Showbiz / 28 de Febrero de 2017

Cosquín Rock: Modelo de rock latino

El festival serrano se abre al mundo. Acaba de debutar con su versión chicana, y pronto llegará a Perú y Chile.

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Show millonario. Este año el festival espera superar las 100 mil entradas, y facturar más de 50 millones de pesos para cubrir los gastos astronómicos de un evento que reúne a 180 artistas latinos en tres días, como explica en productor José Palazzo.

Con 17 ediciones y un millón y medio de entradas vendidas, el Cosquín Rock, es uno de los grandes referente del festival musical. No sólo en el interior, a nivel nacional, y ahora regional. La épica que arrancó en el 2001 en la Plaza Próspero Molina, en plena crisis del país y la industria musical, se trasladó a la Comuna de San Roque, hasta llegar al aeródromo de Santa María de Punilla. Y ahora exporta el formato a otros países. Guadalajara (México), Lima (Perú) y Santiago (Chile) son parte de la agenda 2017/2018 del Cosquín, un triunfo para las bandas argentinas e hispanoparlantes de rock y sus derivados.

For export culiao

“La verdad que llegar a una ciudad como Guadalajara, en México, a tantos miles de kilómetros de Córdoba y lograr replicar la esencia de lo que es el festival que se hace en Córdoba en las montañas, fue realmente increíble”, se emociona José Palazzo, el productor cordobés detrás del éxito del Cosquín Rock, el festival de más convocante y longevo del país. Con 20 mil tickets vendidos, los  VIP agotados, y un lineup con nombres de peso (Café Tacvba, Las Pelotas, La Beriso y Los Cafres, entre otros), la experiencia del Cosquín Rock México, que tuvo lugar el fin de semana pasado (17 y 18 de febrero), fue un hit. “Yo todavía no lo puedo creer. Le insistía a mi socio mexicano con hacerlo chiquito. Pero se nos fue de la manos para bien”, se ríe Palazzo, que se dio además de ser el DJ en el cierre del festival azteca con espíritu anti-Trump.

“Es el primer festival de Argentina que recorre Latinoamérica, sirviendo de plataforma para desarrollar el nuevo rock argentino en la región. Y lo mismo vale para los músicos mexicanos, peruanos y chilenos”, festeja Palazzo, que se asoció con Ismael Montoya Melouno (organizador del Machaca Fest en Monterrey) y los productores de Rock por la Vida en Guadalajara. “Gracias a este armado, a Guadalajara fue público de todo el país, de D.F., Monterrey, Guanajuato, de muchísimos lugares no tan cercanos a Guadalajara, algo muy parecido a lo que pasa con el Cosquín. Y creo que se viene una historia larga con México porque ya se está planeando lo que va a ser la edición 2018, en septiembre tendré otro Cosquín Rock en Perú y probablemente en 2018 en Chile” dice Palazzo entusiasmado.

Woodstock a Punilla

Desde 2011, Santa María de Punilla, la sede oficial del festival cordobés, tiene su pico turístico y económico en febrero, cuando aterriza el Cosquín: el turismo relacionado al festival deja 55 millones de pesos en la provincia, y la organización emplea durante febrero a unas 3.000 personas entre las tareas de preproducción y el desarmado final. También se ver el impacto en el paisaje, una idea que Palazzo se trajo de Tomorrowland, el megaevento electrónico de Bélgica: “Desde el ingreso a la ciudad vas sintiendo que todo desemboca en el predio. Todo está lookeado”.

“No existe otro festival que tenga ese grado de romanticismo, de festival de otras épocas, con la gente acampando y viendo muchas bandas”, dice Juanchi Baleirón, que este año con Los Pericos hará una retrospectiva de sus 30 años de carrera, repasando una década por jornada.

“El festival es una cosa que nació, se desarrollo y creció de manera independiente y artesanal. En el momento en el que estamos ahora, el festival se convirtió en una cosa profesional y nos profesionalizó a nosotros”, repasa el productor, que soñó con un Woodstock argento y terminó con un proyecto que hoy cuesta $ 47 millones. “La artística cuesta $ 20 millones. Literal. No hay más vueltas. En eso tenemos desde bandas nuevas a las que les pagamos $ 5000 hasta otras a las que les pagamos US$ 100.000; y hay un montón de gastos artísticos, productos pequeños y alternativos que también tienen sus costos”, desglosa Palazzo.

Un gasto sustantivo se va en es el combustible de los generadores, que funcionan desde el 5 de febrero “porque ahí empiezan a vivir 30 tipos”. Después está el alojamiento: 1700 personas en el fin de semana del festival solo entre músicos y staff. Otras 1700 entre seguridad, producción, gastronomía y todo el equipo técnico para en el lugar. A eso hay que sumarle los micros de gira, el transporte, los aviones, el campo, los escenarios… “Por suerte tenemos mucho know-how en eso. Con nuestra compañía producimos el Dakar, así que tenemos estructura para trabajar al aire libre. Eso nos llevó; muchos años y mucha inversión para poder lograrlo”, explica el dueño de En Vivo Rockearé y seré millones. “Yo gano más plata con el Dakar, o con los shows de Ricky Martin y Arjona que con el Cosquín Rock. Pero esto tiene que ver con la pasión”, refuerza Palazzo.

En Vivo Producciones invierte $ 11 millones para arrancar el Cosquín, y la venta de tickets estiman que ha caído un 25 por ciento por la crisis. En 2016 se vendieron 130 mil entradas, lejos del récord de 2015. “Diez veces ganamos, cinco empatamos y dos perdimos. Pero la pérdida del 2005 y del 2006 es equivalente a siete de los años de ganancias. De las diez que ganamos siete las perdimos por 2005-2006, post Cromañon, que fue una pérdida ridícula. Vino el 40% del público que esperábamos y los sponsors desaparecieron”, repasa.

El Cosquín Rock ganó en las primeras ediciones, pero entre 2005 y 2008 fue muy deficitario. Cuando cambió de un anfiteatro al predio abierto, los costos se multiplicaron por seis.

En festival apunta a estar por arriba de los $ 55 millones para no perder plata. La productora paga el 12 por ciento de la recaudación, unos 6 millones de pesos a Sadaic (Sociedad Argentina de Autores, Intérpretes y Compositores) y después eso se reparte entre todos los artistas. Parte de la ganancia viene de la venta de sponsors (Branca, Coca, Tarjeta Naranja y Fiat) y la gastronomía. Este año se incorpora una feria tercerizada que se llama Ají, y que es el equivalente a la Masticar de Buenos Aires.

“Córdoba nos apoya con cosas que son muy importantes, como el predio donde nosotros alojamos como a 600 personas, y las fuerzas de seguridad, defensa civil y los bomberos de la zona”, apunta Palazzo.

Medio siglo nac&rock

La edición 2017 del Cosquín, que tendrá lugar este fin de semana (25, 26 y 27 de febrero), será desde la grilla de artistas, una de las más ambiciosas hasta la fecha (180 artistas!), con el debut de Los Fabulosos Cadillacs. La presencia de Ciro y Los Persas y La Beriso (las bandas más convocantes de 2016), aseguran que la asistencia estará por arriba de las 100 mil personas (entre las dos cortan la mitad de los tickets).

Además habrá  un escenario temático para los “50 Años de Rock” con Fito, los ex Manal Javier Martínez y Alejandro Medina, Pedro Aznar, Vox Dei, Fabiana Cantilo, Los Twist y Celeste Carballo. Además, habrá tres shows de Juanse en un compilado homenaje al ex Ratones Paranoicos. Los Violadores tocará en la última fecha, Todos Tus Muertos será parte del escenario Reggae, y Roberto Pettinato hará su show con de versiones de Sumo.

Y como siempre, será la posibilidad para grupos indie de cruzarse con lo masivo. En esa la lista están los ascedentes Barco, Indios, Los Espíritus, Jvlian y Bandalos Chinos.

Y este año se suma la incorporación de rockumentales y muestras fotográficas. Y las propuestas teatrales de Hernán Casciari y Alfredo Casero. “El Cosquín va a pasar de ser algo solamente musical a convertirse en un evento cultural”, dice Palazzo pensando en grande.

 

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