Economía / 19 de Febrero de 2017

Cómo volver a empezar la relación económica con España

El viaje de Macri para relanzar el vínculo bilateral. Un socio distinto al de los ’90.

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El presidente Mauricio Macri invitó a España a reforzar su presencia inversora en la Argentina durante una reunion que mantuvo con el jefe de Gobierno de ese pais, Mariano Rajoy, en el marco de la cumbre de los lideres del G 20 en la ciudad china de Hangzhou.

El Presidente se alista para viajar a España el 22 de febrero, ávido de “relanzar la relación bilateral”. En palabras de la canciller Susana Malcorra, “era una deuda pendiente que quería saldar”. España transitó el 2016 con una sucesión de elecciones que no lograban formar gobierno, muestra del desprestigio del sistema político frente a la ciudadanía. La acefalía no es fácil de entender para nosotros con elecciones directas. En el sistema parlamentario español, el votante elige diputados que luego eligen al presidente. Si tiene mayoría, el partido más votado puede proclamar a su líder; si no, debe pactar con otros. Durante casi todo el 2016, ningún partido lograba la mayoría suficiente para formar gobierno, y sus intentos de pactos fracasaban. En diciembre finalmente Mariano Rajoy fue investido y la agenda bilateral empezó a tomar forma.
El Presidente Macri viaja acompañado de 200 empresarios con la expectativa de atraer inversiones. De la comitiva serán parte también su esposa, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne; el ministro de Producción, Francisco Cabrera, y la canciller Susana Malcorra. En este envión estratégico se anticipan dos sectores relevantes, turismo e infraestructura. Según Malcorra, las empresas españolas “tienen muchísimo que enseñarnos en turismo”, mientras se espera que las empresas españolas participen en los planes de infraestructura.
La posibilidad de repatriar dividendos, prohibida por el kirchnerismo para evitar la salida de dólares, completó un escenario económico propicio para nuevas inversiones. Si bien la tasa de crecimiento española superó las expectativas, el bloqueo político, el Brexit y el temor a Trump minaron el consumo y la inversión en 2016. Frente a ello, el número de consultas de empresas españolas interesadas en la Argentina viene en alza.
El banco Santander Río puso en marcha un plan de inversiones a 2018 de 1.200 millones de euros destinados a tecnología, modernización de sucursales y un nuevo edificio corporativo para competir con el que BBVA inauguró en noviembre en la esquina de las avenidas Alem y Córdoba en el barrio de Catalinas Norte. Pero la estrella es la compra de la banca minorista del Citibank, que completa el proceso de desinversión minorista del Citibank en los mercados de la Argentina, Brasil y Colombia. La venta involucra un monto cercano a los 1.400 millones de dólares en activos del Citi Argentina e incluye los negocios de tarjetas de crédito, cajas de ahorro, cuentas corrientes y préstamos personales, entre otros. Santander Rio anticipa duplicar su tamaño en un quinquenio. Otras empresas también están de festejo con la actualización de las tarifas de gas, electricidad y agua. Gas Natural Fenosa compromete 21 millones de dólares para este año.
No obstante, en el mercado telefónico hay empresas españolas con poco para festejar y con un conflicto que, es de suponer, quedará larvado durante esta visita oficial. El conflicto entre Telefónica, empresa insignia española si las hay, con el Grupo Clarín puede estar a un paso de terminar en un enfrentamiento judicial con final impredecible. Telefónica, que opera en Argentina desde 1990 y controla cerca de un tercio del mercado de telefonía móvil del país, se quejó de que Cambiemos favoreció a Clarín desde que llegó al poder. El enojo pasa porque Clarín arregló los activos de telefonía móvil y espectro con planes para vender paquetes de Internet, televisión por cable, telefonía fija y servicios móviles de 4G. Mientras que Telefónica no puede ofrecer paquetes similares porque Macri extendió la prohibición de que los operadores telefónicos lo hagan por lo menos hasta principios de 2018. Movistar, la insignia de Telefónica en el mercado de celulares, estalló en quejas desde la publicación del decreto 1.340 y ratificó las críticas que había elevado durante la negociación y acusó a Clarín de pretender quedarse gratis con un espectro que a las telefónicas les costó 1.500 millones de dólares conquistar a través de licitaciones. El Gobierno necesita evitar que la disputa termine en los juzgados, una señal negativa en tiempos de búsqueda de inversores extranjeros. Y mucho menos conviene que el argumento sea precisamente la falta de “igualdad jurídica”. Telefónica le advirtió al Gobierno que buscará un arbitraje en el Centro Internacional de Arreglo de Disputas sobre Inversiones del Banco Mundial (CIADI), como ha hecho con México por las tarifas de interconexión, las que se pagan las compañías de telecomunicaciones entre sí por el tráfico de los clientes que pasan por sus redes. La demanda es la más cuantiosa que se ha presentado contra México en un arbitraje internacional.

 

  • La autora es directora de la maestría en Relaciones Internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
 

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