Arte / 18 de abril de 2017

El ensamble cósmico de Tomás Saraceno

En Mamba, Av. San Juan 350. Martes a viernes de 11 a 19. Sábados, domingos y feriados de 11 a 20. Entrada $ 20; martes gratis.

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El talento de Tomás Saraceno (Tucumán, 1973) concierta su interés por la aracnología y la astrofísica con el sonido y las artes visuales. Se despliega en dos salas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, que arriesgó y lo acompañó en la aventura de hacer lo impensado. “Cómo atrapar el universo en una telaraña” es la maravillosa primera exposición individual del artista en un museo de la Argentina. Arañas, polvo cósmico y sonidos son protagonistas de las dos grandes y sutiles instalaciones, curadas por Victoria Noorthoorn y equipo.
Arte y tecnología transitan caminos convergentes y el trabajo del artista encarna esa colaboración creativa para la formulación de nuevas ideas. Saraceno es autor de una obra que persigue una quimera, seduciendo y fascinando tanto al público como a la crítica que lo consagró mundialmente.
En un espacio en penumbras se observa la telaraña más grande construida y exhibida hasta el momento: “Instrumento Musical Cuasi-Social IC 342 construido por 7.000 Parawixia bistriata-seis meses”. Allí resplandecen las telarañas, los racimos de galaxias y conjuntos que parecen nubes de materia cósmica difusa. Bien iluminados, los filamentos son dibujos en el aire interconectados y trazados por 40 millones de hilos, producidos in situ por 7.000 arañas de la especie argentina Parawixia bistriata (provenientes de Santiago del Estero).
Saraceno anticipó su percepción del “universo como un dominio expandido de interconexiones” en Bienal de Venecia 2009. “Galaxias formadas por filamentos como gotas de agua en una telaraña” profundizó analogías entre el origen del universo y la telaraña, sumando biólogos, astrofísicos y especialistas de otros campos. Entonces puso a trabajar a unas pocas arañas en la maqueta del Pabellón Italia y capturó una imagen 3 D de estos afanes. Luego reprodujo el laberinto de tejido con elásticos, anclados al piso y al techo, dibujando una geometría del universo.
En “The Cosmic Dust Spider Web Orchestra”, un haz de luz torna visible el polvo cósmico en el interior de la sala oscura y es registrado en video en vivo. “Sobrevolando un conjunto de altavoces, las partículas amplificadas bailan proyectadas sobre una pantalla en el espacio oscuro al ritmo de una araña (Nephila clavipes)”. Así las partículas flotantes se transforman en sonidos, notas musicales, influidas también por el movimiento que genera la presencia humana. Tras experimentar esta “resonancia cosmoacústica”, el visitante constatará hasta qué punto el universo es de todas las especies.
Organizada por Mamba y Studio Saraceno, con la colaboración del Museo Nacional de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y el apoyo del Consejo de Promoción Cultural de la Ciudad; con catálogo, al 27 de agosto.

 

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