Televisión / 13 de Marzo de 2017

Confrontados: Yo quiero debatir ¿y usted?

Magazine. Lunes a viernes a las 17.30 por Canal 9. Conducción: Rodrigo Lussich y Carla Conte. Panelistas: Marcela Feudale y otros. Producción: Mandarina. Dirección: Oscar Senzini.

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★★★1/2 El debate de la tele” es el subtítulo de otro “nuevo” programa de actualidad y panelismo, rubro que en la franja horaria de la segunda tarde es mayoría y, por lo tanto, zona de alta competencia. Pero antes una aclaración acerca de la esquizofrenia.
Los periodistas de espectáculos deben ser los únicos en la profesión que descreen de su propio material. Los periodistas deportivos, por ejemplo, desde el más populachero hasta el más intelectualoso y alambicado, consideran a un partido de fútbol como interesante, digno de ser visto, estimulante. Y todos, desde el turf hasta policiales, aman a sus pollitos. Menos los de espectáculos que dudan casi existencialmente sobre el interés del cine, el teatro, la música, las series, el público, los empresarios, los directores y blablablá porque todo eso es, como diría el querido Pinti, nada más que “paja”.

Ante semejante abismo, se dedican a “las cosas que le importan a la gente” como la cola de Wanda Nara o qué es esa mancha en una foto que subió a las redes Juan Nosequién. Entonces, por favor: no le peguemos y llamemos “programa de espectáculos” a ciclos sobre otras cuestiones a las que podríamos definir “información general” o parecido. Quedamos así.

¿Qué aporta en el montón “Confrontados”? Una puesta en escena que opone cuatro varones y cuatro mujeres para discutir sobre distintos temas del día. Cuestión de género que no cumple ninguna función efectiva (¿hay feministas en el panel?) pero si colorida. Como en la variedad está el gusto, el panel tiende a la ensalada profesional: hay columnistas con experiencia y una mirada que pueden argumentar. Y otros cuyo aporte es incomprensible (Alvarado y Cristian U) o demasiado intenso (Fernández). Pero todos son escuchados y no se produce bola de aullidos.

Bien acompañado por Conte, Lussich es un muy buen conductor con la gran virtud de dejar hablar y respetar al panel. Tiene humor como para llevar a este programa a un lugar más bizarro pero prefiere mantener esa zona intermedia desde la que se puede maniobrar hacia todo tipo de información. Esa dualidad está bien lograda porque de por sí resulta efectivo que la palabra “debate” vaya unida tanto al Polaco y Dipy como a Tinelli o al paro docente. El sumario se presenta en forma de preguntas Boca o River que disparan la toma de posición: famosos militantes ¿defienden su bolsillo o ideales? Para llegar al éxito ¿talento o escándalo? o ¿creés que “el Chaqueño” es homofóbico?

Todo es debatible y los espectadores también votan su soberana decisión. Pero acá no está la doctora Polo. Nada se cierra ni nadie tiene razón sino que se trata del juego de la discusión: desde este planteo, “Confrontados” arranca bien aunque los opinólogos oscilen entre el aporte superador, el comentario incisivo o lo que ya escuchamos en la verdulería. Igual algo quedará, dijo el inventor de la tele.

 

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