Sociedad / 28 de Diciembre de 2016

Caso García Belsunce: cómo es la nueva vida del viudo

Por Marcos Teijeiro | Ahora que está libre, cómo pasa sus días Carlos Carrascosa. Deteriorado físicamente, aislado y en estado de shock.

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Libertad. Tras siete años de prisión, Carlos Carrascosa fue absuelto por la Justicia.

“Mi sensación es de alivio al obtener la libertad”. Así vivió Carlos Carrascosa (72) la sentencia de la Cámara de Casación Penal bonaerense que lo absolvió del crimen de su esposa María Marta García Belsunce. Tras más de siete años encerrado purgando la pena de prisión perpetua como “coautor del delito de homicidio agravado por el vínculo”, el viudo quedó en libertad y al igual que 14 años atrás, cuando su esposa fue asesinada, su vida dio un giro de 180 grados. “Debería trabajar, ¿no?”, atinó a bromear el flamante absuelto cuando le preguntaron por su futuro. “Está conmocionado por la noticia. Sigue shockeado”, aseguró a NOTICIAS Jorgelina Fernández Tosar, amiga de Carrascosa e hija del matrimonio que lo cobijó los últimos cinco meses en su prisión domiciliaria.

A 14 años del hecho, la mitad de los cuales los pasó encerrado, el viudo busca la manera de rearmar su vida. “Por el momento, va a seguir quedándose acá en Luján, con mis padres”, narró Fernández Tosar sobre el futuro inmediato de Carrascosa. “El tiene una dependencia acá en la casa y vive muy tranquilo. Tiene espacio para él, come acompañado, y mira televisión”, describió, al tiempo que remarcó que poco había cambiado desde la sentencia hasta su diálogo con NOTICIAS.

La hermanastra de María Marta, Irene Hurtig asegura a también a esta revista que es un proceso que llevará mucho tiempo. “El hombre es un animal de costumbre y él hace siete años que está encerrado, sin libertad”, contó sobre el porvenir de su cuñado, algo que ni siquiera él mismo parece tener claro. “No tengo ninguna noción sobre lo que vendrá”, aseguró el viudo de María Marta.

Secuelas. Del exclusivo club de campo en Pilar y sus comodidades, Carrascosa debió acostumbrarse a las pequeñas celdas del Penal de Campana. Allí estuvo más de cinco años hasta que en febrero del 2015 le otorgaron el beneficio de la prisión domiciliaria por su edad.

“Aprendí lo que es la vida. Yo antes era un burgués. Ahora sé lo que es la gente, por qué sufre la gente, qué problemas tiene”, explicó el ex reo sobre su estancia tras las rejas. “Afrontó ese momento con mucho espíritu y mucha fuerza. Motorizado por el sueño de que siempre se den vuelta las cosas. Eso es lo que lo motivó”, explicó Hurtig, quien solía visitarlo en el penal.

En Campana, el viudo de María Marta cosechó amistades que incluso mantuvo hasta que recibió el beneficio de la domiciliaria. Aún hoy intercambia cartas con algunos amigos que permanecen tras las rejas.

Pero salir de la cárcel no fue todo lo positivo que Carrascosa creía. Por un lado, debía seguir encerrado en la casa de su amigo Miguel Liñero, en un country de Escobar con una pulsera que monitoreaba sus movimientos y por el otro, la soledad le jugó una mala pasada. “Pasaba mucho tiempo solo y se deprimió. Eso lo deterioró mucho”, rememoró Hurtig. En efecto, la salud de Carrascosa ya no volvió a ser la misma, y sus efectos se ven hasta hoy. A los achaques de sus 72 años hay que sumarle problemas coronarios y hepáticos que lo aquejan constantemente y también un avanzado EPOC, producto de sus años como fumador. “Lo que peor le hacía era estar solo, por eso, para poder estar acompañado, se fue a la casa de los Fernández Tosar donde siempre hay alguien”, detalló Hurtig. En efecto, además del matrimonio que vive en la casa, Jorgelina y sus tres hermanas se turnan para ir y que siempre haya alguien para estar con él.

“Empieza un nuevo capítulo en mi vida”, dijo el viudo cuando se enteró de su absolución. Por ahora parece estar tratando de descifrar de qué se trata esta nueva etapa y cómo afrontarla.

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