Política, Salud / 17 de abril de 2017

La renuncia de Cormillot: “Nuevo funcionario, nuevas políticas”

Decidió no continuar como coordinador de Alimentación Saludable del Ministerio de Salud. Presupuesto, interlocutores y futuro. Su descargo.

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Foto: Marcelo Escayola

Con perfil bajo, el mismo que cultivó durante su gestión de once meses, el médico Alberto Cormillot renunció a su cargo como coordinador del área de Alimentación Saludable del Ministerio de Salud de la Nación. Dada la popularidad del experto en nutrición (que va por sus 55 años de profesión) estalló en redes sociales y medios de comunicación. Las razones se pueden sintetizar en la falta de presupuesto, las dificultades para llevar a cabo los planes que se había trazado dentro del ministerio y una nueva gestión que se hizo cargo de la secretaría bajo cuya órbita estaba su área.
Cormillot sí dejó una cantidad de documentos y propuestas que incluyen la formación de un consejo asesor interdisciplinario, el trabajo con otras dependencias (como los ministerios de Educación y de Desarrollo Social) y organizaciones sociales y científicas vinculadas con la alimentación y la salud, y la revisión y modernización de la Ley de obesidad, aprobada en el 2008 pero nunca reglamentada.
Fuentes del ministerio explican en off the record que la falta de presupuesto para seguir adelante, la imposibilidad de llevar a cabo acciones de marketing y campañas públicas, la inexistencia hasta de una mínima caja chica y, sobre todo, la ausencia de un responsable en el área dentro del cual se encuentra el programa, fueron parte del problema.

La experiencia

Cormillot no es un recién llegado en temas de gestión pública. Ya había sido ministro de Acción Social bonaerense durante la gobernación de Antonio Cafiero, y secretario de Calidad de Vida porteño cuando la intendencia de Carlos Grosso.
El objetivo central de la gestión de Alberto Cormillot dentro del Ministerio de Salud de la Nación era armar el Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición, como un espacio dentro del Estado que se ocupara de establecer políticas en el ámbito de la alimentación. Entre los vecinos latinoamericanos de la Argentina, Chile es el país que tiene un instituto de estas características.
“Lo que yo propuse es retomar lo que alguna vez creó Pedro Escudero, el padre de la ciencia de la nutrición en la Argentina”, describe Cormillot en diálogo con NOTICIAS. Escudero creó en 1935 lo que fue el primer Instituto de América Latina dedicado al estudio de enfermedades relacionadas con la nutrición: en él se desarrollaban actividades asistenciales, de docencia, investigación y de asesoramiento. El enfoque era integrador y tenía en cuenta los aspectos biológicos, económicos, psicológicos y socioculturales de las problemáticas vinculadas con la alimentación y la nutrición. El Instituto fue intervenido en 1955 y clausurado en 1969.

Noticias: ¿Cuáles eran sus funciones en el Ministerio?
Alberto Cormillot: Cuando llegué propuse un proyecto basado en 32 acciones, especialmente en lo referido a la regulación de la composición de los alimentos, la regulación del etiquetado y la instalación y regulación de kioscos saludables en escuelas y colegios. Para esto armé una comisión con representantes de los ministerios de Educación, Agroindustria y Desarrollo Social, con representantes del Instituto de Alimentos (INAL) y del SENASA, el Conicet, la Superintendencia de Servicios de Salud, sociedades civiles y organismos no gubernamentales, sociedades científicas, la industria de alimentos, el sector universitario. Por primera vez estuvieron todos en la misma mesa.
Noticias: ¿Qué quedó del trabajo hecho durante once meses?
Cormillot: Dimos capacitación tanto a profesionales de la salud como a escuelas en lo que a alimentación saludable se refiere, sentamos las bases para crear institutos provinciales de nutrición, produjimos materiales de marketing y comunicación para poder empoderar a la comunidad sobre temas de nutrición, alimentación y enfermedades metabólicas, pudimos hablar con panaderías, con proveedores de bebedores para instalarlos en las escuelas, con el sector industria para retomar los kioskos saludables escolares.
Logramos establecer un acuerdo marco para empezar a trabajar con empresas y cámaras, tal como se hizo con el caso del sodio para reducirlo y de las grasas trans para eliminarlas. Esas políticas se iniciaron durante la gestión anterior y yo quería seguir el mismo camino, dado que había sido exitoso. Pero después de muchos meses de estar sin secretario encargado del área, llegó un nuevo funcionario con nuevas políticas, con nuevos modos de llegar al objetivo, razón por la cual creo que corresponde que yo dé un paso al costado.

Situación

A Cormillot se lo percibe como alguien que trabajó mucho pero cuyas metas quedaron truncas. Se lo ve frustrado, aunque él no lo diga. Fuentes del ministerio confiesan off the record que el especialista estuvo seis meses sin nombramiento oficial, y sin poder siquiera comprar los mínimos elementos para el funcionamiento cotidiano. Tal el nivel de desarticulación dentro del ministerio, que fue necesario que percheros y tachos de basura fueran comprados con dineros personales de los funcionarios.
Noticias: En su opinión, ¿cuál es el estado de la salud argentina en este momento?
Cormillot: Cuando llegué hice una evaluación de la situación argentina en lo que a indicadores de enfermedades crónicas vinculadas con la alimentación se refiere. Y muestran que es imprescindible continuar con el Programa.
Noticias: ¿Y qué encontró?
Cormillot: De acuerdo con indicadores del mismo Ministerio de Salud, de la Organización Mundial de Salud (OMS), de la Organización Panamericana de Salud (OPS) y de la ONU, entre otros organismos, en la Argentina hace falta fortalecer la política de prevención de trastornos crónicos. Y, especialmente, de campañas de concientización e información en alimentación, nutrición y factores de riesgo. Por caso, si en el año 2005 la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo indicaba que un 46,2% de la población era sedentaria, esa tasa para el 2013 había subido a un 55,1%.

El relevamiento de Cormillot muestra que el consumo de frutas y verduras diario se mantuvo en un 2% promedio para el lapso 2008/2013, mientras que los problemas de peso se incrementaron: un 49% de la población estaba excedido de peso en el 2005, y un 57,9% lo estaba para el 2013. Si la obesidad severa afectaba a poco más de 14 personas de cada cien en el 2005, en el 2013 estaba presente en 21 de cada cien. La prevalencia de la glucemia (azúcar) alta y de la diabetes también fueron hacia arriba, hasta llegar al 9,8% de la población en el 2013. Según índices de OPS, la mortalidad debida a diabetes aumentó entre 2004 y 2014 y actualmente se ubica en el 28,5%. Mientras que en el Ecuador, por ejemplo, se redujo en un 37,6% durante igual lapso.
“Tomando como base estadísticas del Ministerio de Salud, si la tasa de crecimiento continúa a este ritmo, un 63% de la población argentina actual padece de sobrepeso y obesidad en nuestro país. Y para el año 2030 habrá 77 personas por cada cien, con problemas de peso”, describe Cormillot.

Futuro

Fuentes del ministerio aseguran que el Instituto cuya creación le fuera encargada a Cormillot funcionará en Salta, en el ámbito de la Anlis, Administración de Laboratorios e Institutos de Salud. Reconocida por su buen funcionamiento en temas de enfermedades infecciosas, epidemiología y laboratorios, la Anlis cuenta en su organigrama con un Centro Nacional de Enfermedades Nutricionales del que los especialistas dicen no tener referencias.
Más allá de lo ocurrido con Alberto Cormillot, el ministerio de Salud es uno de los más cuestionados desde los inicios mismos de la actual gestión encabezada por el presidente Mauricio Macri. El primer cortocircuito se produjo con la salida de Héctor Coto, que estaba a cargo de la ex dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores, creada en el 2009 tras la epidemia de dengue. Bajo la gestión del actual ministro Jorge Lemus se decidió bajar el estatus del organismo para convertirlo en coordinación.
Después, las renuncias y cambios continuaron y fue así como dejaron su puesto: Daniel Bosich, ex subsecretario de Coordinación Administrativa; Marina Kosacoff, ex subsecretaria de Prevención; Carla Vizzotti, ex directora de Enfermedades Inmunoprevenibles; Sebastián Laspiur, ex director de Promoción de salud y control de enfermedades no transmisibles y Carlos Falistocco, ex director de SIDA y ETS (enfermedades de transmisión sexual).

 

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