Danza / 2 de marzo de 2017

Buenos Aires Ballet: Abriendo nuevos espacios

Dirección Artística: Federico Fernández. Intérpretes: Federico Fernández, Julieta Paul, Eliana Figueroa, y bailarines del Teatro Colón y del Teatro Argentino de La Plata.

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Temporada 2017. Un potpourri de momentos de diversas obras. Aquí Devid Gómez y Romina Panelo en "Las llamas de París".

★★★★ Más allá de las temporadas oficiales de los teatros Colón y Argentino de La Plata, es sabida la dificultad de los bailarines para encontrar oportunidades de actuar. Por ello, las convocatorias privadas para presentarse en escena son atractivas y rápidamente aceptadas por quienes tienen talento y juventud para mostrar.
Federico Fernández es uno de los pujantes artífices de estas veladas. Consciente de la necesidad de “movimiento” –tanto para los intérpretes como para el público–, desde hace un año el primer bailarín del Teatro Colón pone su nombre y su esfuerzo para reunir a distintas figuras de la danza en Buenos Aires Ballet, la compañía con la que recorre nuestra ciudad y el interior. Los programas elegidos incluyen pas de deux del repertorio clásico y romántico, que permiten degustar virtuosismo y estilo, y a la vez son trasladables a cualquier escenario, lo cual redunda en un producto final altamente interesante.
Para abrir la temporada 2017, Fernández propuso un potpourri de momentos de obras coreográficas firmadas principalmente por Marius Petipa, ese genio que pobló la segunda mitad del siglo XIX de cisnes, bayaderas y princesas. El dúo de “El corsario”, por Fernández y Eliana Figueroa, fue una espléndida puerta de ingreso. La espigada figura del bailarín y sus notables condiciones técnicas, combinaron de maravillas con la femineidad de Figueroa, segura y expresiva. En el otro extremo, la pareja conformada por Romina Panelo y Devid Gómez fue un ejemplo de técnica brillante y juvenil entrega, tanto en “Las llamas de París” como en “Festival de las flores” en Genzano. El pas de deux de Raymonda mostró a la primera bailarina del Argentino de La Plata, Julieta Paul, en un muy buen momento de su carrera, en el cual confluyen exactitud en la ejecución de los pasos y muy buena interpretación dramática. Fernández, por su parte, lució depurada línea y dio una clase sobre cómo adaptarse a un espacio que no es el ideal para sus amplios desplazamientos.
Los integrantes del Ballet del Colón Ayelén Sánchez y Emanuel Abruzzo bailaron con corrección los fragmentos de “Coppelia” y “La bayadera”, al igual que Marianela Bidondo y Miguel Ángel Klug el pas de deux de Gulnara y Lankedem. Para el cierre, Fernández y Figueroa se metieron en los cuerpos de los amantes de Verona en la escena del balcón de Romeo y Julieta, una coreografía de Héctor Sanzana que no escapó a la influencia de la inmortal creación de Kenneth MacMillan.
Próxima cita con Buenos Aires Ballet, el 17 de agosto, en el ND Ateneo.

 

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