Cultura / 6 de Febrero de 2017

Claves para redescubrir La Boca desde sus artistas

Una gran muestra sobre el barrio en la Fundación Proa y otras dos dedicadas a los pintores de la zona son la excusa perfecta para revisitar el Riachuelo.

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La instalación de Marcos López, con sus coloridos personajes y muebles, invita a los visitantes a sumarse a la escena.

Benito Quinquela Martín jamás imaginó que “Caminito” –que impulsó y logró que fuera convertida en 1959 en calle museo por el gobierno municipal– sería actualmente el sitio más visitado por el turismo de Buenos Aires. El visionario artista estaría feliz de saber que esa “calle alegre, con el nombre de la hermosa canción” (el tango de Coria Peñaloza y Juan de Dios Filiberto) tiene como vecino a Fundación Proa y que el museo que lleva su nombre sigue con brío su tarea de difusión y educación del arte argentino; junto al Teatro de La Ribera y más integran el Distrito de las Artes.
“Entre-nos. Crónicas de La Boca”, en Fundación Proa, celebra al barrio y propone verlo como “un vasto campo de conceptos. Un territorio donde las distintas manifestaciones culturales siguen siendo la fuente del pensamiento visual y la práctica artística local”. La muestra se propone como un compendio del barrio y, tomando como punto de partida la llamada Vuelta de Rocha, examina “cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados”.
Un laberinto

La instalación “Il Piccolo Vapore” de Marcos López marca, en cierto modo, el tono y el color de, en palabras del artista, “el mosaico de influencias” de su obra (“cruce entre lo analógico, lo digital, lo teatral y pictórico”), pero también de toda la muestra, con su concurrencia de distintas sensibilidades. En sala 4, la escena de López revive la atmósfera de una cantina, con personajes estereotipados, el tango y la pasión por el fútbol. El visitante se puede adentrar en la instalación (suerte de escenografía recreada a partir de una foto tomada en 2007) y sacarse fotos en este “rinconcito de La Boca”.
“Entre-nos. Crónicas de La Boca” pone en valor el vínculo entre las diferentes instituciones artísticas del barrio, entre ellas el Museo Quinquela Martín, el Ateneo Popular, el Museo Histórico de La Boca, Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (junto a la Usina del Arte), Impulso. Agrupación de Gente de Arte y Letras.
Esta propuesta de diálogo se remonta a los inicios de Proa –centro de arte contemporáneo privado– cuando en 1996 decidió instalarse a orillas del Riachuelo en una casona de fines del siglo XIX reciclada. En la remodelación de 2008, se incorporaron dos fachadas de vidrio de completa contemporaneidad, tanto tecnológica como visual, a los lados del frente de la casona, creando un edificio público con vocación de experimentación, incorporado a su contexto histórico, desde el cual vincularse con la comunidad; si hasta en sus veredas tiene juegos inflables para los chicos y un centro de actividades “Nómade”.
Su nombre tampoco es azaroso: “Se llama proa a la parte delantera de un barco que va cortando las aguas del mar. Esta noción se encuentra enraizada en el proyecto de la Fundación. Proa es el nombre de una de las primeras revistas literarias de la modernidad en la Argentina, fundada por los ya míticos escritores Jorge Luis Borges y Macedonio Fernández en 1922”, dijo a NOTICIAS su presidente Adriana Rosenberg.
Más de 300 obras –pintura, fotografía, arquitectura, objetos, archivos históricos, cine, instalaciones– dan cuenta de la amplitud de talentos, intereses artísticos y preocupaciones sociales que formaron la identidad territorial del barrio. Las salas despliegan la historia del barrio en imágenes (Facio, Sessa, Coppola; Saderman, Makarius), recorren su arquitectura (maquetas, Diego Miliyo), el cine (curaduría, Diego Listorti y Andrés Levinson), el paisaje urbano en la pintura, dibujos y grabados (curador, Sergio Baur), las actividades públicas y los lugares de reunión de los vecinos como el Teatro Caminito fundado por Cecilio Madanes (curador, Diego Kehrig). Una muestra para viajar y soñar.

 

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