Sociedad / 14 de Abril de 2017

Caso Micaela: Las contradicciones del juez Carlos Rossi

En el 2014, el magistrado remarcó en una entrevista la importancia de los informes para otorgar una libertad. Pero hizo todo lo contrario.

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El juez Rossi otorgó la libertad condicional a Wagner, el principal sospechoso de haber asesinado a Micaela, en julio del 2016.

“Haz lo que yo digo y no lo que yo hago”, sostiene un conocido refrán que para el juez de Ejecución Penal de Entre Ríos, Carlos Rossi, parece ser palabra santa. Al menos eso se deduce al comparar el fallo del 1 de julio del 2016 del magistrado, cuando le otorgó la libertad condicional a Sebastián Wagner, el supuesto asesino de Micaela García (21), con lo que él mismo decía en una entrevista que dio en el 2014 sobre cómo debía actuar un juez ante el pedido de libertad de un detenido.

Hace poco más de dos años, Rossi aseguraba que para otorgarle la libertad a un condenado era de suma importancia cumplir con los pasos requeridos por el proceso judicial y que el detenido debía superar todos los informes de comportamiento. Pero, de manera insólita, esta vez ignoró sus propios consejos. En otras palabras, si hubiera hecho lo que decía, el crimen de Micaela podría haberse evitado.

Contradicciones

En el 2014, Rossi le dio una entrevista al diario Argentino de Gualeguaychú. Allí, el juez explicó cuál era su trabajo y con qué requisitos debería cumplir un detenido para que él le otorgue la libertad. Además, el magistrado sostenía que para que él llegue a firmar una libertad tienen que cumplirse una serie de pasos importantes: “Primero, verificar el requisito de la temporalidad de la pena que recién explicamos. El segundo es tener conducta ejemplar, que es un informe confeccionado por el servicio penitenciario (…) Lograda la calificación adecuada, pasa a otra instancia en donde interviene un equipo interdisciplinario integrado por psiquiatras, psicólogos, trabajadoras sociales, médicos, educadores, entre otros. Ellos evalúan cómo el interno se ha adaptado al tratamiento para la reinserción que se le ha fijado”, afirmó el juez. Y continuó explicando que una vez aprobado todo eso, interviene el equipo interdisciplinario de su juzgado.

Ante la pregunta del periodista sobre si una vez que el detenido aprueba todos esos informes queda en libertad, Rossi afirmó: “Todavía me es insuficiente en materia de informes, análisis y opiniones. Reunido todo ese material, debo correr vista al Ministerio Público Fiscal para que emita su opinión”, y luego dictamina.

En la teoría, todo lo que exigía Rossi para dejar a un detenido en libertad era adecuado. Pero, ¿qué pasó con Wagner? El informe del Equipo Técnico del penal y el del Interdisciplinario coincidían en que el detenido tenía problemas de consumo de drogas, de disciplina y que no había “desarrollado una evolución favorable, por lo que el grado de reinserción social alcanzado no admite un pronóstico favorable para el acceso a la libertad condicional”. A pesar de eso, Rossi le dio la libertad sostenido, básicamente, en la doctrina garantista del ex juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni, a quien cita en más de la mitad de su fallo.

Depresión y jury

Luego de que apareciera el cuerpo de Micaela, y tras conocerse que el principal sospechoso del crimen es la misma persona a la que él le otorgó la libertad condicional hace menos de un año, el juez pasó a estar en el ojo de la tormenta. Inmediatamente pidió 20 días de licencia, alegando estar pasando por una fuerte “depresión”. Sus teléfonos están muertos y su casa de la localidad entrerriana, deshabitada.

Nadie sabe dónde está Rossi. Lo que sí se sabe es que su depresión la causó el enojo de toda una ciudad, cuyos vecinos no dudaron en movilizarse hasta la puerta de su casa para escracharlo. A eso hay que sumarle la opinión condenatoria del propio Presidente, Mauricio Macri, quien aseguró en una entrevista radial: “No podemos tener este tipo de jueces”. Y en la misma línea se expresaron integrantes de todo el arco político.

Según pudo averiguar NOTICIAS, Rossi evalúa muy seriamente la posibilidad de renunciar a su cargo como juez cuando termine su licencia. Igualmente, tendrá que enfrentar tres pedidos de juicio político.

Quizá, en estos días de reclusión, el juez esté pensando en que si hubiera cumplido con lo que él mismo recomendaba hace dos años, hoy Micaela estaría con vida.

 

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