Deportes / 27 de Mayo de 2017

La F1 cambia dueño y fórmula para ser más popular

A días del GP de Mónaco, máxima atracción de la F1, Bernie Ecclestone cerró el pase del circuito al grupo Liberty, que pagó 8.500 millones de dólares.

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Hamilton, el segundo piloto mejor pago de la F1, es el más showman.
Hamilton, el segundo piloto mejor pago de la F1, es el más showman.

A sus 85 años, Bernie Ecclestone, inventor y dueño de la F1, concretó la venta del circo. El grupo estadounidense Liberty Media, propiedad del magnate John C. Malone (75 años), se quedó con la empresa tras desembolsar 8.500 millones de dólares.

Venta

Malone, que ya era dueño de un equipo de béisbol (Atlanta Braves) y una porción en la eléctrica Fórmula E, es un nombre fuerte en la industria del cable. Opera a la sombra, a través de varios holdings como Liberty Global, el prestador de tv satelital más grande de Europa (propietario de Ziggo en los Países Bajos, Unity Media y Kabel BW en Alemania, y Virgin Media en el Reino Unido). Entre sus negocios, Liberty dispone además del 27% en Chanter Communicatios, el 53% de las acciones de Sirius XM Radio, Inc., y el 26% de Live Nation Entertainment Company. También tiene acciones en Discovery Communications, Viacom y Time Warner, Sprint Corporation y Barnes & Noble, entre otras. Un gigante.

La operación para quedarse con la F1 había empezado en 2015. A principios de 2016, Liberty ingresó en Delta Topco (la empresa matriz de la F1) con una participación minoritaria: 18,7% de las acciones por 761 millones de dólares. Pero a mitad de año manifestó sus intenciones de quedarse con el 100% del paquete. La porción más grande estaba en manos del grupo CVC Partners, que había adquirido el 63,4% de la Fórmula 1 en 2006 (en 2.065 millones de dólares). Por ese paquete, Liberty pagó 8.500 millones de dólares. Una rentabilidad fenomenal para CVC (750%) que en una década habría obtenido además ganancias por 4.250 millones de dólares: la F1 facturó en 2016 por encima de los 3.300 millones de dólares.

Circo

Durante casi 40 años como mandamás de la F1, Bernie Ecclestone, -antiguo vendedor de autos, agente inmobiliario y jugador de póker-, consiguió que su circo automovilístico fuese uno de los máximos acontecimientos deportivos: lo superan en facturación únicamente el todopoderoso fútbol y los Juegos Olímpicos. La recaudación total se compone del dinero obtenido de los circuitos, los derechos de televisión, los anunciantes, los equipos, el público, etc. La que empezó en los años 60 siendo una carrera de aficionados, hoy tiene acuerdos de televisión por una suma superior a los 5.000 millones de dólares (según el diario británico Financial Times).

Otra buena porción de ingresos proviene de las sedes: Ecclestone ha sabido atraer a países emergentes que buscan figurar en el mapa deportivo por la cuota que les garantiza recibir un Gran Premio.

Hace tan solo 15 años, el 80% de las carreras de F1 se desarrollaban en Europa. Hasta que Bernie se percató de los grandes beneficios que podría conseguir si trasladaba el circo al tercer mundo. Así llegaron los Grandes Premios de Bahrein (16 de abril), Azerbaiyán (25 de junio), Singapur (17 de septiembre), Malasia (1 de octubre), México (29 de octubre), Brasil (12 de noviembre) y Abu Dhabi (26 de noviembre). Mexico paga 360 millones de dólares por recibir el circuito (cifra que engloba la remodelación de la pista y la cuota de cinco años). En promedio las 20 ciudades que reciben el Tour 2017 abonan unos 40 millones de dólares: 800 millones anuales de ingresos por las sedes. Inversión que en muchos casos las ciudades recuperan con el turismo y los sponsors.

Equipos

Los ingresos por las entradas son para la organización: entre 10.000 y 40.000 asientos que van de los 100 dólares a los 4.200! Y se les suma la cuota que pagan las escuderías para estar presentes en esta competición mundial. Un valor ínfimo comparado con el valor de algunos equipos. Según Forbes, Ferrari tiene una cotización de 1.500 millones de dólares. Le sigue McLaren con 800 millones de dólares y Red Bull con 640 millones de dólares. En total, los diez equipos que participan este año (la lista se completa con Force India, Toro Rosso, McLaren, Williams, Haas, Renault y Sauber) están valuados en 3.900 millones de dólares.

Eso les permite invertir millones en sus máquinas y pilotos: Ferrari tiene un presupuesto de 290 millones; Red Bull de 269 millones; Mercedes de 218 y McLaren de 200.

Entre los conductores, Fernando Alonso, dos veces campeón de la F1, es el mejor pago con 40 millones de dólares anuales. Lo siguen en el podio el inglés Lewis Hamilton (Mercedes; 3 veces campeón) y el alemán Sebastian Vettel (Ferrari; 4 veces campeón): perciben 31 y 30 millones de dólares anuales, respectivamente. El resto está lejos: el cuarto lugar es de Valtteri Bottas, reemplazante en Mercedes del campeón retirado Nico Rosberg, que embolsa 8.5 millones. El holandés Max Verstappen (el joven más talentoso de la categoría), en el quinto puesto, cobra una décima parte del salario del piloto español que encabeza la tabla. Más atrás, la escudería Toro Rosso le paga al español Carlos Sainz Jr. (hijo del excampeón mundial de rally) y el ruso Daniil Kvyat, 750.000 dólares este año.

 

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