Libros / 6 de mayo de 2017

El último de los oficios, una teoría de novela

Entrevistas 1962-1991”, de Marguerite Duras. Paidós, 437 págs. $ 659.

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★★★★ No hay otra igual. Marguerite Duras nació y pasó la infancia y adolescencia en Vietnam con su familia, en un lugar social de “basura blanca”, por atreverse a relacionarse con los locales. Ese mundo alimentó algunos de sus mejores libros iniciales, y su gran éxito, “El amante”. Nunca le hizo ascos a la mezcla de los géneros y medios: detestaba calificarlos como novelas, o cuentos, o ensayos: todo eran “textos”. A partir del 1962 en que empieza el libro, ya famosa, se diversificó hacia el cine y el teatro.

Los treinta años de entrevistas permiten no sólo conocer buena parte de su vida en forma fragmentaria. También permiten atisbar los cambios tanto éticos y políticos como estéticos de su obra. La originalidad de su empresa literaria, suspensa entre la palabra escrita y la hablada, y de su cine, siempre en búsqueda experimental, no le facilitaron la clasificación. Trataron de hacerla encajar en la “nouvelle vague” del cine francés sin poder. Lo mismo pasó con el “nouveau roman”. Se escapaba por los bordes. Teniendo en cuanta su fama de ícono masivo, Robbe Grillet la llamó la “Edith Piaf del Nouveau Roman”.

A partir de cierta altura, la invasión de libros, películas y obras de teatro nuevos fue una avalancha, impulsada a su vez por su relación totalmente abierta hacia los medios. Existen varias recopilaciones de entrevistas con distintos ejes, que en parte forman parte de su obra. Las decisiones para este tomo figuran en un extenso epílogo donde se exponen las etapas sucesivas no sólo de su vida y su obra sino también de su fama, arrolladora a partir de “El amante”.

Extenso y bien ordenado, el conjunto permite ir entrando en esas etapas sucesivas, conocer sus opiniones sobre quienes llevaron sus novelas al cine, ir descubriendo una personalidad compleja que combinaba el narcisismo con el temor, más la originalidad política: era una fiel comunista que detestaba al PC francés, y le caía bien Ronald Reagan. Muchos de sus libros son mojones de la literatura moderna: “Moderato cantábile”, “El arrebato de Sol Stein”, el guión de “Hiroshima mon amour”, “La tarde del Sr. Andemas”.

“Omnipresente e inasible, ausente y en todas partes… ¿Marguerite Duras no sería la primera escritora pop?”, se pregunta el epílogo. Contesta que sí, desde luego, y explica en detalle por qué.

 

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