Economía / 10 de enero de 2017

Nicolás Dujovne: ministro pequeño, grandes lobbies

El nuevo jefe de Hacienda ha cultivado vínculos con los Trump, el Grupo Clarín, los bancos Galicia y Patagonia y los fondos de inversión.

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No es la primera vez que Nicolás Dujovne reemplaza a Alfonso Prat-Gay. El nuevo ministro de Hacienda daba sus primeros pasos como economista del Citibank cuando en 1992 consiguió otro trabajo más atractivo en la consultora Alpha, que había fundado Javier González Fraga y que por entonces dirigía la después kirchnerista Débora Giorgi. El nuevo ministro, graduado en la Universidad de Buenos Aires, con un posgrado en el Instituto Di Tella e hijo del ex decano radical de la Facultad de Arquitectura de la UBA, vino a ocupar el puesto que Prat-Gay dejaba en Alpha para irse a cursar un master de economía en Pensilvania. Así como ahora se reunieron brevemente para el traspaso de funciones, también lo hicieron hace 25 años. Esta vez Dujovne, más dócil y con un ministerio más pequeño que el que condujo Prat-Gat, se ha disciplinado tras el presidente Mauricio Macri y el trío de su onmipotente mesa chica compuesto por Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Un cuarto de siglo atrás se cuadró detrás de una Giorgi a la que recuerda como tan “temperamental” como ahora pero “sin el populismo” que el nuevo ministro tanto critica de los 12 años kirchneristas.

Berardo Dujovne, padre del jefe de Hacienda, envió a su hijo en la primaria al colegio privado “progre” del ex ministro de Educación menemista Antonio Salonia, la Nueva Escuela Argentina 2000, en Belgrano. Allí Nicolás, porteño de ahora 49 años, veía jugar en el patio a Axel Kicillof, de 45 en la actualidad. El ministro de Macri, que se ha propuesto bajar el gasto “ineficiente”, subir el de obras públicas y bajar impuestos “distorsivos” (él incluye las contribuciones patronales), vivía entonces en Vicente López. Ahora tiene su casa en el Bajo Belgrano, donde vive con su mujer, Carolina Yellati, y sus tres hijos, de 7, 13 y 15 años. Los tres van al vecino Liceo Franco Argentino Jean Mermoz, el mismo de Antonia Macri. Su esposa, hermana de uno de los dos socios de Donald Trump en sus negocios inmobiliarios en la Argentina y Uruguay, le recriminaba que trabajaba demasiado los fines de semana cuando antes de asumir como ministro tenía su consultora propia, sus columnas en el diario La Nación y en el programa de Carlos Pagni en TN. Ahora le van a quedar menos horas libres, aunque nunca un ministro de Economía tuvo tan pocas áreas bajo su control, después de que perdiera la de Finanzas a manos de Luis Caputo. El 2 de enero se hizo el tiempo para otro de sus objetivos, comunicar el plan económico, y les dio entrevistas a seis diarios.

Dujovne fue al secundario al Nacional y Comercial de Vicente López, donde trabó amistad con el primer tecladista de Los Pericos, Martín Gutman. Más movilizado por levantarse compañeras que por la política, militó en la juventud intransigente de Oscar Alende en tercer año, allá por 1982. En quinto dejó la agrupación.  Nunca en su vida se ha afiliado a un partido. Lo que le interesaba entonces era comprender por qué había tanta inflación y devaluaciones y por eso comenzó la carrera de economía. Allí se hizo amigo de compañeros de la facultad: Ernesto Schargrodsky, actual rector de la Universidad Di Tella; Diego Sourrouille, hijo del ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín; Nicolás Gadano, subgerente general del Banco Central desde 2016; Sebastián Galiani, al que ahora nombró secretario de Política Económica, y Federico Poli, ex economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA) que le cuestiona el dólar bajo. Sus maestros fueron Daniel Heymann y Alfredo Canavese. También lo han influido Guillermo Calvo, ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que predijo el efecto tequila; Pablo Guidotti, secretario de Hacienda de Carlos Menem que lo convocó en 1997 para ser su jefe de asesores, y Miguel Kiguel, subsecretario de Financiamiento de aquel Gobierno. Por aquella época Menem, en lugar de ajustar, endeudaba al país con tal de promover su sueño de re-relección y mantener la convertibilidad. Dujovne elogia la reducción del déficit fiscal de principios de los 90 y la regulación de los servicios públicos privatizados, pero critica que la apertura económica se hubiese hecho con un dólar demasiado bajo, sin “contención social” y con “bastante corrupción”, según confiesa a sus amigos. En el Gobierno de Fernando de la Rúa fue director por el Estado en Papel Prensa, la empresa que controla el Grupo Clarín, con el que mantiene buenos vínculos, y también fue representante ante el Banco Central. Allí fue promovido por el entonces viceministro de Economía, Miguel Bein, otro amigo que le advierte sobre el desborde fiscal en el año electoral. Bein recomendó a Dujovne para que entrara al Banco Galicia, entre cuyos accionistas figuran Eduardo Escasany y Federico Braun. Allí trabajó entre 2001 y 2011, aunque siguió asesorándolo desde su consultora con sede en el edificio Working Ocampo, en Barrio Parque. Fue Dujovne quien le sugirió a Bein mudarse allí. Ahí mismo opera la empresa encuestadora de su esposa, Wonder, que en noviembre pasado difundió un sondeo sobre la preferencia de los argentinos por Hillary Clinton y contra Trump. A dos cuadras de allí están las oficinas de su cuñado y socio del presidente electo de Estados Unidos, Moisés Yellati. Dujovne conoció a Eric Trump, hijo del magnate devenido político, en Punta del Este y lo asesoró pero sólo al comienzo del proyecto de torre que allí están construyendo.

Un sobrino de Braun, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, llamó a Dujovne la misma mañana del 26 de diciembre en que se alejó Prat-Gay para proponerle interrumpir sus vacaciones en Punta y encabezar el Palacio de Hacienda. El economista no dudó. Quería volver a la función pública. En 2011, el entonces candidato presidencial Ricardo Alfonsín lo había ido a ver a él y a Escasany y lo sumó a su equipo de campaña. Ante los comicios de  2015, el actual secretario de Comercio, Miguel Braun, otro sobrino del accionista del Galicia, lo convocó al plantel de Macri. Tras el triunfo electoral, le ofreció una superintendencia en el Central, pero no le interesó. Prefirió quedarse con una consultora que, al compás de sus columnas en los medios, aumentaba los clientes, sobre todo del mundo financiero y los servicios, a los que asesoraba sobre macroeconomía y sugería inversiones conservadoras. Además era asesor del senador radical Luis Naidenoff y director del Banco Patagonia (propiedad del Banco do Brasil). Este 5 de enero adoptó su primera medida como ministro: ahora los capitales especulativos podrán salir del país a las 24 horas de haber entrado, y ya no deberán permanecer como mínimo 120 días.

 

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