Economía / 1 de marzo de 2017

Macri en el Congreso: demasiado optimista con la economía

Macri promete que la economía crecerá, tras caer 2,3% en 2016, algo muy probable, pero insiste con una difícil meta de inflación del 17%.

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Mauricio Macri ofreció un discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para polarizar con el kirchnerismo, con la mira en la contienda electoral que comienza con las PASO dentro de cinco meses. Pero también quiso alentar la esperanza en la economía, en tiempos en que la población va perdiendo su paciencia tras el primer año de gobierno y luna de miel.
“Aparecen las señales de una mejora en la economía y estoy seguro, completamente seguro, de que 2017 será mejor que el año anterior”, confió Macri. Aunque el primer trimestre del año se presenta tan malo como el mismo periodo de 2016, es difícil que el presidente se equivoque. Después de una caída del 2,3% en el PBI el año pasado, habrá que ver en 2017 si se recupera parte, todo o más de lo perdido en los 12 meses anteriores y quiénes se beneficiarán. El consenso de bancos y consultoras relevados por la firma FocusEconomics prevé una expansión del 3%, pero eso incluye a los pesimistas que anticipan solo 1,5% y los superoptimistas que hablan del 5%.
Macri recurrió a la frase que todos los políticos suelen pronunciar: “Argentina tiene grandes oportunidades en distintos sectores”. Pero le dedicó cinco oraciones al campo, una al turismo, otra a la minería y una última a “decenas de sectores industriales y de servicios de primer nivel internacional”. Están claras sus prioridades, sobre todo a la luz de los despidos y cierres en fábricas de los últimos meses y que motorizan la marcha de la CGT del martes próximo. Habrá que ver si los sectores más pujantes y las obras de infraestructura energética, económica y social sobre las que se explayó Macri en su discurso podrán crear el empleo suficiente.
El pronóstico de crecimiento del jefe de Estado no fue muy arriesgado. En cambio, sí lo fue su insistencia en que se cumplan las metas de inflación del Banco Central. Dijo que hay una “clara tendencia” a la baja del índice de precios al consumidor (IPC). “Empresarios y trabajadores deberían tomar en cuenta esta tendencia y la meta de inflación de entre 12% y 17% del Banco Central para 2017”, lanzó justo cuando se discuten los salarios de los docentes, referencia para las paritarias que comenzarán en los demás sectores. Si se acepta esa meta, se consolida la pérdida de poder de compra de 2016, que promedió el 6% entre los empleados en blanco, según la consultora Ecolatina, y que llegó al 13% (similar al ajuste a los jubilados y empleados públicos en 2001) para el 10% más pobre de los trabajadores ocupados, según una evaluación del centro CIFRA de la CTA de los Argentinos a partir de datos oficiales. Uno de los directores comerciales de las 30 grandes empresas de la Argentina reconoce en privado que si aplica la meta del 17%, “se meterá frío en la economía”. Bancos y consultoras pronostican que la inflación, tarifazos mediante, será del 21,5% promedio, con optimistas que se ilusionan con un 17,9% y pesimistas que temen un 28,4%.
Macri le hablaba a los diputados y senadores y les pidió que aprobararan varios proyectos de ley que atañen a la economía: una de responsabilidad empresaria en casos de corrupción, que busca mitigar las sospechas de un gobierno plagado de conflictos de interés; una de emprendedores, concepto que obsesiona al Gobierno; otra de protección de datos personales, que según el presidente estimulará el desarrollo de un polo tecnológico; y la de mercados de capitales, que promueve desregulaciones del marco actual. Pero la actividad legislativa quedará muy supeditada a la campaña electoral. Difícilmente haya en 2017 una oposición permeable a las iniciativas oficialistas, como en 2016, cuando aprobó desde el acuerdo con los fondos buitre hasta el blanqueo de capitales y el régimen de obras público-privadas. Por algo la reforma tributaria que promete Macri quedará para 2018. Claro que todo dependerá de los comicios. Y a su vez el mensaje de las urnas dependerán en parte de que la economía y los bolsillos no sigan de capa caída. “Argentina se está poniendo de pie”, declamó el jefe de Estado al final de su alocución. Deberá probarlo.

 

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