Música / 12 de mayo de 2017

Sting: Políticamente impecable

El cantante volvió a demostrar todo su talento, esta vez en el Hipódromo de Palermo, con canciones que atraviesan varias décadas.

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★★★★ La belleza que le dio la naturaleza, su sencillez de británico carente de vanidades, su matrimonio de muchos años, sus inquietudes ecológicas y sociales, su interés por los pueblos oprimidos del mundo, su acercamiento a la causa de los derechos humanos  y hasta sus opiniones favorables al sexo tántrico que le permitiría gozar mucho más allá de la media para su edad, hacen de Gordon Matthew Thomas Sumner, alias Sting, un personaje muy atractivo y querido para el público argentino. Estuvo por aquí muchas veces, la primera con su emblemático grupo The Police, hace treinta y tantos años.

Esta vez, 15.000 personas pagaron jugosas entradas para verlo en el Hipódromo de Palermo y  escucharon antiguas canciones solistas como “Shape of My Heart”, “She is Too Good for Me”, “Fields of Gold”, “Hung my Head” o las muy coreadas “Englishman in New York” y “Fragile”, ya en el final. Los platos y los tambores quedaron para Josh Freese. Las guitarras estuvieron a cargo del “porteño” Dominic Miller y de su hijo Rufus. Sting, por supuesto, fue la mejor base con su bajo Fender baqueteado y gastado por el roce. Y los mex-tex The Last Bandoleros y Joe Sumner, uno de los hijos de Sting, asumieron los papeles de coristas, guitarristas, acordeonistas y animadores durante el concierto principal.

Hubo una reactualización del sonido en todo el show, menos jazzero y más pop y funk. Los temas de su 12º y último disco “57th & 9th”, como “I Can’t Stop Thinking About You” entre otros, fueron la base.

 

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