Política / 6 de febrero de 2017

Mauricio versus Franco: el falso club de la pelea de los Macri

El caso del Correo le sirvió a Mauricio para, otra vez, tomar distancia de su padre. Cómo el presidente y el PRO usan políticamente el enfrentamiento con su padre empresario.

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Foto: Marcelo Escayola

La relación tensa entre Franco Macri y su hijo mayor nunca fue un secreto, pero Mauricio y el equipo de campaña del PRO supieron sacar provecho de esa pelea. Cuando arrancó su carrera política, Macri tenía un alto componente de imagen negativa que estaba vinculado a su paso por SOCMA, la empresa familiar que había fundado y comandaba Franco. Para los porteños Macri era sinónimo de “Patria contratista”, “evasión”, “estafa”, “dictadura” o “menemismo”. Entonces, ¿cómo convencer a esos potenciales electores de que él no era eso? Se eligieron dos caminos. El primero fue sacar de cuajo el apellido. Para los cerebros de la campaña, el candidato debería empezar a ser Mauricio a secas. Sin el Macri. Esta estrategia además tenía la ventaja de generar cercanía con la gente. Lo segundo fue sobreactuar las diferencias para que se notara que Mauricio no es Franco. Cada vez que Franco hacía una declaración, Mauricio contestaba. Así lograba diferenciarse. Esta mirada es compartida por amigos del Presidente, familiares y funcionarios del Gobierno.
Para Franco también era ventajoso el marketing de diferenciarse de su hijo. Tenían objetivos diferentes. Mauricio era la oposición al kirchnerismo y Franco, como buen empresario, era oficialista.

La relación tensa entre  era la oposición al kirchnerismo y Franco, como buen empresario, era oficialista. En enero del 2014, Franco Macri dijo en un reportaje con esta revista una de sus frases más resonantes de los últimos años. “Si digo lo que realmente desearía, me van a matar, pero lo digo igual: para mí, el nuevo presidente tiene que salir de La Cámpora”, lanzó. Semejante condescendencia sólo se explicaba en el interés de Franco por reactivar sus negocios entre China y la Argentina. Estaba convencido de que en el 2015 tenía que continuar el kirchnerismo. También hacía hinchada por Daniel Scioli. Pero desde que asumió su hijo, su mirada cambió. En un reportaje con el diario La Nación, dijo que Cristina Kirchner había sido la “destructora del país”. Y hasta recordó una gestión que él había hecho para Néstor Kirchner. “Una vez, me llamó Néstor con Oscar Parrilli para que acercara al país a China. Ellos no querían préstamos; querían asociarse con los chinos. Había funcionarios o empresarios, como los De Vido, los López, que me disgustaban completamente. Les conseguí un préstamo por 10.000 millones de dólares y les dije que usaran eso. De ahí en más lo que hubo fue pura corrupción”. Nunca había dicho una palabra, hasta hoy. En el entorno de los Macri ya se acostumbraron a ese tipo de contradicciones. Se las adjudican a su eterno oficialismo y también a los achaques de la edad.

En la misma nota, Franco le puso cinco puntos al primer año de gestión de su hijo. En la primera conferencia de prensa del año, el tema fue ineludible. “El cinco de mi papá, teniendo en cuenta lo severo que es especialmente conmigo, es como un 10 tuyo –le respondió a la periodista Mariel Di Lenarda–, así que estate tranquila que anduvimos muy bien”.

Franco también habló de su archienemiga, Elisa “Lilita” Carrió. “¡Es fantástica! Es un faro para el país. No le importan los honores, ni ganar plata. ¿Dónde encontrás alguien así? Si estuviera en la ONU, sería Mandela. Después, tiene su estilo, que suma. Si la tuviera en mi equipo y no se subordinara, acordaría entre ambos cuál es el resultado final que se busca. Al margen de lo que piense mi hijo, Lilita se ha equivocado poco y nada”, exageró Franco. Los amigos del Presidente desconfían de estas declaraciones. “Es un mentiroso. Carrió lo hostiga hace años. Franco es así, le ponés un micrófono y te puede decir cualquier cosa”, confiesa un amigo del Presidente a NOTICIAS.

Italianidad

Los Macri nunca tuvieron tradiciones de una familia típica italiana con reuniones grandes en las que se sientan a comer desde el abuelo hasta el último bisnieto. Más bien fue una familia con muchos cortocircuitos. Ante la sociedad parecería que Franco y Mauricio estuvieran todo el tiempo tirándose dardos venenosos, pero lo cierto es que Mauricio, a pesar de su trabajo como Presidente, es el que más ve a su padre. Hasta siguen jugando al bridge una vez por semana en la casa de Franco, en Barrio Parque. Mariano y Gianfranco casi ni lo visitan. “En la vida, cuando priorizás el trabajo, la familia o la política, descuidás el resto. No se puede ser bueno en todo. Y Franco eligió el trabajo, por eso sus hijos nunca fueron como él quiso”, reflexiona otro amigo del Presidente con despacho en la Casa de Gobierno.

Desde que Mauricio se convirtió en presidente, la belicosidad de Franco menguó, pero aún así no deja de ponerse en el lugar del protagonista. En alguna oportunidad hasta se adjudicó el éxito de su hijo. “Si con todo lo que te hice llegaste a presidente, tan malo no fui”, se jactó Franco ante Mauricio. Un compañero del Newman los define así: “Es la pelea de dos machos alfa. Es el alfa mayor queriendo dominar al alfa menor”.

Mauricio Macri logró hacer de una debilidad una virtud. Su padre no sólo lo desgastaba psicológicamente sino también le boicoteaba su carrera política. Llevar esas peleas a la escena pública y exagerarlas fue la mejor solución. Diferenciarse de su padre bloqueaba las críticas del kirchnerismo cuando repetían “Mauricio es Macri” para recordar el vínculo familiar.

Franco no quería que Mauricio dejara SOCMA y el hijo se terminó yendo a Boca, no quería que se dedicara a la política y fue jefe de Gobierno. También dijo que “no tenía corazón para ser presidente” y hoy su hijo es el primer mandatario. En la primera conferencia de prensa del año, Mauricio también dijo que su gobierno podría estirarse de cuatro a ocho años. El último deseo de Franco fue que Mauricio no vaya por la reelección. “Cuatro años es suficiente”, afirmó. Otra vez, el padre, tratando de limitar los deseos de su hijo. ¿O eso quieren que creamos?

 

2 comentarios de “Mauricio versus Franco: el falso club de la pelea de los Macri”

  1. Desde la década del noventa nos sigue gobernando la mafia Italo sirio/libanesa, sustentada por un medio de prensa unitario y otro inescrupuloso.

  2. Estimado Rodis, coincido con “casi todo” pero…un pequeño detalle; Carlos Groso era una de las manos derechas de Franco ¿Es casualidad que haya llegado a intendente de la ciudad, cargo que perdió por haber hecho negocios por cuenta propia? y el hijo ahora es presidente, tengo que sospechar que esto a Franco no le disgusta para nada.

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