Salud / 11 de abril de 2017

Día Mundial del Parkinson: buenos resultados en busca de una cura

Investigadores del Instituto Karolinksa, en Suecia, reprogramaron células cerebrales para que actúen como neuronas. El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor incidencia en adultos mayores.

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En la Argentina. El Parkinson afecta a a entre el 1 y el 1,5% de la población argentina mayor de 65 años, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.

Una nueva técnica ha sido calificada por científicos como “enormemente prometedora” en el camino hacia tratamientos más eficaces para la enfermedad de Parkinson, trastorno del sistema nervioso que afecta a entre el 1 y el 1,5% de la población argentina mayor de 65 años, según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación. El trabajo fue realizado por especialistas del Instituto Karolinska en Suecia, que descubrieron cómo modificar (reprogramar) células cerebrales no neuronales de personas con Parkinson, para reemplazar a cierto tipo de neuronas que se pierden debido a la enfermedad.

Hoy 11 de abril se conmemoran 200 años de la descripción original de la enfermedad de Parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más común entre las personas adultas mayores. Del 24 al 53% de los enfermos son dependientes y el 50% de los cuidadores que los tienen a su cargo se ven obligados a dejar de trabajar.

El origen de la enfermedad está en la disminución de neuronas en una parte del cerebro conocida como “sustancia nigra”. Dicha reducción lleva a una baja en la cantidad de dopamina que es producida en el cerebro. La dopamina juega un rol fundamental en la regulación de los movimientos del cuerpo, y por eso cuando los niveles de esta sustancia descienden, aparecen muchos de los síntomas que caracterizan a la enfermedad de Parkinson.

Los tres síntomas principales del mal de Parkinson son el temblor involuntario de partes del cuerpo (tremor), una fuerte lentitud de movimientos y notable rigidez en los músculos. Los enfermos también pueden experimentar otra amplia variedad de síntomas, tanto físicos como psicológicos, como depresión y ansiedad, dificultades con el equilibrio (lo que lleva a padecer una mayor propensión a las caidas), insomnio y problemas de memoria.

A pesar de que el descubridor de la enfermedad de Parkinson incluyó ya otros síntomas aparte del tremor, éste es el síntoma más ampliamente conocido. Los especialistas advierten, sin embargo, que no todo Parkinson tiembla, y que no todo lo que tiembla es Parkinson. En aproximadamente el 35% de los pacientes el temblor no es el síntoma principal.

Hasta ahora el Parkinson no tiene cura, y los tratamientos disponibles solo permiten reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de los enfermos. Medicación, fisioterapia, terapia ocupacional, y en algunos casos una cirugía que busca generar una estimulación cerebral profunda mediante el implante de un dispositivo similar a un marcapasos, pero en el cerebro. Su mecanismo de acción se basa en la capacidad de modificar el funcionamiento del sistema nervioso a través de estímulos eléctricos.
Larga búsqueda. Durante décadas, los investigadores han estado tratando de desarrollar un tratamiento basado en el trasplante de neuronas dopaminérgicas cultivadas en un laboratorio y luego implantadas directamente en el cerebro de la persona enferma. Las neuronas dopaminérgicas son aquellas células del cerebro que se encargan de producir dopamina y de transmitirla hacia otras células del sistema nervioso.

La investigación publicada esta semana en la revista científica “Nature Biotechnology” describe una nueva forma de reemplazar las células que se pierden en el Parkinson, algo que permitiría revertir los síntomas de la enfermedad e incluso, en un plazo más largo, curarla.

Los investigadores fueron capaces de cambiar las células cerebrales comunes conocidas como astrocitos para transformarlas en células que se asemejan a las neuronas dopaminérgicas. ¿Cómo lo lograron? Fue el resultado de probar una serie de genes que (ya se sabía) están involucrados en la generación de dopamina. En total son cuatro genes, que fueron mezclados por los investigadores en un microscópico cóctel con otras pequeñas moléculas. El resultado es una célula convertida en una neurona que alienta la producción y liberación de dopamina de una manera controlada, tal y como lo hacen las neuronas dopaminérgicas naturales.

“Lo nuevo en este estudio es que usamos la programación para convertir un astrocito en una neurona que es funcional en las personas”, explica Ernest Arenas, a cargo de la investigación, que lleva seis años de desarrollo.

“Es el primer prototipo absoluto de este tipo de estrategia y todavía no sabemos cuáles podrían ser los problemas que tendremos que resolver si buscamos crear una cura para la enfermedad con esta técnica”, advierte. Algo a tener en cuenta es que el estudio fue hecho cultivando las células humanas a reprogramar in vitro, y también haciendo el cultivo y el transplante en ratones con enfermedad de Parkinson. Por eso es que Arenas puntualiza que falta más tiempo de investigación.

Otro tema a resolver es qué sucede en el largo plazo: estudios anteriores indican que las nuevas células nerviosas, al ser trasplantadas al cerebro, en el largo plazo degeneran y desarrollan los cambios patológicos de la enfermedad de Parkinson.

 

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