Política, Sitios Externos / 25 de diciembre de 2016

Doblete de Macri en la encuesta anual de NOTICIAS: ganó como mejor y peor político

Esta revista convocó a un jurado de figuras para elegir a los ganadores y perdedores del año. Las demás ternas.

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Mauricio Macri en el espejo: lo eligieron como el mejor y el peor.

Quizás alguno pensaba, cuando este año tan cargado de expectativas arrancaba, que finalmente cicatrizaría la herida política que divide como un abismo al país. Alerta de spoiler: no es así. Queda bien claro al leer “lo mejor y lo peor”, la clásica encuesta que NOTICIAS hace todos los fines de año, que la grieta está bien lejos de cerrarse. La división que Argentina atravesó gran parte de este milenio se hizo nuevamente presente, a pesar de las promesas electorales del PRO que auguraban lo contrario –y que no casualmente figuran como uno de los galardonados–. Pero lo grave no es sólo eso, sino el hecho de que los distintos grupos enfrentados de la sociedad están cada vez más distanciados. Por primera vez desde que comenzó este sondeo anual, el mejor y el peor político son el mismo: nada menos que el Presidente. ¿En qué te han convertido, Argentina?
La revolución de la alegría. Ramón de Campoamor y Campoosorio fue un famosísimo poeta español del Realismo del siglo XIX. A pesar de que fue senador y publicó la exitosa serie de poemas llamada “Doloras”, pasó a la historia por una de sus frases: “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, cita que pasó a la posteridad como “la ley de Campoamor”. A pesar de que pasaron casi tres centurias desde ese texto, el verso bien podría servir para describir a la Argentina actual. Sólo “según el color del cristal” se podría entender que para 24 destacados personajes –políticos, filosófos, historiadores, abogados, empresarios, periodistas, sindicalistas, consultores, entre otros– el mejor y el peor político, en la teoría dos extremos opuestos, sean uno solo. A pesar de lo paradójico, hay alguna lógica detrás de la doble elección de Mauricio Macri –que repite por segundo año consecutivo la elección del mejor de su mundo–. Sin lugar a dudas, su irrupción en la Presidencia del país marcó un quiebre histórico que sólo se podrá entender con claridad dentro de varios años. Pero lo cierto es que la victoria de un partido surgido por y para el siglo XXI, con dirigentes de formación no tradicional, a menudo millonarios, y que se comunican y hacen campaña mediante las novedosas redes sociales, rompió con la tendencia bipartidista a la que el país se había acostumbrado. La dimensión de este fenómeno despertó esperanzas y avivó sueños postergados. El 31 de diciembre terminará con las pocas dudas que quedaban: más allá de lo que se puede debatir, está claro que el PRO no pudo cumplir con las expectativas nacionales.
Por todo esto se entiende que el líder del oficialismo gane con holgura ambas votaciones. Para unos sigue siendo el mesías que lidera al país en medio del desierto, haciendo lo mejor dentro un panorama desolador, y para otros es el responsable de un buque al que le entra agua desde todos los costados. Por eso concentró la frustración de la oposición: de todo el Gobierno sólo fueron votados él y Aranguren, aunque el ministro de Industria y Energía únicamente obtuvo un voto y quedó muy lejos del ganador. Más de algún macrista se quedará con las ganas de ver a un kirchnerista derrotado en el podio del peor político, pero Daniel Scioli, que tampoco tuvo un gran año, quedó segundo, a dos votos del Presidente. Dato de color: la otrora superpoderosa Cristina Kirchner, hoy perseguida por distintas causas judiciales, quedó lejos del podio, cayendo en un tercer lugar, por detrás de la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal. Mal año para todos.
Quién te ha visto y quién te ve. Antes del 2016, la mayor parte de las veces que se nombraba a Juan José Aranguren se lo hacía para resaltar algún aspecto del exitoso empresario. Todo eso cambió cuando decidió agarrar uno de los ministerios más calientes, el de Industria y Energía. Los ajustes que hizo este año el Gobierno en las tarifas de la luz, el agua y el gas –de las que se hizo responsable el hombre que fue CEO de Shell durante doce años y que aún mantiene 14 millones de pesos en acciones de esa empresa–, hizo que Aranguren ganara con comodidad la distinción al político más antipático del año. En Argentina, siempre fue en el bolsillo donde los golpes duelen más.
Además, “Juanjo”, como lo conocen sus íntimos, pagó caro el precio de haberse criado como profesional bien lejos del mundo político. Este año metió una y otra vez la pata en sus declaraciones públicas (“si el consumidor considera que el precio del combustible es caro dejará de comprar”, “los cortes de luz van a depender de la temperatura”, entre otras) y también quedó muy expuesto cuando lo obligaron a volver sobre sus pasos con los aumentos de los servicios. Tanta notoriedad cobró este año que también logró ser electo como el peor funcionario, aunque este podio tendrá que compartirlo con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich –que la semana anterior fue descubierta por NOTICIAS en un alocado festejo por el fin de año en la cartera que maneja–. La ex ministra de Trabajo de De la Rúa tuvo momentos inolvidables en el 2016: las idas y vueltas en la famosa triple fuga de los hermanos Lanatta, la polémica ley antipiquetes que prohibía en la práctica las protestas pero que jamás se llegó a concretar, y la imposibilidad de detener el aumento del narcotráfico y la inseguridad en el país. Otro podio en que los kirchneristas, esta vez por suerte para ellos, no pudieron alzarse: Alicia Kirchner, hermana de Néstor y gobernadora de Santa Cruz, y una de las pocas que perteneció al gobierno anterior y que hoy mantiene un cargo importante, quedó cómoda en el tercer lugar.
Pero no todo es amargura para el macrismo. Hasta los opositores tuvieron que elegir a quien consideraban como el mejor funcionario, y por eso no es casualidad que uno de los políticos más cercanos al peronismo haya sido electo. Rogelio Frigerio, ministro del Interior y de Obras Públicas, fue galardonado como el más destacado de todo el oficialismo. Aunque la votación se resolvió casi al final –el Titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, estuvo muy cerca de ganar–, era de esperar que quien más calle y tiempo comparte con gobernadores, intendentes y políticos de la oposición sea el elegido por propios y ajenos: tarea para nada fácil tiene el nieto de uno de los fundadores del desarrollismo en el país. Habrá que esperar para ver si tiene la espalda para aguantar otro año más en este podio. Para destacar: ninguno de los kirchneristas que todavía desempeñan cargos públicos tuvo un voto en esta terna.
Vergüenza es robar. Era tan cantado como el gol de Diego Maradona a los ingleses. La patética escena que protagonizó el ex secretario de Obras Públicas durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, José López, cuando fue encontrado con una ametralladora y tirando bolsos de dólares en un convento en General Rodríguez, ganó por escándalo las ternas al papelón y al escándalo del año. Así, no dejó que Macri, mejor y peor político, sea el único récord del 2016: por primera vez en 16 años de historia, las distinciones que obtuvo López fueron a una misma persona. Así de tragicómico fue el momento en que agentes de la Bonaerense capturaron a la mano derecha de Julio De Vido, que todavía se encuentra detenido en la cárcel de Ezeiza.
Aunque la terna para el papelón estuvo dividida –la polémica por la plata que le robaron a la vicepresidenta Gabriela Michetti salió segunda–, en la votación para el escándalo se dio algo paradójico. La elección, que depende exclusivamente de cada jurado, quedó dividida entre dos hechos: el que ganó y los Panamá Papers, la filtración mundial de datos del banco Mossack Fonseca que revelaba miles de empresas fantasma de distintas partes del mundo que evitaban los impuestos nacionales, y donde figuraban distintos miembros del Gobierno, entre ellos el Presidente.
En todo estás vos. El Gobierno también se llevó otro galardón: los juramentos que emitió durante la campaña y cuando apenas asumió –pobreza cero, la anulación del impuesto a las ganancias, independencia judicial, el mantenimiento del Fútbol Para Todos, el dólar bajo los 15 pesos, el crecimiento en el segundo semestre, entre otras– hicieron que “las promesas del PRO” fueran curiosamente señaladas como la frustración de este año. Es este mismo sentimiento el que decretó al Presidente como el peor político, así que, a fin de cuentas, esta distinción era de esperar.
Sin embargo, el oficialismo obtuvo una revancha en la terna “el proyecto más disparatado”. La propuesta de reforma del impuesto a las ganancias que hizo casi toda la oposición en bloque, comandada por Sergio Massa, resultó, para muchos, tan impracticable en la realidad que ganó sin problemas este tópico. A pesar de que haya obtenido este premio irónico, el Gobierno tiene poco para festejar: el hecho de que Massa haya logrado congregar a toda la oposición y que la Cámara de Diputados haya aprobado su propuesta no es menor.
La pluma. No fue un año fácil para el gremio. En un contexto de crisis general, la situación en el periodismo se vio agravada por la explosión de la burbuja empresarial que había creado el kirchnerismo alrededor de medios de comunicación que sólo sobrevivían gracias a la pauta estatal. Pero la debacle no generó una unión: la grieta sigue más presente que nunca en este mundo. Por eso los periodistas elegidos son de ideologías contrapuestas. El mejor, que le ganó por poco a Reynaldo Sietecase y a Jorge Fernández Díaz, es Carlos Pagni, el columnista que se destaca en el diario La Nación y el canal TN. El peor, por otro lado, fue el verborrágico Roberto Navarro, que diariamente crítica al Gobierno desde el canal C5N, y que no tiene preocupaciones en mostrarse afín hacia el kirchnerismo.
El año fue difícil. Para todos, aunque algunos pocos pudieron mantenerse a flote, como Gustavo Grobocopatel, que obtuvo por séptima vez el premio al mejor empresario del año. Se nota la gravedad de la situación al ver las paradojas en muchas de las ternas. Para bien del Gobierno, que querrá evitar varias de las distinciones que ganó en su primer cuarto de mandato, y del resto de los argentinos que depositan sus esperanzas en ellos, ojalá el 2017 sea mejor.

 

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