Cultura, Sitios Externos / 12 de enero de 2017

Pueblos históricos: ¿cuáles son y cómo se protege su patrimonio?

Teresa Anchorena, encargada de patrimonio, explica cómo se elige qué lugares cuidar y por qué es rentable ponerlos en valor. Mirá la fotogalería

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Camarones en Chubut, un ejemplo de arquitectura patagónica donde hoy se proyectan tareas de puesta en valor.

Cuando la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos hace una “declaratoria” a propósito de un sitio, una obra de arte, un edificio o una ciudad, el objeto en cuestión pasa a formar parte, oficialmente, del patrimonio cultural nacional. Esto quiere decir, que se ponen en marcha acciones concretas para proteger y mejorar las condiciones de ese objeto histórico particular.
La Comisión fue creada por ley en 1941 y es un cuerpo colegiado de 11 miembros, todos expertos en patrimonio, con especialidades tan diversas como urbanismo, restauración o arqueología sub-acuática. La presidenta actual es Teresa Anchorena y la sede del organismo es el Cabildo de Buenos Aires.
“Hacemos varios tipos de declaratorias: monumentos históricos, lugares históricos, bienes artísticos nacionales, centros históricos”, explica Anchorena.
Una de los tareas fundamentales de la Comisión es coordinar las acciones para que ese espacio u objeto declarado (o en vías de declararse) patrimonio histórico, sea protegido o puesto en valor en caso de que lo requiera por deterioro o destrucción.
Para eso aúna fuerzas entre ministerios –el de Turismo y Cultura fundamentalmente–, municipalidades, Secretaría de Obras Públicas, Conicet y empresas estatales y privadas.
“Pongo un ejemplo. Estamos recuperando el faro Leones en Chubut. La idea es que funcione perfectamente y puedan utilizarlo los investigadores. Ya fue declarado Bien Histórico Nacional. Estamos trabajando en colaboración con el Ministerio de Turismo, Parques Nacionales y el Conicet”.

Lugares con pasado

Uno de los proyectos más interesantes de la Comisión tiene como protagonistas a pueblos con un patrimonio arquitectónico e histórico especial. En estos lugares se trabaja para poner en valor edificios y monumentos. Un esfuerzo también dirigido a promover el turismo y generar puestos de trabajo. “Queremos convencer a todos de que la cultura crea empleos”, afirma Teresa Anchorena.
Un caso típico que ilustra el trabajo de la Comisión. Cerca de la ruta 40, en una zona llamada Lagunas de Guanacache, en el límite entre Mendoza y San Juan, hay un pequeño poblado que tenía una capilla de adobe en muy mal estado. “Participamos el Ministerio de Turismo, la Provincia de Mendoza, Cultura, el Fondo Nacional de las Artes. Pusimos entre todos el dinero necesario. La gente de la zona, que es de la comunidad huarpe, sabe trabajar el adobe. Ellos mismos arreglaron la capilla que estuvo lista para la fiesta patronal, en octubre”, explica la presidenta de la Comisión.
En relación con el adobe, este año visitó el país el arquitecto de Arabia Saudita Hisham Mortada, y ya hay en marcha un proyecto, junto a la provincia de Salta, para restaurar edificios del patrimonio histórico construidos en ese material. “Estamos organizando además un encuentro sobre el tema en el que van a participar Mortada y arquitectos de Chile, Perú y Bolivia”, dice Anchorena.
En un mismo listado hoy se unen los llamados “Poblados Históricos” declarados por la Comisión y el Ministerio de Cultura y los “Pueblos Auténticos” que recomienda visitar el Ministerio de Turismo. La lista incluye a: Goya, Concepción del Yaguareté Corá y San Miguel en Corrientes; Camarones en Chubut; Liebig en Entre Ríos; La Carolina en San Luis; La Angelita e Isla Martín García en Buenos Aires; Cachi, Chamical y el Camino de Güemes en Salta y Moisés Ville en Santa Fe. Estos lugares no sólo representan un conjunto urbano de valor histórico sino que además, en ellos, hay edificios y monumentos que merecen conservarse y conocerse. Por ejemplo, la Iglesia de Chamical en Salta que Güemes mandó a construir y adonde quiso que descansaran sus restos. O el Teatro Municipal de Goya, en Corrientes, uno de los más antiguos del país.
Vale la pena tomar nota de este listado y dedicar un tiempo a conocer estos pueblos y ciudades que conservan el corazón más auténtico de nuestro pasado.
¿Y qué sucede si uno cree que en su ciudad hay reliquias que valdría la pena conservar y no están recibiendo la atención que merecen?
“Nos interesa que la gente se acerque a la Comisión y nos plantee su inquietud”, dice Teresa Anchorena. “Nuestro criterio para trabajar en un lugar es que tenga una calidad artística y arquitectónica que justifique el esfuerzo de ponerlo en valor. Lo que más nos importa es cuidar lo que tenemos”.

 

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