Sociedad / 18 de Enero de 2017

El after office que no pasa de moda

Los encuentros en días de semana y horarios “amigables”, se convirtieron en el blanco de todos los bares y hasta tienen una app para organizar la salida.

“Chicos, hoy sale after”. La frase que resume la idea de salir de copas a la salida del trabajo se escucha con total naturalidad en cualquier oficina a tal punto que hemos olvidado que no es una costumbre tan antigua. Es más, hasta no hace mucho tiempo, el sinónimo de salida post laboral se daba en la zona de la City porteña, como buena réplica de la era de los yuppies. La calle Reconquista, en el bajo porteño, se convirtió en sinónimo de cerveza tras la jornada laboral, pero con el paso de los años, pasó a ser una opción más. La edad de los concurrentes también ha cambiado y se pueden ver hordas de veinteañeros circulando en scrum por cualquier bar en Cañitas, San Isidro, Olivos, Belgrano, Palermo, Recoleta, Caballito, Ramos Mejía, Adrogué, Las Lomitas, Banfield, Quilmes o donde existan más de dos bares con una mínima opción gastronómica en una misma zona.

Hasta aquí, nada que no se sepa. ¿Los motivos? No importa a quién se le pregunte, siempre son las mismas respuestas: “Es una forma de acortar la semana”, “te acerca a tus compañeros de trabajo”, “es un momento de relax que le roba tiempo a la familia”.

Obviamente, con el auge de una costumbre, se inician las exigencias de los consumidores. Luego de un par de salidas, ya no da igual gastar un aguinaldo en una salida, y a las motivaciones de los afters se suma la curiosidad del turismo urbano: conocer una nueva receta de cerveza o un bar recién inaugurado. El consumidor, como ocurre desde que existe la tecnología en la palma de la mano, se ha vuelto más sofisticado.

El mecanismo de calificación y oferta que se inició en argentina de la mano de Mercado Libre, se extiende en todos los rubros: Guía Óleo, Yelp, Pedidos Ya y Uber tienen como uno de sus puntos más importantes para el empoderamiento del cliente la facultad de poder calificar los servicios contratados. El mundo de la salida laboral no se queda atrás y sumó su aplicación DeAfter (iOS y Android).

“Nos dimos cuenta que faltaba eso, algo que facilitara elegir adónde ir y que sea de consulta obligada para cualquiera que quiera salir a tomar algo y descubrir nuevos lugares cerca de donde sea que esté”, cuenta Emiliano Carasa, el diseñador de la app que se suma al universo de aplicaciones que utilizan la geolocalización y las preferencias del usuario para dar una oferta ultrapersonalizada: “encontrás los comentarios y las valoraciones de los que ya fueron a cada bar y podés agregar tu opinión una vez que hayas ido, además de fotos y cada detalle del lugar, como si tiene terraza, patio, karaoke o lo que estés buscano”.

“Nuestra visión a futuro es que los usuarios puedan encontrar promociones exclusivas en los mejores bares y ya estamos en el desarrollo de la incorporación de todos los bares de las grandes ciudades latinoamericanas”, puntualiza Carasa.

Costumbre asimilada. El after office, por definición, es una salida de tragos tras la jornada laboral, una cena de oficina en un día de semana que no tiene por qué superponerse con ninguna actividad laboral del día ni de la jornada siguiente. Obviamente, hay excepciones y nunca faltan los que siguen “de caravana” hasta que salga el sol –nos reservamos la curiosidad sobre cómo se desempeñan laboralmente al día siguiente, ejem…– pero no es precisamente el espíritu con el que se definiría a un after.

A tal punto se fue generalizando la costumbre del After Hour que se trasladó a las vacaciones, como si se tratase de algo que no se puede dejar atrás de manera laboral. O como si el After Beach recuerde que el After Hour es la forma de tener vacaciones un par de horas a la semana en el caos de la ciudad.

 

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