Danza / 24 de Marzo de 2017

Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín: Calentando motores

Dirección: Andrea Chinetti. Vibraciones (Elizabeth de Chapeaurouge/Nicolás Di Lorenzo), y Cuatro estaciones de Buenos Aires (Mauricio Wainrot/Astor Piazzolla). Anfiteatro Parque Centenario, hasta el 26 de marzo.

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★★★ Iniciando su temporada, y a la espera aún de la apertura de su sede –el Teatro San Martín– cuando culminen las refacciones, el Ballet Contemporáneo se está presentando los fines de semana en el Parque Centenario. Luego de la suspensión debida al fuerte temporal del 9 de marzo, la compañía retomó las funciones con un programa ya probado: “Vibraciones”, estrenado el año pasado, y “Cuatro Estaciones de Buenos Aires”, añeja obra de Mauricio Wainrot.

La obra de Elizabeth De Chapeurouge mantiene toda la luz y frescura de su estreno. Envueltas en el magnífico vestuario salido de la pluma de Renata Schussheim, las mujeres develan sensuales diseños coreográficos que contrastan con la potencia de los segmentos masculinos. Toda la obra está teñida de una inteligente utilización de la síncopa, aprovechando una especie de rapsodia sinfónica para piano de Nicolás Di Lorenzo, que sin mucho vuelo creativo resulta funcional a las necesidades de la danza. En contraposición, la irregular iluminación deja literalmente a oscuras a algunos bailarines, lo cual no impide deleitarse con la actuación de la pareja central –Sol Rourich y Matías Iaconianni–, simplemente espléndida.

La idea de utilizar la partitura de las “Estaciones porteñas” de Astor Piazzolla comenzó a rondar la mente de Mauricio Wainrot hace 20 años. En 2000 tomó contacto con los arreglos que el violinista Gidon Kremer realizó para su Kremerata Báltica, que le dan a la música del marplatense una pincelada barroca. Wainrot creó en 2005 “Las ocho estaciones”, junto con las cuatro vivaldianas intercaladas, según la propuesta musical de Kremer. Escindidas ahora las porteñas, las ofrece en una suite que mantiene el vibrante juego de atmósferas del original. Su coreografía, plena de fuerza y pasión, traslada la música al movimiento, punto característico del autor.

Sin embargo, en esta oportunidad la compañía no logró dar una interpretación demasiado convincente. Algunos desajustes en los conjuntos restaron garra a los remates, se extrañó una personalidad más marcada en los solistas, y en general se vio a los bailarines bastante exigidos por una coreografía que si bien no está exenta de dificultades, encuadra dentro de los estándares habituales de elenco. Aún así, esta puesta en marcha es bienvenida como demostración de que el Ballet del San Martín sigue en carrera, esperando volver a la Sala Martín Coronado de la calle Corrientes.
El programa se repetirá los días 25 y 26 de marzo, y 7, 8  y 9 de abril, siempre a las 20.30, con entrada libre y gratuita.

 

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