Salud / 30 de abril de 2017

Hepatitis C: Por qué los pacientes tienen que empeorar para recibir medicación

Asociaciones buscan que Argentina sea el primer país libre de esa enfermedad. Hay cura pero falta diagnóstico y acceso a las drogas.

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Asociaciones y grupos de pacientes provenientes de todo el país conformaron la Federación Argentina de Lucha contra las Hepatitis Virales y buscan que la Argentina sea el primer país del mundo en erradicar la Hepatitis C.

Le reclaman a las autoridades del Programa Nacional de Control de las Hepatitis Virales, entidad que depende del Ministerio de Salud, que se escuche la voz de los pacientes y que se respeten sus derechos a la hora de tomar decisiones acerca de estas patologías.

La Federación, formada recientemente para aunar esfuerzos a nivel nacional, está integrada por la agrupación Venciendo al Silencio Por Menos Hepatitis (Santa Fe), AgruparC (Mar del Plata), Asociación Buena Vida (Buenos Aires), Fundación Sayani (Jujuy), HCV La Plata, Hepacor (Córdoba), Hepatitis Rosario y Hepatitis San Luis.

Creen que “si bien los niveles de vacunación de las hepatitis A y B son aceptables, queda mucho trabajo por hacer en materia de hepatitis C: hay numerosos pacientes infectados que van por la calle sin saber que padecen la patología, e inclusive hay personas diagnosticadas que no acceden al tratamiento. Nosotros estamos para brindar apoyo, contención, información y asistencia a los pacientes con hepatitis y a sus familiares”.

El gran desafío es lograr un mayor porcentaje de diagnóstico de las hepatitis C, y a edades más tempranas para evitar que la enfermedad avance, pero fundamentalmente conseguir el acceso a los medicamentos de toda la población enferma. En la mayoría de las regiones del país solamente quienes se encuentran en un estadío avanzado los reciben. Por razones de costos, los demás deben conformarse con una terapia menos efectiva y con más efectos secundarios hasta que su estado empeore y recién en ese momento el sistema de salud les provee los nuevos tratamientos.

Esta realidad es vivida a diario con dramatismo por los médicos. Es difícil comunicarle a los pacientes que no pueden recibir un medicamento que muy probablemente los cure, sino que deben esperar a que el virus avance y comprometa su salud para que se les administre la terapia.

Existen diversos tipos de hepatitis virales: A, B y C. Para las primeras dos se han desarrollado vacunas, mientras que si bien para la C no existe vacuna, sí se cuenta con drogas que logran curar la enfermedad en más del 95% de los casos. La afección generalmente no presenta síntomas hasta estar muy avanzada, por lo que es de vital importancia su diagnóstico lo antes posible.

Antes del año 1992, cuando se identificó el virus, no se sospechaba ni se buscaba esta variante de hepatitis en los tests, por lo que muchos argentinos han tenido contacto con el virus en aquella época sin saberlo, a través de transfusiones sanguíneas o en la realización de procedimientos médicos u odontológicos. Por eso, desde la Federación Argentina de Lucha contra las Hepatitis Virales insisten en recordar que todo argentino, especialmente los mayores de 50 años, deberían realizarse el test al menos una vez en la vida.

 

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