Arte / 14 de marzo de 2017

“Objeto móvil recomendado a las familias”: Provocadora selección

Se presenta la muestra en el Espacio de Arte Fundación OSDE. Suipacha 658. Lunes a sábado de 12 a 20; gratis al 29/4.

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La estimulante exhibición “Objeto móvil recomendado a las familias” (título de una obra de Max Ernst) explora “una memoria inestable del surrealismo, o del superrealismo en la Argentina”, en palabras del curador Santiago Villanueva. Nacido como movimiento literario e inspirado en postulados psicoanalíticos, el surrealismo intentó expresar los mecanismos del subconsciente, promoviendo la posibilidad de liberación artística.

El curador preparó un intrigante escenario al tomar como punto de partida el “fracaso” del grupo Orión (1939-1940), formado por escritores y pintores –Luis Barragán, Leopoldo Presas, Antonio Miceli, Bruno Venier, Orlando Pierri, Alberto Altalef, Ideal Sánchez, Vicente Forte y Juan Fuentes– liderados por el poeta y crítico Ernesto B. Rodríguez. Una pintura de O. Pierre inicia la arbitraria selección, desplegada con pericia por el diseñador de montaje Osías Yanov en Espacio de Arte Fundación OSDE.

“El surrealismo sobrevive como un momento de investigación adolescente, donde se mezcla una actitud rupturista con una seguridad en las formas, un momento de indecisión y dudas, volcados en una mecánica inesperada”, apunta certeramente Villanueva. A pocos días de la inauguración de “Surrealismo en la Argentina” (1967) en Instituto Di Tella, Roberto Aizenberg escribe a una amiga, diciéndole que la muestra organizada por el poeta surrealista Aldo Pellegrini y el galerista Natalio Povarché reúne a “surrealistas, un poco surrealistas, un poco menos surrealistas… Según don Aldo, si se tratara de hacer una rigurosa selección, sólo hubiera invitado a Xul Solar y a Miguel Caride”.

Así, el recorrido en Fundación OSDE comprende casi 60 obras de artistas de diversas generaciones que, sin programa alguno, registran lo real maravilloso, atmósferas alucinadas, y testimonian silencios insospechados, imaginerías ilusorias. Este el caso del mundo del propio Aizenberg (aquí con varias piezas), que visita el enigma y se interna por universos bellos e impenetrables, o el de Mildred Burton, con apariencias tan calmas como extravagantes con impensados detalles como en su pintura “La indiferencia de Blonda Bug”.

El camino hacia la “liberación espiritual” que proporciona el arte aquí está pavimentado con pinturas de Mariette Lydis, como “El árbol que anda”, esculturas de Naum Knop, obras de Noé Nojechowicz. Miguel Harte y Fermín Eguía aportan imágenes repletas de delirantes sugerencias. Sorpresiva y bienvenida es la presencia de Leonidas Gambartes y Juan del Prete, previsibles y acertadas las de Vito Campanella y Zdravko Ducmelic. Entre los más jóvenes se destacan piezas de Adriana Minolitti, Emilio Bianchic, Laura Códega.

En el marco de la exhibición, el jueves 20/4 se presenta el número cero de la revista “El Suelo” editada para la muestra por el escritor y sociólogo Juan Laxagueborde, en evidente juego y rescate de “El Cielo”, publicación de acento surrealista de los años ‘70. Visitas guiadas: miércoles a las 18 y sábados a las 17.

 

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