Libros / 8 de Abril de 2017

“Nada es como era”: el cáncer en acción

De Mercedes Güiraldes. Tusquets, 187 págs. $ 299.

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★★★★ Al lector le conviene no huir del libro apenas lo abre, al enterarse de que básicamente habla de cáncer y las estrategias para combatirlo. También sería erróneo creer que se trata de un “texto del yo”, tan abundantes hoy. Aunque el nombre de la autora y de la enferma coinciden, y también los de sus amigos y parientes, la profesión de editora (y por lo tanto de lectora sistemática) de Mercedes Güiraldes le hacen elegir, por intuición o a conciencia pura, el enfoque de un narrador de ficción. Hay velocidad, ritmo, momentos de suspenso, momentos de horror. Es una herejía decirlo, pero la acertada ruta hace que sea un libro entretenido.

También es clave que esta mujer agobiada primero por el descubrimiento y después por la larga lucha contra etapas sucesivas de la enfermedad, tenga el don de desdoblarse. Así aparece un personaje femenino “de acción”. A tal punto que el tramo inicial jadeante en que acosa un síntoma para saber la verdad y se entera de que tiene cáncer, está escrito como si se tratara de un “thriller”.
Aunque la extensión es más bien breve (menos de 200 páginas), le bastan para ir variando los tonos. Hay momentos de “autoayuda”, también de horror, pero aparece además la comunidad flotante de los enfermos y su efecto emocional intenso. Mientras sufre, la mujer también aprende, y tiene momentos de epifanía a través de la dura experiencia. La acumulación de peligros y salvadas sucesivas por un pelo, hace que uno termine por admirar a las dos mujeres: la que sufrió y el personaje.

A su vez el elemento de la repetición, el esquive y después la aceptación de tratarse con “el interferón”, van creando una pauta que intercala la acción con los momentos de calma. Como en las novelas de aventuras, el marido (con un nombre de género: Klaus), la madre, varios médicos o especialistas, son presentados con la velocidad y la puntería de alguien que no puede perder tiempo porque tiene que seguir narrando, rápido.

El camino le alcanza para, por ejemplo, tener que renunciar a un trabajo en Barcelona, y al fin hacerlo, tiempo después. El suspenso aparece de nuevo en una mejilla, y cumple la amenaza. Uno lee y lee. La única incógnita que resta es saber si Mercedes Güiraldes seguirá escribiendo.

 

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