Personajes / 3 de febrero de 2017

Claudio Larrea: “Soy un arqueólogo fotográfico”

El fotógrafo retratista de Buenos Aires prepara su muestra “Vidas íntimas”. Amor-odio por la ciudad y casa con historia.

Claudio Larrea: “Soy un arqueólogo fotográfico”
Fotos: Marcelo Escayola

Claudio Larrea es un flâneur, un amante que recorre la ciudad con el ojo atento y la emoción dispuesta. Un cazador en busca de imágenes. Con su cámara fotográfica registra edificios, personas, situaciones y paisajes. Siempre encuentra algo que lo sorprende o conmueve.
“Mi papá era suboficial mayor de la marina y, además, hacía fotos para sumar dinero. Tenía una Retina Automática III, que siempre admiré y a la que no tenía acceso. Cuando tenía cinco o seis años me compraron una Kodak Fiesta, muy primaria, pero yo le tenía mucho cariño. Y cuando papá murió, a mis nueve años, mamá me dio aquella cámara tan querida y desde entonces no paré”, recuerda y agrega que de chico estudió pintura y piano y, después, historia del arte y periodismo.
En un pasado no tan lejano fue periodista y productor de imágenes. Hoy es un fotógrafo reconocido y un director de arte que deja su impronta en campañas publicitarias. De su ojo y su sensibilidad surgen imágenes bellísimas, como las que plasmó en “Arquitectura peronista, primera y segunda presidencia de Perón”,
“Lobbies de Buenos Aires”, “El amante de Buenos Aires” o en la reciente y muy celebrada “República de Waires”. “El título refiere a La República de Weimar. Ahí me puse más oscuro y expresionista. Me gusta mucho el expresionismo alemán, Fritz Lang, Murnau, August Sander”.
Actualmente prepara un libro de fotos sobre la película “Yo soy así, Tita de Buenos Aires”, de Teresa Costantini, y una nueva muestra, “Vidas íntimas”. Hace poco recibió el premio “Ventanas al futuro de la arquitectura al mérito 2016” que otorga el Centro de Arte y Comunicación (CAYC).
Noticias: El periodismo fue la puerta de entrada para lo que vendría después.
Claudio Larrea: Sí, trabajé para muchos medios, hacía reportajes, me encantaba. Después entré en Playboy y empecé a hacer también producciones de moda y de desnudos, pero no sacaba fotos para la revista. Y una vez, Ricardo Merkel me enseñó a revelar. Después, le mostré esas fotos a Eduardo Grossman, un gran fotógrafo, y le gustaron mucho.
Noticias: ¿Qué fotos eran?
Larrea: Yo había viajado dos veces a Cuba por Playboy para cubrir el “Festival del bolero” como periodista y, además, saqué fotos para mí. Después fui a ver a una señora que manejaba una galería de fotografía, pero no fue muy amable. Me tiró abajo y por eso dejé la cámara durante diez años.
Noticias: ¿Y qué hizo?
Larrea: Seguí trabajando como productor y me fue muy bien. Hacía las tapas de NOTICIAS, Caras, Rolling Stone, Cosmopolitan.
Noticias: Después se convirtió en director de arte.
Larrea: Empezó a haber menos producciones, se pagaba menos. Entonces, le llevé mis trabajos al director publicitario Martín Lobo. Así entré en publicidad, y hoy sigo como director de arte. Me gusta mucho, puedo crear mundos preciosos. Y para el cierre de mi etapa como productor hice una muestra en el Recoleta, llamada “Vidas privadas”, con las producciones que había hecho en la era Menem, como Herminio Iglesias, Hebe de Bonafini y Susana Giménez, entre otros.
Noticias: Y en un momento se fue a vivir a Barcelona.
Larrea: En febrero de 2001, con mi compañero, hoy mi marido, nos fuimos a vivir a Barcelona y nos quedamos diez años. Allí hice muchos comerciales para Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos. Siempre como director de arte.
Noticias: Además, hizo viajes fotográficos.
Larrea: En los noventa había fotografiado Nueva York y La Habana y estando en España, iba mucho a Estambul y Budapest, lugares muy bellos, que, además, me recordaban a Buenos Aires. También hice un trabajo sobre Berlín que después plasmé en un libro, y fotos en Madrid y Londres. Extrañaba Buenos Aires y siempre buscaba algo que la reflejara. Y salía por Estambul escuchando a Piazzolla, sin saber que años después viviría en su casa.
Noticias: ¿Qué aprendió de esos años afuera?
Larrea: A darme cuenta de que como argentinos somos minúsculos. Y que el ego se hace papillas y tenés que empezar una nueva vida, con la posibilidad de reescribirla, corrigiendo lo que hiciste mal. Te das cuenta de que desde Argentina perdés de vista que hay un universo afuera.
Noticias: Y cuando volvió se encontró con una Buenos Aires distinta de la idealizada.
Larrea: Yo había venido algunas veces, pero cuando volví no me gustó. Venía de una ciudad muy bella como Barcelona, que hace mucho hincapié en el cuidado urbano, y todo funciona, y me encontré con una Buenos Aires muy deteriorada. Pero me planteé que si iba a estar acá tenía que re enamorarme. Por eso construí la muestra “El Amante de Buenos Aires”, que veía a la ciudad como un ser amado. Recorrí barrios que no conocía, empecé a verla con ojos de extranjero y encontré cosas increíbles. Ahí me enamoré de nuevo.
Noticias: Usted dice que Buenos Aires es divina y decadente.
Larrea: Lo de divina decadencia se le ocurrió a Gonzalo Demaría, que hizo un texto para “República de Waires”. Buenos Aires es divina, pero estamos en decadencia. Tiene que ver con el ADN nuestro. Hay un dejar caer, por ejemplo, la confitería El Molino. Sé que alguien lo arreglará en algún momento, pero no está ocurriendo. El Odeón lo tiraron hace treinta años e hicieron una playa de estacionamiento y ahora van a hacer una torre. No hay una ley que proteja esto que ya no se hace más. Hay un edificio en La Plata, una réplica del Patio de los Leones de la Alhambra, que perteneció a Roca y está abandonado. Hace poco hice fotos y me puse a llorar, no lo podía creer. De alguna manera, soy un arqueólogo fotográfico. Además, hay un descuido de la gente. Yo me peleo con los que tiran los papeles a la calle.
Noticias: Más allá de lo edilicio, ¿qué otros atractivos encuentra?
Larrea: La mezcla y la oferta cultural. Y me fascinan los lobbies decó y racionalistas. Esas paredes, esos pasillos de mármol, de cristales hechos al agua, tienen una artesanía y una armonía que se perdió. Ahora es todo un sillón Barcelona copia, un bambú, una dicroica. No hay esa búsqueda estética que ves en las grandes capitales.
Claudio Larrea vive en un departamento soñado, en el décimo piso de un edificio de 1936, en el barrio de Congreso. Justo en ese departamento vivió Ástor Piazzolla del ’62 al ’68. “Aquí compuso ‘La Milonga del ángel’, ‘Las Cuatro estaciones Porteñas’ y ‘El Tango con Borges’, acota el dueño de casa. “Esto era la terraza del edificio y, en el ’53, el arquitecto que lo había construido armó su estudio. Unos años después se lo vendió a Piazzolla. Tiene una estructura entre decó y racionalista. Es puro ventanal, 42 paños de ventanas. Ástor decía que era “un castillo en el cielo”. Mi estudio es el suyo, donde tenía su piano eléctrico y componía. Es mágico este lugar”. Una linda mezcla de años cuarenta y cincuenta. Sillas Breuer encontradas en las calles de Barcelona, mucho de IKEA, sillas decó compradas a Teresa Anchorena, y muebles de acá. Un gran cuadro de Pablo Temes y otros con fotos del dueño de casa. Y un montón de plantas. Larrea recuerda que tenía 500 vinilos y que los regaló antes de irse a España. “Ya no acumulo, aprendí a liberarme y a tener sólo lo importante y necesario. Prefiero generar que acumular”.
Noticias: ¿Cuál es el secreto de sus fotos?
Larrea: Trabajo sólo en digital, pero el secreto es el ojo, lo que uno transmite, no el soporte. Si no, todo se convierte en algo muy snob. Mi técnica es la experiencia, salir con la cámara. Salgo y siento lo que pasa. Voy con la red a ver qué pesco. Curto la ciudad, en colectivo, subte, tren, caminando, en bicicleta. Ese contacto directo me estimula, veo personajes en la calle y me armo películas. Trabajo en automático, no quiero perder tiempo en lo técnico. Quiero captar lo que me conmueve y que la persona que vea la foto la entienda.
Noticias: Y su marido –José Manuel Elliot Eyras– lo acompaña en la aventura.
Larrea: Y me cura. Hace 18 años que estamos juntos y casi 4 que nos casamos. José es muy sensible, estudió dibujo, canta ópera y con su mirada me ayuda a armar las muestras. Es muy silencioso, pero es contundente. Ahora preparamos la muestra “Vidas mínimas” y quisiera hacer un libro con las fotos del “Amante” y de “Waires”.
Noticias: ¿Qué foto atesora especialmente?
Larrea: “El Cisne”. Estábamos buscando departamento y fuimos a ver uno en Once. Ahí encontré esta escalera, que desde el último piso forma como la figura de un cisne. Me emocionó mucho. Y hace poco vendí “El ojo de hielo”, que es el techo del Palais de Glace, a Microsoft.
Noticias: Otro recuerdo que debe atesorar son los documentales “Grandes de la Cultura”, que dirigió para canal Encuentro. Uno de los protagonistas fue su tío Héctor Larrea.
Larrea: Sí, fueron 13 capítulos con gente muy valiosa que hizo mucho por la cultura argentina, como [Juan Carlos] Copes, [Alejandro] Dolina, [Eduardo] Falú, Norma Pons y mi tío. Hacía unos ocho años que no lo veía y fue mágico. Luego fue a mis muestras y me entrevistó varias veces. Tenemos una relación muy cariñosa, hace poco me escribió unas líneas que me hicieron muy bien. Cuando era chico siempre me llevaba a la radio o a Canal 13. Para mí era entrar en Hollywood. Veía a Pinky y a Nelly Raymond como aves del paraíso. En esa época existía el glamour.

 

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