Radio / 16 de enero de 2017

El Club del Moro: La deseada cajita feliz

“El club del Moro”. Conduce: Santiago del Moro. Con Maju Lozano, Gonzalo Costa, Nacho Bulián, Marcela Tauro, Bebe Sanzo y Emiliano Raggi. La 100, FM 99.9, lunes a viernes 6 a 9.

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★★★★ Se puede dar por hecho: este programa hará reír a una multitud de oyentes y será el éxito del año en FM. Pero esa alegría será algo así como una “felicidad paradójica”, porque en parte provendrá de la angustia: “En 2016 a mucha gente no le ha ido nada bien” (dijo Santiago del Moro el primer día). “En este tiempo complicado queremos sacarte una sonrisa” (dijo el segundo día). “Mucha gente la pasa muy mal y les vamos a dar la fuerza que necesita” (dijo el tercero).
El conductor inspira y estimula a los integrantes del ciclo y ellos hacen lo mismo con él. Pero es sabido que el humor (como el odio) necesita corporizarse, tener rostro. Y entonces ellos dicen, por ejemplo, que Mirtha Legrand nunca va al baño durante los almuerzos, que nadie la puede imaginar en esas circunstancias, que usa pañales o que mató a los dinosaurios porque le comían las plantas. Y a continuación, con Bebe Sanzo, se hacen una bacanal con la “habilidad” de Daniel Scioli para contestar cualquier cosa menos lo que se le pregunta.
Gonzalo Costa (“gorda y travesti”), cada vez que abre la boca, demuestra que es de lo más divertido y novedoso que hay en radio. Es fácil además “hacer masa” con “Trapito” (cumbiero y marginal interpretado por Nacho Bulián), heredero de “Palito”, aquel chico marginal de Fernando Peña. El otro personaje de Bulián es carne para diván: Loli Pelusa, locutora disfónica.
Marcela Tauro (espectáculos) fue presentada por sus compañeros como si llegase al estudio con todos los leones de la Metro. Maju Lozano es una locutora excelente y participativa y Emiliano Raggi da la información deportiva.
Pero “El club del Moro” puede ser más importante por lo que significa filosófica y políticamente que por lo que es en sí mismo. En este ciclo no tienen obligación de enseñar ni de explicar. Nada debe perdurar. Todo es asociación libre. Mientras otros medios se extienden sobre crisis, inseguridad o realizan reportajes desgarradores, ellos se dedican al género espontáneo y humorístico.
¿Sabrán que pueden trabajar así porque representan al mercado y no al Estado? Porque el Estado siempre quiere enseñar algo (el pensamiento estatal es por esencia pedagógico y debe construir memoria y saber). Y en contrapartida, el mercado (especialmente el destinado a los jóvenes y a los niños) es todo lo contrario: no requiere concentración, sus tonos son lisos (como los del arte pop) y sus chistes serán más apreciados cuantas menos pretensiones tengan y más rápido pasen.
Al escuchar a Santiago del Moro uno tiene la impresión de que sus programas de radio no se corresponden del todo con el final de esta era. Sino que, por el contrario, ya pertenecen a una nueva época en la que son los medios de comunicación y el mercado los que imponen la subjetividad e instalan las narraciones que originan los modos de vida.

 

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