Cultura / 26 de Diciembre de 2016

Cuando Subiela imaginó su reencuentro con Favio

Eliseo Subiela escribió este texto para NOTICIAS como un homenaje a su maestro, Leonardo Favio. Emoción, humor y premonición.

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Yo tenía 17 años. Había filmado mi primer cortometraje, un documental sobre el Hospital Borda. Con la audacia del adolescente que todo lo puede, convoco para grabar las voces de la película a dos de los actores más prestigiosos de la época: María Vaner y Lautaro Murúa. Con la generosidad de los grandes, los dos aceptan la convocatoria del desconocido principiante, sin cobrar un peso por supuesto.
En una de las grabaciones María Vaner me cuenta que estaba harta de ir a buscar a la planta baja del edificio donde vivía, el guión de una película que su malhumorado marido arrojaba todas las semanas por la ventana del departamento.
Su marido era un conocido actor que iba a debutar como director.
Se llamaba Leonardo Favio y el guión era “Crónica de un niño solo”.
Enterado del proyecto,tengo la acertada intuición de que en algún momento el galancito de las películas de Torre Nilsson dejará de arrojar el guion por la ventana y lo filmará. Le ruego a María Vaner que hable con su esposo, me recomiende y me incluya en el equipo de la película para trabajar en ella, de lo que fuera.
Fue su debut como director y el mío como “pizarrero”.
Ninguno de los dos sabíamos que estábamos siendo parte de una obra maestra del cine argentino.
30 años después, internado luego de un infarto en una clínica de Barcelona, recibo un fax que decía: “ No te mejores. (así vuelvo a ser el mejor)”. Firmado: Leonardo Favio.
En 1996, luego del estreno de mi película “No te mueras sin decirme adónde vas”, Leonardo Favio paga una solicitada que publica en Página 12 cuyo titular decía: “’No te mueras sin decirme adónde vas’ es la más extraordinaria película argentina que yo haya visto”.
Cuando lo llamé conmovido sobre todo porque le hubiera gustado mi película, Leonardo me dice: “No la ví, nene. Publiqué eso porque me dió bronca cómo te atacaron los turros de los críticos”.
Empezando la década del 2000, a Leonardo lo internan. Yo le mando a la clínica un mensaje que decía: “Mejorate. Así seguís siendo el mejor”.
Vaya uno a saber cómo será el próximo encuentro…

 

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