Teatro / 5 de mayo de 2017

“Los vecinos de arriba”: Cuestiones de la vida de pareja

De Cesc Gay. Con Diego Peretti, Florencia Peña y elenco. Dirección: Javier Daulte. Metropolitan Sura, Corrientes. 1343.

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En clave de comedia: Diego Peretti, Florencia Peña, Rafael Ferro y Julieta Vallina dirigidos por Javier Daulte se lucen en el escenario.

★★★★ Dos matrimonios de clase media, que apenas se conocen, se reúnen bajo un pretexto cualquiera, en casa de uno de ellos, para relacionarse. Al comienzo, como corresponde a la sociedad occidental judeocristiana, todos tratan de ser amables; pero al rato y con alcohol mediante, las disputas intimas, de uno o ambos lados, hasta entonces contenidas por el corset cultural de la burguesía bienpensante, estallan en un chisporroteo verbal como fuegos artificiales. La atmósfera se enrarece, caen las máscaras, los secretos salen a la luz, y asistimos a un verdadero aquelarre.

Dentro de la citada estructura argumental, los ejemplos teatrales sobran, desde la estatura y ferocidad admirable de la vigente pieza “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1962) del genial dramaturgo norteamericano Edward Albee, que aún es el epitome moderno del infierno conyugal; hasta ecos más recientes: “Tres versiones de la vida” (2000) y, particularmente, “Un dios salvaje” (2008), ambas de la exitosa francesa Yasmina Reza, por citar unos pocos.

A pesar de los antecedentes mencionados, en su debut como autor teatral, el director de cine y guionista catalán Cesc Gay (1967), no se queda atrás con su texto “Los vecinos de arriba” (2015). En este retrato escénico e intensa reflexión sobre la vida de pareja, su particularidad reside en la clave de comedia utilizada y en que hace foco en la sexualidad (nada menos) durante el demorado y resistido encuentro de vecinos del mismo edificio. Los diálogos fluidos, la hilaridad del doble sentido y el crescendo de las situaciones confluyen en un espectáculo de irresistible y contagioso humor, que el público festeja sin reservas.

Sin embargo, la versión porteña ostenta sus propias virtudes: las principales son, por un lado, la sólida dirección de Javier Daulte (a esta altura quizás el puestista y director de actores más sobresaliente de su generación); por el otro, las sensacionales interpretaciones protagónicas de Florencia Peña y Diego Peretti en un arco expresivo vocal, físico y emocional que deslumbra y merece todos los elogios. Están muy bien acompañados por Julieta Vallina y Rafael Ferro, en el ascético marco escenográfico de Alicia Leloutre.

 

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