Economía / 26 de febrero de 2017

La obsesión de los presidentes argentinos por reformar el mercado aéreo

Alfonsín comenzó la privatización que completó Menem. Kirchner promovió competidores de Aerolíneas hasta que su esposa la reetatizó.

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08-06-2009 Nuevos aviones para Aerolineas Argentinas, Cristina Fernandez de Kirchner en un avion de Aerolineas Argentinas

El mercado aéreo suele obsesionar a los presidentes argentinos. Raúl Alfonsín privatizó Austral y no pudo hacer lo mismo con Aerolíneas. Carlos Menem, que antes se oponía, lo logró. Las fusionó y las dejó en manos de la entonces estatal Iberia. También impulsó la aparición de competidores, como la accidentada LAPA y Southern Winds (SW), y la llegada de la brasileña Vasp. Con Fernando de la Rúa, el Estado español entregó Aerolíneas a Marsans.

Néstor Kirchner se peleó con este grupo, creó una línea estatal que nunca voló, Lafsa; fogoneó a SW hasta el escándalo de la droga y permitió el ingreso de LAN. La empresa chilena, ahora llamada Latam, admitió en Estados Unidos que pagó coimas en 2006, año en que Kirchner permitió el reingreso de líneas extranjeras. Finalmente, Cristina Fernández de Kirchner reestatizó Aerolíneas y le dio prioridad sobre Latam. En plena campaña electoral de 2015, Mauricio Macri abandonó sus ideas privatizadoras y prometió mantener la empresa de bandera en la órbita pública, aunque “bien administrada”.  Ahora promueve que Aerolíneas enfrente más competencia: ha concedido nuevas rutas internacionales a Latam y la boliviana Amaszonas y está por definir el otorgamiento de otras de cabotaje para la colombiana Avianca, Andes, Alas del Sur, American Jet y la nueva low-cost FlyBondi.

 

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