Mundo / 29 de Enero de 2017

Por decreto, Trump anuló las medidas de Obama

El presidente estadounidense tuvo una primer semana a pura firma: diez órdenes ejecutivas que dieron marcha atrás con varias políticas de su predecesor.

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Tal como lo había anticipado, las primeras firmas de Trump fueron además para echar por tierra “el legado Obama”.
Desde el viernes, cuando asumió la presidencia, Trump firmó al menos diez órdenes ejecutivas en diversos frentes. Entre ellas, una que golpea la reforma de la salud de Obama, otra antiaborto, y una tercera que marca el retiro de EE. UU. del acuerdo comercial Transpacífico (TPP).

Y dio luz verde a la construcción de dos megaoleoductos frenados por el marketing ecologistas con el apoyo de Obama: el Keystone XL y el Dakota Access Line. De acuerdo con Trump, el primer tramo, que arranca en Canadá, y va hasta Oklahoma, añadirá unos 28.000 empleos a la fuerza laboral del país, y generará miles de millones de dólares adicionales a través del cobro de impuestos y licencias.
En el caso del Dakota Access Line, la obra es más importante: costará unos 3.700 millones de dólares y atravesará cuatro estados, pero proveerá unos 7.400 millones de barriles de petróleo que cortarán la dependencia externa de combustible.

El proyecto adjudicado a Transcanadá, fue obstaculizado en el 2015 cuando el presidente Obama firmó una orden ejecutiva que impedía su construcción luego de años de negociaciones. Aunque el oleoducto en sí no representaba un riesgo irracional para el medioambiente (y en EE.UU. ya existen cientos de ellos), se convirtió más en un símbolo del gobierno Obama en la lucha contra el calentamiento global y la búsqueda de recursos alternativos para reemplazar la dependencia del petróleo.

El segundo problema era que el oleoducto pasaba por la reservas de una tribu siux que recibió el apoyo de cientos de manifestantes, actores y cantantes de renombre. Irresistible para Trump que está peleado con la corpo showbiz y tiene poco cuidado por los indígenas.
El presidente se declaró un “ambientalista de corazón”, pero justificó las medidas al advertir que las regulaciones en este campo estaban fuera de control. Y justificó la acción asegurando que las obras usarán materiales ciento por ciento estadounidenses, y generarán miles de puesto de empleo doméstico.

El muro y más. El presidente Trump recibió la semana pasada el visto bueno del Congreso para que Nikki Haley sea la nueva embajadora norteamericana ante las Naciones Unidas (ONU), y Mike Pompeo entre en funciones al frente de la CIA.

Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur, fue elegida por Donald Trump para corregir la postura estadounidense durante la administración Obama de abandonar a Israel en la ONU: la embajadora tiene una buena relación con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, y prometió que su posición “siempre será” a favor del Estado judío.

En el casi de Pompeo, el ex senador por Kansas ya es apodado “Mike Guantánamo” por sus declaraciones a favor de mantener abierta la base militar estadounidense en Cuba, cuestionada por ser un centro de tortura y detenciones ilegales (el cierre de la base fue una de las promesas de Obama a Raúl Castro a principios del 2016, cuando visitó la isla).  Líder de la facción ultraconservadora republicana conocida como Tea Party, Pompeo fue crítico también como legislador del acuerdo nuclear de la administración de Barack Obama con Irán.

 

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