Tecnología / 17 de enero de 2017

Feria CES: los gadgets de la vida conectada

Un repaso por lo más destacado de la reciente Feria de Electrónicos de Consumo. ¿Cuáles serán los próximos dispositivos tecnológicos que llegarán al hogar?

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Smarthouse y Wereables: Dispositivos que obtendrán su inteligencia de la red y controlarán las contracciones, la salud de las mascotas y el estudio de los chicos.

Desde hace medio siglo, la ceremonia se repite: en las primeras semanas del año que se inicia el mundo de las grandes empresas dedicadas al diseño y fabricación de dispositivos tech se reúnen durante cuatro días en la ciudad de Las Vegas y exhiben sus ideas, prototipos y modelos ante una incesante marea de 160 mil visitantes de todo el mundo. Ciertamente, el Consumer Electronics Show (CES, por sus siglas en inglés) se ha convertido en una referencia ineludible para mostrar los chiches que llegarán a los negocios en los próximos meses y que terminarán –tarde o temprano- en nuestras casas, oficinas, e -incluso- en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero.
Aunque hace mucho que las pantallas de los smartphones le disputan a la televisión el lugar de privilegio como la “principal” ventana al mundo del entretenimiento hogareño, la vieja tele sigue siendo clave. Y el gusto de los usuarios en ese sentido es claro: la prefieren más grande, de mayor definición y mejores colores. Por eso en 2017 las grandes firmas dejaron atrás los artificios como contenidos 3D o pantallas curvas, y los últimos modelos tienen mejoras simples pero contundentes: más tamaño, más brillo y contraste, más fidelidad de color y más delgadez. De hecho, el record se lo llevó la coreana LG que mostró una inmensa televisión de 77 pulgadas, casi tan fina como una tarjeta de crédito. Y esto es literal: tiene un espesor de 2,57 milímetros.

Robotina

Este año también se caracterizó por la inspiración en “Los Supersónicos”, la legendaria serie de dibujitos animados de la década del ´60. A los asistentes inteligentes ya disponibles en los Smartphones –como Siri, Google Now o Cortana- se sumó el de Amazon, bautizado como “Alexa”. Y estos asistentes se “mudaron” a pequeños, y no tanto, robots autónomos que pueden responder preguntas habladas simples y controlar diversos electrodomésticos del hogar.
Así, estos mayordomos pueden dar respuestas –habladas- haciendo una búsqueda en la Wikipedia, recuperando el más reciente pronóstico del tiempo, recordando citas o turnos médicos de la agenda personal, sugiriendo recetas de cocina en base a lo que hay en la heladera y encargarse de apagar el aire acondicionado o las luces cuando las habitaciones están vacías, entre otras tareas domésticas.
La diferencia de los modelos robóticos del 2017 es que estos se vinculan por el WiFi con Internet y desde allí tienen acceso a los mejores sistemas de Inteligencia Artificial. O sea que logran sostener con sus dueños conversaciones más lógicas, y ofrecer –especialmente con los chicos- un mejor vínculo emocional. Todo eso hace que –paso a paso- el Smarthome sea algo más concreto.
Desde que a mediados del año pasado el Pokemon Go hizo furor global, no solo se afianzó un juego sino que se mostraron en forma masiva las primeras aplicaciones concretas de la tecnología de Realidad Aumentada (RA) y su pariente cercano: la Realidad Virtual. (RV)
Estas dos opciones pueden usarse para muchas cosas y abundaron los modelos exhibidos. La primera opción es el entretenimiento, por supuesto, con usuarios adolescentes inmersos en un mundo de bonitos escenarios de videojuegos creados por computadora. O viendo paisajes reales, pero sumando capas de información, nombres de calles, datos de contexto, en forma de realidad “aumentada”.
Pero por supuesto eso es –apenas- una de las aristas. La RV está camino a ser una herramienta básica tanto en el proceso de diseño de producto como el de la experiencia de compra. Un ejemplo: la industria del turismo será otra al momento de ofrecer destinos. Pero también cambiará el mundo de la salud cuando el médico pueda acceder al paciente y sus síntomas y diagnósticos por medio de estas herramientas. Y el mundo de la educación, con la posibilidad de que los alumnos interactúen con los personajes históricos es otra: asistir a los debates del Congreso de Tucumán o aprender sobre el cruce de los Andes de San Martin, participando como un soldado más, podría ser una experiencia normal de la escuela.
Otro capítulo central del CES 2017 mostró lo que está pasando en la llamada “Internet de las Cosas”. Esta es, básicamente, conectar a la red diversos objetos de la vida diaria. Y lo que comenzó con el mundo industrial –por ejemplo conocer desde una oficina remota el estado de una válvula en la tubería de un oleoducto- se amplió a todo tipo de usos.
Un ejemplo es el del cepillo de pelo inteligente. Esta idea apalancada por Kérastase y con el apoyo del grupo de investigación de L’Oréal, le colocó diversos sensores a un cepillo para el pelo. La información recolectada ” al ser usado en su función original –peinar- es analizada y volcada, con recomendaciones, en una app de celular. Así, su dueño recibirá sugerencias sobre usar más o menos fuerza en el cepillado y sobre el tipo de shampoo. Y otro campo fértil es el embarazo, con monitores capaces de hacer conteos detallados de contracciones cuando se acerca el parto y dar el consejo de salir corriendo a la maternidad.
En la categoría de “cosas conectadas” se ubica una subclase que tiene que ver con los “usables”. El primero fue el reloj pulsera inteligente o Smartwacht. Pero ¿por qué detenerse allí? Otro candidato lógico son las mascotas. Por eso se mostraron cantidad de prototipos de collares inteligentes que incluyen GPS y sensores de temperatura y le permiten al dueño monitorear por dónde se mueve el Bobby, si toma agua o si se rasca por exceso de pulgas. Es que ahora también las mascotas pueden acceder a Internet.

 

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