Teatro / 26 de enero de 2017

Jekyll & Hyde: Musical sobre la condición humana

“Jekyll & Hyde” de Leslie Bricusse y Frank Wildhorn. Con Juan Rodó y elenco. Dirección: Sergio Lombardo. Metropolitan Citi, Av. Corrientes 1343.

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★★★★ De todas las novelas escritas sobre la condición humana, la frondosa imaginación del autor escocés Robert Louis Stevenson (1850-1894), concibió una de las más atrayentes: “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”, centrada en el concepto de la ambigüedad moral o el eterno conflicto entre el bien y el mal. Pieza fundamental de la literatura inglesa, se trata de la mejor descripción del período victoriano por su implacable pintura de la pacata respetabilidad y la voraz lujuria que caracterizó a la sociedad británica de entonces.
Por eso, conoció numerosas adaptaciones teatrales y cinematográficas, algunas memorables, como la de Fredric March, en 1931, que le valió un Oscar. Hace casi dos décadas subió a escena una versión musical libérrima, donde el protagonista se transforma en un feroz asesino vengador y se debate entre el amor casto de Emma, su prometida, y Lucy, una muchacha de vida ligera que conoce en un burdel al que Jekyll concurre para su despedida de soltero, junto a su amigo y confidente, el abogado Utterson.
¿Por qué se demoró tanto en importar este gran musical a la cartelera porteña? Derrocha calidad y contiene canciones bellísimas como “Es el momento” (This is the moment) o el dúo “En sus ojos” (In his eyes).
Juan Rodó nació para encarnar a estos personajes antagónicos. Su virtuosismo actoral y vocal le permiten recorrer infinitos matices sin caer, jamás, en el trazo grueso. En especial cuando exhibe la metamorfosis del flemático científico al temible y grotesco Hyde. Raúl Lavié, como el letrado, lo secunda con su proverbial voz de trueno y estatura escénica. Melania Lenoir compone eficazmente (si bien algo distante) los vericuetos morales de la prostituta. En tanto, Eluney Zalazar, en la piel de la casta prometida, resulta una verdadera revelación cuyos futuros pasos conviene seguir de cerca. Gracias a sus formidables agudos, refinada presencia y compromiso expresivo, el futuro le pertenece.
Acompañados por un sólido elenco y un reducido ensamble musical, que el brío de Damián Mahler hace sonar como una excelente orquesta, más la correcta dirección y sus austeros rubros técnicos, en conjunto, consiguen brindar el marco de necesaria espectacularidad.

 

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