Mundo / 23 de Abril de 2017

En Turquía, Erdogan se erige como jefe supremo

Un referendum le dio más poder al presidente turco. La UE lo necesita y no lo sanciona.

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En Turquía, Erdogan se erige como jefe supremo

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, salió vencedor en el referendum para reformar la Constitución de Turquía, y ahora tendrá un poder casi absoluto. Aunque la oposición busque vetar la elección (se impuso por un estrecho márgen, con el 51,20% de los votos), o sostenga que el miedo fue la razón para la victoria, Erdogan ya marca la cancha.

“Empieza una nueva era”, enfatizó en su discurso, en que lanzó también un mensaje al resto de Europa: “Que los países respeten la decisión de nuestra gente, especialmente nuestros aliados. Que apoyen la lucha contra el terrorismo y respeten nuestras sensibilidades”.

En jaque

¿Qué significa el “sí” del referéndum turco para la UE y la OTAN? Desde la crisis de los refugiados hasta el conflicto sirio, Turquía ha sido un importante socio y aliado para la Unión Europea (EU) y la OTAN.

Pero el recrudecimiento de las políticas de Erdogan, aleja a la UE. La reintroducción de la pena de muerte en Turquía (una de las “promesas” de la campaña), podría significar la ruptura con el bloque: la polémica legislación antiterrorista turca -reforzada con la veña a las ejecuciones-, sería utilizada para perseguir a enemigos políticos, según juristas de la UE.

La Comisión Europea opina sin embargo que darle la espalda a Turquía sellaría definitivamente el acercamiento de esta a Rusia, y lograría que el país dejase de “esforzarse” por alcanzar los estándares europeos del Estado de derecho y derechos humanos.

Por otro lado, Turquía ha contenido -y protegido a la UE- la oleadea de refugiados. El cierre de las fronteras en la ruta de los Balcanes salvó al oeste de Europa. Y Turquía acoge actualmente a cerca de tres millones de personas de países como Siria o Irak. Si abre las fronteras y libera el paso, Europa sería un caso. Por eso la UE mastica su mano dura y escalada de poder.

Un freno

Nadie quiere hoy la interrupción de las negociaciones de entrada en el bloque. Pero si buscarán ponerle algún freno. Para ello, 16 de los 28 miembros de la UE (representasen al 65 por ciento) deben estar de acuerdo. La UE podría entonces dar marcha atrás en el apoyo a Turquía previsto por las negociaciones de entrada en la unión, y apostar por más programas que refuercen a la sociedad civil y el desarrollo de la democracia. Una declaración de principios.

En Bruselas, sede del congreso de la UE, no cree que esto sea imposible. Los insultos de Erdogan contra algunos países miembro, podría ser la excusa. Varios son los que creen el comportamiento de Erdogan en los últimos meses ha sido inaceptable.

En la vereda de enfrente, el gobierno turco lo adjudica a las tensiones de la campaña. Y el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, anunció que tras el referéndum se reanudará las negociaciones estancadas con la UE.

La OTAN

Para la alianza atlántica es de gran importancia que Turquía siga siendo un aliado en quien pueda confiar: el país entre Europa y Asia cuenta con el segundo mayor Ejército de la organización; los aliados lanzan ataques desde la base de Incirlik sobre el EI; y en el sureste del país se encuentra un importante radar de detección de misiles de la OTAN.

Si el “sí” del referéndum supone una mayor estabilidad, la OTAN podría beneficiarse, siempre y cuando esto no conduzca a un distanciamiento de los principios del Estado de derecho, algo que preocupa.

 

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