Sociedad / 20 de mayo de 2017

Caso Cartasegna: amenazas impresas en la misma fiscalía

Un tiroteo y más incertidumbre sobre el rol del fiscal. Según la pericia de Gendarmería, los panfletos vienen de cerca del fiscal.

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El fiscal recibió cuatro ataques en menos de 15 días. El último, disparos en la puerta de su casa que los custodios minimizaron.

Para el fiscal de UFI 4 de La Plata, Fernando Cartasegna, el tiroteo en la puerta de su casa, ocurrido en la madrugada del jueves 18, fue un nuevo ataque para intimidarlo. Él y su par, el fiscal Marcelo Martini, son los únicos que, por ahora, están absolutamente convencidos de eso. Sin embargo, esta teoría va contra lo declarado por los efectivos de la Policía Federal que custodiaban al funcionario: ellos aseguraron que el tiroteo había sido al voleo.
“Esto fue una intimidación evidentemente. Fue un hecho real”, afirmó el Martini, quien investiga el ataque, el mismo que hace dos semanas le delegó a Cartasegna una serie de escuchas entre policías y abogados “caranchos” (las que fueron obtenidas en el marco de la causa en la que investigan sobres de la Bonaerense) para que este inicie una investigación paralela. Sin embargo, para el procurador bonaerense, Julio Conte Grand, “hay cosas que no cierran”. Entre ellas, el resultado de las pericias sobre los panfletos que pegaron en la fiscalía como amenaza, con las frases “Muerte de Nisman” y “Alberto Nisman, Causa de los sobres: otro revés para los imputados”. Estos habrían sido impresos en la misma fiscalía.

¿Quién tiene razón? En total fueron cuatro ataques en menos de 15 días, tres de ellos en un fin de semana. Y el último, mientras el fiscal estaba custodiado por tres suboficiales de la Policía Federal.
El sábado 29 de abril, Cartasegna recibió dos ataques. El primero, cuando volvía de un allanamiento y fue sorprendido por dos hombres y una mujer vestidos de policías de la Bonaerense, quienes lo golpearon y lo amenazaron. Horas más tarde, el fiscal recibió dos papeles con amenazas y manchas de salsa de tomate que emulaba ser sangre. Hasta ese momento, nadie dudaba de él.

El miércoles 3, el fiscal fue encontrado en su despacho, maniatado y golpeado. Según su relato, lo obligaron a escribir “Nisman” con azúcar. Allí comenzaron las dudas, porque, según el relato de Cartasegna, él no pudo ver al agresor porque lo tomó por detrás. Esto no le cierra al procurador porque el fiscal tenía las manos atadas por delante. Además, la puerta del despacho estaba cerrada con llave desde adentro y, justo en el momento del ataque, había mandado al custodio a hacer un trámite. Eso sumado que, según la pericia de Gendarmería, los carteles fueron impresos con una impresora de la misma fiscalía.

El último ataque se dio la madrugada del jueves 18. Dos disparos, a metros de la puerta de la casa del fiscal, alertaron a toda la familia. Martini coincide con Cartasegna en que fue una amenaza. Sin embargo, uno de los custodios declaró que vio un vehículo con cuatro personas que le llamó la atención y, al darle la voz de alto, uno de ellos realizó dos disparos al aire y huyeron del lugar. Para ellos, serían delincuentes que pensaban cometer un delito por la zona.
El fiscal que tiene a su cargo la investigación de los ataques espera el resultado de las pericias que realizaron en la puerta de la casa de Cartasegna, porque quiere saber si los disparos fueron al aire o apuntaron hacia la morada del fiscal. Para el procurador, será clave el resultado de las pericias psicológicas que ya se le practicaron.

 

Comentarios de “Caso Cartasegna: amenazas impresas en la misma fiscalía”

  1. El SUICIDO cantado prima facie y ya archi-probado en los exptes. del CORRUPTO Nisman, que algunos miserables nos quieren encajar que fue un crimen disfrazado de suicidio, es usado por “aparatos” como el Cartasegna éste para armar imposibles amenazas.

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