Personajes / 11 de Marzo de 2017

Dafne Cejas: “En la Argentina la moda no es seria”

Triunfa en las pasarelas del mundo y lanzó una marca de trajes de baño. Su paso de promotora a modelo de Givenchy y Hermès.

Dafne Cejas: “En la Argentina la moda no es seria”
Fotos: Marcelo Escayola (desde Punta del Este).

La imagen era fuerte: una cordobesa alta, delgada, con los pelos chorreando agua y pegados a la cara, los pies embarrados y una sonrisa como si todo fuese sol. Tenía 18 años y estaba feliz porque había conseguido su primer trabajo: promotora en el “Festival Cosquín Rock”. No sabía muy bien quién quería ser –acaba de abandonar abogacía, una carrera que no le interesaba y a la que había llegado sin más motivación que seguir a sus amigas de Villa María–, pero sentía la necesidad y la convicción de ganar su independencia y de no pedirle ni un centavo a su padre, un ingeniero electrónico que siempre había apostado al desarrollo profesional y que estaba enfurecido por la decisión de su hija de abandonar la facultad. Tamara Rivadeneira, scouter en ese momento de la agencia de modelos “Hype”, la vio allí parada como un pollo mojado y, a pesar de la lluvia, detuvo el paso para preguntarle su nombre. “Dafne Cejas”, dijo ella. Un nombre encantado y un apellido que confirma que el destino puede empecinarse en sacarnos una sonrisa. Su firma reforzaba la contundencia de una mirada enmarcada a lo Frida Kahlo. “Vos tenés que ser modelo, vení a Buenos Aires”, le propuso la mujer. Cenicienta tardó casi un año en probarse el zapato y, en vez de subirse al carruaje, tomó un vuelo a Nueva York. La leyenda de Dafne había empezado.

Noticias: ¿Estuvo meses digiriendo la posibilidad de ser modelo?
Dafne Cejas: Más que digerirla, la esquivé. Desde febrero que me llamaban de la agencia y me decían: “¿Qué hacés perdiendo plata? ¡Podrías estar laburando afuera!”. Al principio todo sonaba a verso pero después vi que tenían un perfil de moda de verdad, no iban a lo mediático sino a la alta costura. En octubre era mi cumpleaños e íbamos a ir a Buenos Aires, así que le pedí a mamá que me acompañara a la agencia. Después de Navidad viajé a Nueva York por primera vez.
Noticias: Su primer casting fue en Nueva York y su primer desfile fue para Givenchy en París, ¿cierto?
Cejas: Sí, sí. Fue la primera vez que desfilaba, nunca había hecho ni un desfilito en Villa María. Yo estaba aterrada, la pasarela era oscura, tenía miedo de caerme. Después fue espectacular.
Noticias: ¿Tuvo miedo de trastabillar en el amplio sentido, de darse un porrazo de vida?
Cejas: Sí, no lo sentí instantáneamente, lo sentí como al año y medio, dos años, fue duro. Me agarraron los miedos reales, porque ya sabía cómo era el trabajo y entonces llegó el replanteo de si eso era lo que realmente quería. Entonces hice un parate. Después que pasé esa ola, dije: “Sí, me gusta, quiero seguir haciéndolo”. Pero es fuerte, cuando empecé a desfilar fue: “No podés caer a un casting con esmalte de color y no te depilás más las cejas”.
Noticias: Le marcaban que las cejas eran su sello.
Cejas: Sí, que es lo propio tuyo y lo natural. Por suerte trabajé con agencias que les gusta eso: tenés la oreja grande, me encanta la oreja grande. Pero viste que cuando sos pendeja querés cambiar, hacerte color, cortarte y es todo lo contrario. El cliente te tiene que ver en vivo y al natural y después te hacen ellos.
Noticias: ¿No le molestaba que cada cliente o diseñador quisiera transformarla?
Cejas: Claro, es un quiebre muy fuerte, me pasa a mí y a todas las chicas. Nosotros tenemos un ideal de belleza que es muy nuestro y que está ligado netamente a la feminidad y afuera se juega mucho con lo transgresor, con lo dual, con lo andrógino. O me querían ver sin cejas, pero me veo horrible sin cejas, tenés que ir procesando esas cosas. Ahora, si vienen con que me quieren decolorar las cejas, les digo que no, porque después de que me las decoloraron tantas veces, pasé años hasta que se me acomodó el color.
Noticias: ¿En algún momento tuvo que adecuar también su peso?
Cejas: No, realmente yo no. Hay miles de chicas que vienen perfectas, listas para desfilar en Milán y otras que tienen que bajar dos kilitos o arreglarse los granitos. Al principio es raro porque es demasiada frivolidad pero es lo que elegí hacer y yo no puse las reglas. Tuve la suerte de que la primera vez que me miden en Nueva York me dijeron que tenía las medidas perfectas. Soy de contextura muy delgada. Pero sí, hay chicas que terminan con anorexia o bulimia por las exigencias y, en más de un caso, te puedo asegurar que no es que les exigieron que estén flacas.

A la semana de debutar en Nueva York hizo su primer editorial para “Vogue Italia” con Steven Klein. Después vino “Vogue Paris”, ser exclusiva de “Givenchy”, la campaña de “Zara”, ser exclusiva de “Hermès” y abrir el desfile para esa marca, entre otras cosas.

Noticias: Ser exclusiva de una marca la posiciona frente a las otras. ¿Qué pasa cuando eso se termina?
Cejas: Fue increíble porque me abrió todas las puertas pero creo que se te hace más larga la exclusividad que el después. Yo estuve un año y medio con “Givenchy”, por ejemplo, y te quiere ver “Valentino” y no podés. La salida de esa exclusividad fue la campaña de “Zara”, que es una marca comercial y masiva. Nada que ver, pero era buena paga y es bueno también que te vean haciendo cosas comerciales.
Noticias: ¿Se gana mucho dinero?
Cejas: Lamentablemente para todas nosotras los ´90 pasaron y no volvieron esas cosas de los megacontratos… Ni “Victoria´s Secret” paga los contratos de otras épocas.

Con su amiga y socia Iara Courbrant, diseñadora de “AY Not Dead”, acaba de lanzar “Officine D.I.”, su propia marca que empezó como una colección de trajes de baño para esta temporada y ahora va en vías de ampliarse con prendas y objetos para el hogar. “Tenemos la tienda online y un punto de venta en Punta del Este. También vamos haciendo ventas privadas. La semana próxima voy a hacer una en casa”, se entusiasma.

Noticias: ¿Dónde es su casa hoy?
Cejas: (se ríe) Vivo en Buenos Aires con mi novio, Ramiro Gandulfo. Hace cuatro años que estamos juntos. Nos conocimos en Buenos Aires, vivió un año conmigo en Estados Unidos y después volvimos a la Argentina. Hacemos base en Buenos Aires y yo viajo la temporada, son viajes largos y él se los banca perfecto.
Noticias: ¿Argentina es una deuda pendiente o profesionalmente no le interesa?
Cejas: Me interesa mucho y le presto mucha atención, lo que pasa es que es un mercado chico. No quiero sonar despectiva, pero no es un mercado realmente serio si lo comparamos con Brasil y México que son mercados de moda. En la Argentina vivimos siempre con eso de todo a pulmón, que es buenísimo porque solucionamos, lo atamos con alambre y salimos, pero la moda requiere de una estructura muy armada y tiempos planificados.
Noticias: ¿Cómo ve a las modelos argentinas?
Cejas: En el prototipo de las modelos argentinas soy muy alta y muy flaca. Por eso, muchas veces que he trabajado en Argentina, la marca pone tu foto en Facebook y aparece “Pepe” que dice: “Esta chica está enferma”… Y te jode porque decís: “Señor, ocupe su tiempo en otra cosa, en vez de diagnosticar a la gente vía Facebook”. No hace falta degradar a nadie ni el: “A esta chica le falta un guiso”. Es re serio porque le pasa del mismo modo a los que tienen sobrepeso. Pasa en todos lados pero donde me pasó heavy es en Argentina.
Noticias: ¿Se siente discriminada por su contextura física?
Cejas: Sí, termina siendo un bullying, que es una causa que me re interesa porque se terminan matando nenes de diez años, por cosas que son chiquitas y que se van agrandando. Me he peleado por Facebook con alguien que no conozco y le digo que si tiene algo para decirme o quieren insultarme, me escriba a mi Face y hablamos, pero si es para generar un debate de algo que no es…
Noticias: Lo cierto es que es referente para adolescentes y mujeres que tienen otra contextura, más allá de que usted no se esfuerce por ser así de delgada.
Cejas: Claro es re loco porque hasta ahí, lo entiendo. Pero siguen con que porqué la marca me eligió y entonces ya están atacando mi fuente de trabajo… Me parece que es más una cuestión de que eduquemos. Aprendí a que no me molesten las opiniones pero que digan de mí que soy un cadáver… Pará un poco, es ofensivo. Afuera jamás me maltrataron ni me faltaron el respeto, nunca salí llorando de un shooting. Es esta cosa que tenemos en Argentina de ser un poco maleducados. 

 

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