Libros / 4 de febrero de 2017

La sudestada: La ciudad, el Delta, el amor

De Juan Sáenz Valiente. Hotel de las ideas, 126 págs. $ 220.

Por

★★★★★ En publicaciones como “Fierro” y “Orsai”, Juan Sáenz Valiente trabajó con guionistas como Pablo De Santis y Alfredo Casero, con estilos y tonos del todo distintos: la serie fantástica alrededor de alguien que parece dominar el mundo interior de los demás en pequeños pueblos (llevado a la TV por HBO), o el puro delirio, violento por momentos, del fundador de “Cha-cha-cha”. Aquí, en cambio, se encarga de guión y dibujo y elabora una de las novelas gráficas más originales de la historieta argentina. Pocas alcanzan un nivel tan alto en la tarea de imponer una visión al principio gris y amarga y que poco a poco va proyectando tentáculos de sugerencia y cambio en los personajes, que no se advertían al principio.
La mayoría de ellos habita una zona difícil: la madurez que empieza a convertirse en vejez. Y en un entorno definido y resbaladizo: pocas veces las calles, terrazas, ómnibus, bares o interiores barriales de Buenos Aires han emitido con tanta fuerza su capacidad de infiltrarse en la vida de sus habitantes como en estas páginas.
Más adelante, la misma capacidad se aplica al mítico Delta. Los dos campos son unidos por el desarreglo climático local: la sudestada, que arrasa con muchos límites, no sólo geográficos sino también psicológicos y espirituales. El detective privado Jorge es un clásico veterano de mala onda, maestro en el pesimismo, el desánimo y el vicio de creerse superior a los demás. Al viejo estilo, el amor lo hará saltar de sus rieles cotidianos, cambiándole las perspectivas.
El mundo es el de siempre, pero con otra luz. Con ella descubrirá que mucho de lo que cree esencia de la realidad humana en gran parte es distorsión de sus ojos cansados. Tampoco se transformará todo en algo mejor, o más luminoso. Sencillamente aprenderá de nuevo a mirar mejor. Acompañarlo en ese trayecto tiene la densidad y los cambios de dirección de una película de Leonardo Favio, de un relato de Bernardo Kordon, de una novela inicial de Haroldo Conti. A ese campo de la creatividad y la imaginación pertenece esta minuciosa, por momentos abrumadora, por momento lírica historieta en gris y gris. Una incursión memorable para el lector.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *