Cultura, Sitios Externos / 16 de enero de 2017

“Grip lit”, el nuevo boom literario: policiales con chicas

El género ya tiene nombre: “grip lit” y sus autoras, protagonistas y lectoras son mujeres.

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Aunque siempre fue un éxito de ventas, “Perdida” subió incluso más cuando se lanzó la película, con Ben Affleck y Rosamund Pike.

Patricia Highsmith ya lo había hecho antes. Con sus novelas de suspenso, imposibles de dejar a un costado, ya había hecho caer el estereotipo de la mujer perfecta como la protagonista constante. Y mucho antes, Jane Austen y Virginia Woolf nos habían regalado damas fuertes y rebeldes frente a las convenciones de su época. Pero de un tiempo a esta parte, la corriente cobró nuevos ribetes y creció en autores, estilos y lectores. Y así ganó un nuevo nombre, que la coronó como tendencia: la “grip lit”, aquella literatura que no podemos dejar, súper atrapante, con ganchos emocionales y también criminales, y con altas dosis de terror psicológico y suspenso. Todo, escrito y protagonizado por mujeres que son perfectas antiheroínas.
Del papel a la pantalla

El término se le debe a la escritora irlandesa Marian Keyes, quien encarna con sus libros este nuevo género. Es la abreviatura de “gripping psychological thrillers literature”, que significa literatura de suspenso psicológico con una gran carga adictiva. Pero aunque Keyes haya nombrado el suceso, su primer y principal hito podría marcarse con el lanzamiento y enorme éxito de “Perdida” (Roja&Negra), en el que Gillian Flynn nos seduce con la aparentemente encantadora Amy, cuya vida parece perfecta hasta que desaparece de un día para el otro sin dejar rastro. O dejando varios, que irán enrevesando la historia, hasta mostrar su verdadero rostro. Con suspenso in crescendo y una trama cada vez más densa, el libro resultó idóneo para transformarse en película, y así Amy y su marido fueron encarnados por Rosamund Pike y Ben Affleck, y lograron también éxito de taquilla.

Sin embargo, el film es solo el broche de oro. “‘Perdida’ estuvo siempre en la lista de bestsellers. Sí, volvió a subir cuando salió la película, pero tuvo venta constante. La verdad es que los libros son infinitamente mejores que las películas. En ‘Perdida’, por ejemplo, el personaje nunca se puede transformar en el monstruo que sí refleja el libro. Siguió siendo ese bombón rubio incluso con peluca y batón, mientras en el libro dejás de reconocerla”, sostiene Florencia Ure, jefa de prensa de la editorial Penguin Random House.
Algo similar sucede con “La chica del tren” (Seix Barral), de Paula Hawkins, que por estos días está en cartelera con Emily Blunt como protagonista. Mientras en el libro los narradores se multiplican y generan un sinfín de capas que enriquecen el suspenso y la confusión mental, la película se vuelve más plana. “Son libros cuyo foco está puesto en atrapar al lector de punta a punta, que no pueda soltarlo. Producen una especie de adicción, que podría emparentarse con el fenómeno de las series”, opina Mercedes Güiraldes, editora de Grupo Planeta.
Por ellas ¿y para ellas?

Y si bien este tipo de literatura ya existía (y antes se encuadraban bajo rótulos como suspenso o thriller), tienen la particularidad de que ahora son escritas, protagonizadas y consumidas principalmente por mujeres. Aunque con el increíble nivel de ventas que alcanzan, ese último dato puede ponerse en duda. “Es como cuando todos dicen que no ven a Tinelli, pero hace 30 puntos de rating. Lo vieron todos… Si se venden seis millones de libros está claro que también entran hombres en juego”, apunta Ure.

Asimismo, Güiraldes también aporta un autor masculino que podría encuadrarse en el género. “En Seix Barral publicamos ‘La última salida’, del argentino Federico Axat, con suspenso, personajes trastornados, secretos que se develan a cuentagotas y vueltas inesperadas. Axat es un fenómeno de venta y traducción en todo el mundo, pero es varón y eso lo pondría fuera de definición de ‘grip lit’, aunque su libro tiene un ‘agarre’ que no defrauda”, dispara. Publicado en 36 países, recientemente el libro también fue comprado por una productora de Hollywood que quiere hacer la película.
Otros autores argentinos que podrían inscribirse en el rubro son Florencia Etcheves y sus policiales atrapantes y Claudia Piñeiro, con muchas protagonistas femeninas que se animan a romper el molde y cruzar todos los límites. “Son mujeres que atraviesan umbrales que en la literatura estaban más asociados a los varones”, describe Ure. Y a diferencia de otros textos de suspenso anteriores, son libros bien articulados y escritos, con un nivel literario que abre el abanico y convoca a un público mucho más amplio (y hasta erudito).

 

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