Personajes / 20 de Mayo de 2017

Melania Lenoir: “Soy actriz, soy narcisista”

Actriz, bailarina y cantante, brilla en el musical “Jekill y Hyde” y saborea el éxito. Hacer cine y pensar en un hijo.

Melania Lenoir: “Siendo actriz soy narcisista”
Fotos: Juan Ferrari

Alta, delgada y rubia como una espiga, con la cara lavada, el pelo húmedo y una actitud serena, nadie que la viera así, al natural, podría imaginarse que sobre el escenario es la prostituta irreverente que encarna en “Jekill y Hyde”, el drama musical, junto a Juan Rodó y Raúl Lavié. Prefiere que la llamen Mela –“Melany era el nombre que me querían poner mis papás, pero como nací en el 82 no hubo forma y fue Melania”–. Es actriz, cantante y bailarina, profesora de actuación, egresada del IUNA (hoy UNA), diseñadora y realizadora de vestuario y maquillaje, instructora de yoga y vegetariana. Actúa profesionalmente desde hace una década. Fue la Velma Kelly de la “Chicago” pergeñada por Bob Fosse, Fred Ebb y John Kander; en la tele debutó en “Mi amor, mi amor” por Telefe y siguió con “Guapas” como Marina, la mujer de Federico (Mike Amigorena). Hoy encarna a Lucy Harris y se destaca no sólo por su actuación sino, especialmente, por la interpretación de las canciones.

Noticias: ¿Estudió comedia musical con los grandes maestros?
Melania Lenoir: No. No hice una escuela formal del género. Estudié teatro con profesores de texto, de actuación. Y canto con Katie Viqueira, ahora lo hago con mi maestro, Sebastián Mazoni, que es lo máximo. Él me transformó la voz. Pero en el camino también fui alumna de grandes docentes.
Noticias: Actuar, bailar y cantar. En eso consiste la comedia musical…
Lenoir: Y unirlos, que se vea un combo de tres en uno muy armonioso. Yo no fui a una escuela de comedia musical, todavía no eran el boom que son hoy. Preferí formarme con lo que creía que era lo mejor de cada habilidad artística… además mis padres no tenían dinero para bancarme una educación privada. Estaba el IUNA donde hice dos carreras buenísimas, Licenciatura en Actuación y en Composición Coreográfica. Soy muy estudiosa y estudié un montón. Me levantaba a las 6 de la mañana y fueron 6 años; no trabajaba, esa fue la idea, que estudiara y la familia me pagaba mis gastos.
Noticias: ¿Y dónde aprendió a bailar?
Lenoir: En la Licenciatura en Composición teníamos 6 horas de danza diaria, clásica, jazz, contemporánea, folclore, flamenco… Y después se daba una clase de composición, ahí fui alumna de Ricky Pashkus.
Noticias: ¿Puede decirse que en comedia musical fue autodidacta?
Lenoir: Sí. Había mucho acopio desde mi adolescencia; en el colegio hice comedias musicales, obras donde cantábamos, como un juego. Pero no me era ajeno el género. Por eso insistí en estudiar con los mejores de cada disciplina y armar yo mi propio combo. Aunque creo que la actriz tiñe los otros roles.
Noticias: Tener el dominio de ese combo debe ser producto de un gran esfuerzo.
Lenoir: Es mucho trabajo, a veces es agotador. Creo que la actuación es una carrera de resistencia y la comedia musical más. Hay que estar óptimo en todos los planos antes de salir a escena… De hecho me pasó de no poder hacer función porque interfirió algo personal emocional y estuve con la voz mal, casi sin voz. Si es una obra de texto salgo igual, pero acá no.
Noticias: ¿Fue a Europa a ver espectáculos?
Lenoir: ¡Una sola vez y nada que ver! Fui porque me invitaron unos belgas muy millonarios a quienes había conocido en un crucero de lujo a la Antártida –porque trabajé un tiempo en turismo y fui hostess–. Me regalaron unos pasajes y el viaje estuvo muy digitado por ellos. Fui a Bélgica, Francia y Dinamarca donde fui al Odine Teatret del italiano Eugenio Barba. Es un teatro antropológico, genial. Estas aventuras eran cuando tenía vacaciones.
Noticias: ¿Cuánto tiempo le demandó estudiar “Jekill…”?
Lenoir: ¡Ojalá hubiese sido más tiempo! En general los musicales se ensayan dos meses y este, uno. Fue muy poco. La urgencia hizo que me superconcentrara. Yo fluyo mejor con un drama que con una comedia y eso que es la primera vez que hago un drama.
Noticias: ¿Cómo se hace para tener una técnica vocal impecable, una afinación perfecta y llegar a emocionar, sin que se interpongan enfriando las herramientas de conservatorio?
Lenoir: Creo que se da cuando la actriz está por sobre la cantante y la bailarina. Voy a contar una anécdota. Hace un tiempo vine a hacer la función porque quería hacerla. Y lo pasé pésimo, mi voz estaba muy mal. Salí al escenario llorando, la obra es muy exigida.. Me rescató la actriz. Y Lucy ese día se vio oscura. Transité las escenas como estaba. Me costó salir a saludar. Pero recibí varios mensajes diciendo cuánto les había gustado el personaje.
Noticias: ¿Está casada, en pareja?
Lenoir: Estoy divorciada, sin hijos, con un muy buen vínculo con mi ex marido. Y en pareja hace 3 años, muy enamorada. Él es músico. Justo hoy me tocó una canción en la guitarra y me gustó, quiero cantarla. Tenemos una banda que se llama “La negra albina”. Porque como mi apellido Lenoir quiere decir “negro”, mi nombre Melania significa “negro oscuro” y yo soy tan rubia y tan blanca, me pareció gracioso ponerle este nombre al grupo. Arrancamos tocando jazz y ahora estamos con un formato de canción propio.
Noticias: ¿Es de las que cree que puede todo o se pone límites?
Lenoir: Creo que puedo hacer todo y a veces mi cuerpo me pone límites. Tengo que aprender a escucharme, soy muy mandada, esto que me pasó con la voz… Voy para adelante; creo que la diferencia entre un sueño y una meta es una fecha. Como aprendizaje tengo que escuchar más a la voz interior.
Noticias: ¿Qué desafío quiere encarar?
Lenoir: Me encantaría hacer cine. Tengo poca experiencia. Para el cine argentino no doy porque tengo mucha cara de gringa pero cuando vienen de afuera me eligen. Hice pequeños papeles; en “Colonia dignidad” con Emma Watson y algunos cortos. Es otro lenguaje y me gustaría poder ahondarlo.
Noticias: ¿Necesita la aprobación del público o la suya propia?
Lenoir: Sin ninguna duda. Voy a ser lo más honesta posible. Siendo actriz soy narcisista. Como cualquier narcisista la opinión del otro me importa aunque trato de que no me domine. Porque la única que sabe realmente de mí, soy yo. Me importa mucho la opinión de mis compañeros, mi familia y mi pareja. Y respecto del aplauso –al que yo entendía como un sistema de valorización– mi psicólogo me dijo algo que me rescató: “Dejá de verlo de esa forma y entendelo como un agradecimiento”. Es un intercambio de gratitudes. Y desde que me dijo eso me cambió mucho la perspectiva.
Noticias: ¿Traería un niño a este mundo?
Lenoir: (Risas). ¡Antes cuando estaba casada lo veía más cerca; ahora con mi pareja no está en lo inmediato, pero sí. Lo que pasa es que cuanto mayor te ponés, más responsabilidades sentís. Y con este caos, te confieso que a veces me quiero ir por lo menos a Córdoba, al campo. Tener un hijo es un acto exocéntrico y no egocéntrico. Prometo que cuando lo decidamos será con conciencia.

Sissi Ciosescu

 

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