguien. Yo no sentí este miedo hasta que tuve mi primer hijo. Era muy joven, estaba todavía en la universidad. Tenía solamente 22 años. Y por primera vez tenía miedo. No por mí, si no por ese chico al que me parecía imposible proteger. Yo siempre leí y escribí historias, pero encontré mi tema cuando hablé acerca de lo que me daba miedo de que le sucediera a alguien que yo amaba.
NOTICIAS: Además, siempre elige personajes que representan la parte más débil de la sociedad: mujeres sin poder, gays, chicos.
Irving: Gente a la que la sociedad no protege ni se esfuerza demasiado en cuidar. Minorías sexuales, religiosas, raciales. He puesto el foco en las minorías sexuales porque pienso que no se les presta demasiada atención en el mundo político y social. Las minorías LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans) son la primeras ignoradas.
NOTICIAS: Usted ha sido siempre muy sincero respecto de su propia vida. ¿Le han hecho interpretaciones psicológicas por esto?
Irving: No especialmente. No creo que lo que me sucedió a mí sea demasiado interesante. Por lo cual para escribir tengo que salir de mí mismo y aprender acerca de gente que tiene vidas mucho más excitantes, peligrosas, dramáticas que la mía. Yo uso las cosas que me pasaron, pero aparecen de forma diferente cada vez. Cada padre perdido es un padre diferente. No soy para nada fiel a mi propia historia porque mi propia historia no es lo suficientemente interesante para una novela.
NOTICIAS: ¿Por qué eligió México como escenario de “Avenida de los misterios”?
Irving: Hace veinte años esta historia era una película, no una novela. E iba a transcurrir en India, no en México. Una historia de chicos indios, en un circo y un orfanato de Bombay. La historia era casi la misma, pero el director y yo no logramos hacer la película en India. Nos ponían muchos obstáculos y nos hartamos. Averiguamos que en los circos mexicanos, al igual que en los circos de la India, había chicos que venían de situaciones de pobreza porque el circo les daba la esperanza de una vida mejor. La mujer del director (Martin Bell), una famosa fotógrafa que ya murió, Mary Ellen Mark, amaba a los niños, a los animales, los circos (realizó un libro llamado “Indian Circus”). Cuando nos vio tan desanimados nos dijo que había visto circos similares en México. Al final recibimos mucha más ayuda en México que en India. El gobierno nos puso menos obstáculos. Y la historia cambió.
NOTICIAS: ¿Le gustaría ganar el premio Nobel?
Irving: No pienso nunca en eso. Le han dado el premio a muchos escritores a los que no pude leer. He vivido en Canadá durante 30 años, pero no “full time”. Me mudé definitivamente en 2014. Y tiré muchos de mis libros de mi casa de Vermont porque no entraban en mi departamento de dos dormitorios en Toronto. Dos estantes de mi biblioteca eran premios Nobel. Hay gente que gana el premio de los cuales nunca escuchaste nada. Leés el libro, un capítulo, dos capítulos y pensás: ¿le dieron a esta persona el premio Nobel? Entran en una mano los ganadores que valen la pena, en los últimos 40 años: García Márquez, Günter Grass, Alice Munro, Bob Dylan. ¿Esos cuatro? Sí. Nadie más me interesa demasiado.
NOTICIAS: Acaba de morir Fidel Castro. ¿Qué piensa de la actitud de Obama hacia Cuba?
Irving: Creo que debería haber sucedido hace años. La política hacia Cuba de los Estados Unidos ha sido estúpida. Hemos permitido una política exterior determinada por un pequeño número de cubanos de Batista en el sur de Florida. Creo que Obama hizo algo correcto. Es también una de las razones por las que el resultado de las últimas elecciones es tan triste. No veo futuro en esas relaciones, con los republicanos en la Casa Blanca.
NOTICIAS: Trump ha calificado a Castro de dictador.
Irving: Usted sabe lo que opino. Los demócratas se hicieron esto a sí mismos. Trump es solo otro hombre de negocios mentiroso, que opina diferente de acuerdo a quién le está hablando. Nadie sabe lo que va a hacer porque miente acerca de todo. Hace algunos años incluso era demócrata. Pero a los republicanos que lo rodean, los conozco y son horribles. El vice presidente electo, Mike Pence, es terrible. Peor aún que Trump.
NOTICIAS: ¿Está preocupado por su país?
Irving: Todos deberían estarlo. Ya no vivo allí, pero dos de mis hijos sí, mis nietos y mi padre también. Y lo que pasa en los Estados Unidos afecta al resto del mundo. Nadie sabe qué va a hacer Trump porque Trump tampoco lo sabe. Y los medios son tan estúpidos. Están tan entusiasmados con lo que Trump dice. Y él dice una cosa ahora y otro dentro de un rato. Se ríe de todos porque no es idiota, es deshonesto. Le mintió a la gente toda su vida. Incluso a su esposa respecto de a cuántas mujeres acosó. Pero ese no es el problema. El problema son mis compañeros demócratas, que no votaron. Si usted vive en una democracia, su obligación es votar. Y hablo especialmente de los jóvenes, de los que tienen entre 18 y 25 años. Yo tengo un hijo de esa edad. Y sólo uno de sus íntimos amigos votó. El resto dijo: “no me gusta Hillary, tampoco Trump”. Pero no son lo mismo. No me importa que no te guste Hillary. Seis millones y medio de demócratas que votaron por Obama no votaron a Hillary. Esto no es una opinión. Se trata de números y los números no mienten. El 29 por ciento de los hispanos votaron por Trump. Yo soy de la generación de Vietnam. Cuando teníamos 20 años, odiábamos a todos en el gobierno. Demócratas y republicanos nos parecían ambos mentirosos. En 1968, no nos gustaba el demócrata Hubert Humphrey, pero cuando ganó Nixon, tuvimos 7 años más de guerra en Vietnam. Y la mitad de mis amigos murieron. La mitad. Hay que votar. Aunque odies a los candidatos. Si el hombre equivocado gana y vos no votaste, no tenés nada que manisfestar en las calles. El resultado de las elecciones me va a afectar cuando eliminen el aborto o el matrimonio gay o los derechos del colectivo LGBT. Llevó años conseguir esos derechos. Por eso la gente es estúpida cuando no vota. Argentina tiene la posición correcta al obligar a votar.

 

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