Sociedad / 3 de Junio de 2017

Violencia de género: una radiografía del primer semestre

Durante la primera mitad del año el reflejo de la falta de respuesta estructural e íntegra a las mujeres quedó expuesta en la radiografía social. Marchas, feminicidios y acampe.

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Vista parcial de la Plaza de los Dos Congresos con el Palacio Legislativo -luminado de color violeta- en adhesion a la convocatoria #NiUnaMenos, contra el femicidio y la violencia de genero, en Buenos Aires, el 3 de junio de 2015. (Alejandro PAGNI / PRENSA SENADO)

Hoy se volverá a reclamar una respuesta concreta contra la violencia machista e institucional en nuestra sociedad. Las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer y el colectivo Ni Una Menos convocan a reunirse este sábado 3 de junio a partir del mediodía en Plaza Congreso con actividades y radio abierta, y marchar hasta Plaza de Mayo a las 18.

Desde el 2015 la problemática de la violencia física contra las mujeres cobró visibilidad, así como cientos de casos de femicidios que año a año ensanchan las estadísticas

Durante el 2017 se conocieron casos de extrema violencia que sumaron nombres a la larga lista de asesinatos. Sólo en el mes de abril se conocieron 29 casos.

Araceli Fulles la encontraron sin vida, descuartizada y cubierta con cal y cemento en la casa de la madre del principal sospechoso de su desaparición. Micaela García fue hallada muerta en una estancia de Gualeguay luego de sufrir reiterados abusos sexuales. Tamara Olguín tenía 16 años y estaba embarazada cuando su novio le disparó en la cabeza. Ornella Dottori, de la misma edad, también embarazada, apareció golpeada en sus genitales, cara y cabeza y con dos ladrillos en su cuello. María Adela Duarte, de 56 años, fue asesinada de un puntazo con un cuchillo. María Antonia Ríos, a sus 67 años, fue violada y asesinada a puñaladas. La vida de Alejandra Polizzi terminó a los 48 años en manos de su marido luego de llamar al 911 desesperada. Malvina Noelia fue encontrada sin vida tras haber sufrido violencia de género por parte de su ex pareja.

Los detalles escabrosos de los crímenes abundan en los medios de comunicación. Después de la violencia machista, llega la violencia institucional. Para muchos de los casos que hoy se lamentan, la primera caratula que se le asigna es “averiguación de paradero”, pensando que las jóvenes se escapan de sus casas y que en algún momento van a volver. Pero no son solo jóvenes, son mujeres: hijas, hermanas, madres, novias o esposas que no encuentran seguridad en nuestra sociedad.

Por la emergencia nacional

Frente a esta situación, durante la primera semana de mayo organizaciones de mujeres acamparon durante dos días frente al Consejo Nacional de las Mujeres para exigir que se declare la emergencia en violencia de género, lo que brindaría mayor presupuesto para las políticas públicas. Hasta el momento se hablaba de una muerte cada 30 horas, pero esa cifra incrementó y hoy la tasa asciende a un femicidio cada 18 horas.

Representantes del Frente de Organizaciones en Lucha, partícipes del acampe, volvieron a marchar el 31 de mayo y entregaron a las autoridades un petitorio con reivindicaciones sobre la violencia mediática. El documento, basado en las incumbencias de la ley contra la violencia de género, solicitaba la sanción de una ley de emergencia, duplicación de los centros de atención integral y programas de capacitación laboral.

Durante el acampe, mantuvieron una reunión con la titular del Consejo, Fabiana Tuñez. En referencia a ese encuentro, una de las integrantes de FOL declaró a NOTICIAS: “realmente no tuvimos mucho eco, no observamos resultados positivo de parte de ella. Se hizo hincapié en que el Consejo no tenía presupuesto propio y que estaban haciendo lo que podían, pero para nosotros es insuficiente. Es una responsabilidad del estado y no alcanza con decir que no se puede”.

El pedido específico fue en relación al programa de ayuda directa que fue suspendido, medio por el cual lograban la asistencia muchas mujeres en situación de riesgo. “Fue una justificación de que estaban modificando programas y herramientas desde el Estado, y le dijimos que no podíamos esperar esos tiempos porque estábamos hablando de mujeres que viven situaciones complejas y esperan respuesta hace más de ocho meses”.

“El estado no puede seguir diciendo después de todo el tiempo que tiene de gestión que el Consejo no tiene presupuesto, que todo es una negativa y que todo se está tratando de hacer, porque nos siguen matando. Es un Consejo vaciado de contenido: no se puede llevar una práctica concreta sobre las necesidades concretas de las mujeres”, afirmaron integrantes de FOL.

 

 

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