Cultura / 22 de mayo de 2017

Cecelia Ahern, la escritora preferida de las adolescentes

La autora irlandesa fue una de las estrellas de la literatura juvenil en la Feria del Libro.

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Es irlandesa, hija del ex primer ministro, Bertie Ahern. Está casada y tiene dos hijos. Empezó a escribir a los 21 años y ya publicó 15 novelas.

“No puedo creer estar hablando con vos”, le confiesa una adolescente emocionada a su escritora favorita, con el micrófono tembloroso entre las manos y una multitud de chicos de su edad alrededor compartiendo el sentimiento. La escena tiene lugar en la última edición de la Feria del Libro y la escritora es la irlandesa Cecelia Ahern, que visita por primera vez nuestro país.

Ídolo de la literatura juvenil, tiene sólo 35 años y ya lleva 15 novelas escritas. El dato más interesante de su biografía es que su padre, Bertie Ahern, es un famoso político, ex Primer Ministro de su país.

Cecelia tenía tan sólo 21 años cuando escribió su primer libro, y quiso la suerte o el caprichoso favor del público que fuera un éxito arrollador. Tanto, que en muy poco tiempo fue llevado al cine con el mismo título que la novela original, “Postdata: Te quiero” (Ediciones B). La película, interpretada por Hillary Swank y Gerard Butler, se transformó también en un suceso, un hecho que influyó muy positivamente en la incipiente carrera de Ahern.

Conclusión: casi adolescente y todavía en plena crisis vocacional, Cecelia dio los primeros pasos en una profesión a la que había llegado para quedarse.

En carrera

Lo más curioso de esta historia y, tal vez, el dato más inspirador para muchos adolescentes, es que Cecelia decidió ponerse a escribir en medio de una gran crisis. “Tenía mucha ansiedad y ataques de pánico. Después me enteré de que había mucha gente que tenía ataques de pánico –le cuenta a NOTICIAS–. Y pensé que escribir podía ayudarme. Además no tenía que salir de mi casa”.

Su madre la alentó muchísimo y leyó uno a uno los manuscritos. “’Postdata: Te quiero’ me salvó la vida porque yo estaba completamente perdida en ese momento. Me alentó, me dio confianza en mí misma. Tenía que aprovechar la oportunidad. Y escribí otro libro y otro y otro”, dice Ahern.

De hecho, desde hace 15 años, tiene una rutina anual: escribe en otoño e invierno y presenta sus libros y hace giras en primavera y verano. Su lugar de trabajo es una oficina, en Dublin, lejos de su casa, porque está casada y tiene dos chicos de 7 y 4 años.

Una de sus últimas novelas (es la última publicada en la Argentina) cuyos derechos cinematográficos ya han sido adquiridos se llama “Imperfectos” y diseña un mundo imaginario donde cualquier falta, por pequeña que sea, es castigada con una marca a fuego en la piel. Ser “normal” en ese mundo es una tarea titánica, pero desviarse de la regla asegura una existencia más aventurera y auténtica. La crítica de su país señaló que se trata del ingreso definitivo de Ahern en el mundo de la literatura juvenil, pero ella se desmarca de estas etiquetas. “Si alguien leyera mis 15 novelas se daría cuenta de que ninguna es parecida a otra”, explica.

Cuando se le pregunta cómo fue crecer tan expuesta a los medios por el cargo que ocupó su padre, le quita gravedad al asunto. “El famoso era él, no el resto de la familia. Y el que peor la pasó en la adolescencia fue mi novio porque teníamos que salir, siempre, rodeados de guardaespaldas”, cuenta. Odia que le digan que es una “celebrity” y, por las dudas, prohíbe que les tomen fotos a sus hijos. “Como mi padre es tan famoso, siempre quise que se me conociera por mi propia voz y por eso protejo mucho mi vida privada”, confiesa. Nunca tuvo actividad política –“no me interesa para nada”– y sólo participa en debates públicos por causas como el matrimonio homosexual, “es una cuestión de derechos humanos”.

De todas sus novelas, la que más quiere es “Memoria de cristal”, en la que el protagonista, un hombre mayor, colecciona bolitas de mármol. “Me gustó ponerme en la piel de un varón mucho más grande que yo. Tuve que investigar mucho para llevar adelante esta historia”, dice Ahern.

Visita

En una Feria del Libro tan copada como la industria editorial por los más jóvenes, su visita fue un acontecimiento. Divertida, afectuosa, cálida, Cecelia cautivó a los chicos que llenaron la sala José Hernández e hicieron largas colas para llevarse su firma en los libros.

Porque aunque Ahern huya de las etiquetas, aunque le incomode que la consideren una escritora de novelas románticas o juveniles, su público es, por mayoría, femenino y no suele superar los 20 años. Esas chicas que coleccionan sus historias y viajaron kilómetros para verla, se fueron del encuentro en La Rural, con las expectativas colmadas por completo.

 

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